Revisar el teléfono cada dos minutos. Sentir que el humor del día depende de cómo me miró la otra persona. Confundir intensidad con amor. ¿Te pasó?
Casi todos los días converso con personas que llegan a la sesión convencidas de que están muy enamoradas. Pero en realidad están atrapadas en otra cosa: tienen dependencia emocional o reaccionan al vínculo desde un apego inseguro. Ambas experiencias son similares, nos movilizan emociones intensas, pero no son lo mismo. Lo que sí tienen es una raíz común: el miedo al abandono.
Una primera diferencia que podemos observar para evaluar si estamos en un vínculo saludable: el amor nos expande, el miedo nos reduce.
El enamoramiento es otra cosa. Un estado transitorio. Nuestro cerebro se llena de dopamina, noradrenalina y oxitocina. Todo se siente más intenso: pensamos todo el tiempo en la otra persona, idealizamos lo bueno y tenemos muchísimas ganas de compartir con ella. Es una etapa hermosa, pero no dura eternamente: ¿qué pasa cuando conocemos a la otra persona tal cual es y dejamos de lado nuestras expectativas?
Con el tiempo, si el vínculo es sano, esa intensidad baja. Y eso no significa que el amor se terminó. Ahora empieza algo más profundo: conocer al otro sin necesidad de idealizarlo.
Pero la dependencia emocional funciona diferente. No nace del deseo de compartir la vida con alguien, sino del miedo a perderlo. Con su presencia se calman, y con su ausencia se desordena. En realidad, la usa, sin querer, como regulador emocional. Con su aprobación sostiene la autoestima. Pero con un rechazo, enseguida afecta su valor propio.
Aparecen conductas que se normalizan: dejar de hacer cosas para estar siempre disponible, aguantar situaciones que duelen por miedo a quedarse solo, sentir culpa al poner límites o vivir con mucha angustia cualquier tipo de distancia. Pero el gran problema no es amar “demasiado”, sino sentir que sin ese vínculo nada tiene sentido. Para muchas personas con dependencia emocional, cuando las dejan creen que eso sucede porque “no son suficientes”.
Hay otra forma de relacionarse con una pareja: el apego inseguro
Desde la infancia vamos aprendiendo, a través de las familias que nos cuidan, qué podemos esperar de los demás y qué lugar ocupamos en el mundo emocional. La manera que nos vinculamos de niños afecta nuestras creencias en la adultez.
Cuando se crece con vínculos impredecibles, inestables o poco disponibles emocionalmente, es más probable desarrollar un estilo de apego inseguro. De grandes, hay personas que temen quedarse “solas” porque creen que si la otra persona se aleja es porque no son suficientemente valiosas, inteligentes, atractivas. Que no alcanza con quienes son. Ahí aparece el apego inseguro disfrazado de un amor intenso. Se necesitan respuetas inmediatas, cuando un mensaje no llega aparece ansiedad desmedida, si hay un mínimo cambio de humor es el anuncio de que la relación va a terminar. El problema es el exceso de miedo (y no el exceso de amor).
En Frená tu cabeza (Grijalbo) hablo de lo que pasa cuando la mente ansiosa construye historias que nos asustan sin siquiera tener evidencia. Entonces, si la otra persona tarda en responder, la cabeza define que ya no nos quiere. Punto. Si hay silencio, imagina abandono. En la búsqueda de pareja, este tipo de amor busca una garantía. Confirmaciones constantes de que es amada.

No podemos controlar a los demás y sus acciones. Podemos aprender a regular lo que nos provoca adentro. Esa diferencia cambia mucho la manera en que nos vinculamos.
Una de las preguntas más valiosas que podemos hacernos cuando estamos en pareja no es cuánto amamos, sino cómo nos sentimos cuando amamos. Las desilusiones duelen, por supuesto, pero no deberían de poner en riesgo nuestro valor personal. Esa diferencia puede cambiar toda la escena.
El amor no elimina todos los miedos: convive con la incertidumbre sin transformarla en una constante emergencia.
Marina Mammoliti Es licenciada en Psicología, divulgadora científica, creadora del podcast Psicología al Desnudo y autora del libro Frená tu cabeza (Grijalbo - Penguin Random House).



