
Novios colágeno: el boom de salir con alguien menor
Salir o tener sexo con un hombre más joven puede ser un boost de frescura, deseo y menos enrosques. Claves para que tener un baby boyfriend sea un éxito (y disfrutarlo sin culpa).
24 de enero de 2026

Novios colágeno: el boom de salir con alguien menor - Créditos: Getty
Si no te pasó, puede que estés ahí en 3, 2, 1: vas a salir con alguien menor que vos. Es una cuestión de estadísticas. La soltería se alarga, la soltería vuelve una y otra vez, la soltería te sorprende en un mundo donde ¡cada vez hay más gente soltera! O, bueno, con pareja abierta, indefinida y situationships.
Como sea, llegará ese momento en la vida en que tengas que aceptar o activar la atracción por alguien que tal vez estaba mirando dibujitos mientras vos empezabas el CBC. ¿Estás lista? Sí, lo estás. Y estas son las razones.
La que (ahora) puede, puede

Novios colágeno: el boom de salir con alguien menor - Créditos: Getty
Si tener novio “is embarrassing now”, como dice ese artículo megaviral de Vogue UK, lo que ya no parece tan “embarrassing” es tener un baby boyfriend. Antes, eso era una excentricidad reservada para Madonna o Demi Moore, pero ahora lo vemos por todos lados: influencers, celebridades y gente random presumiendo relaciones donde la experiencia (y muchas veces el dinero y el poder) la ponen ellas.
El hate que reciben es mínimo comparado con cuando pasa al revés, pero lo que más llama la atención es cómo otras mujeres las aplauden y celebran. Y eso muestra algo que también está pasando entre chicas sin tanto poder ni dinero. Las mujeres estamos ampliando nuestro rango de edad en las apps de citas. Cada vez hay menos inhibiciones para involucrarnos con hombres más jóvenes.
Y no es solo por las apps: los circuitos culturales se mezclaron un montón, y de pronto vos y tus amigas pueden coquetear con veinteañeros en cualquier evento sin que sea raro. Probablemente la principal razón por la que las mujeres empezamos a salir y ventilar relaciones con hombres más jóvenes sea, simplemente, ¡porque podemos!
¿Qué tan chico es chico?
Muchas somos capaces de afirmar que estamos “comiendo colágeno” cuando estamos saliendo con alguien apenas un par de años más chico. Cinco años de diferencia pueden ser mucho cuando tenés 25, pero ¿realmente es tanto cuando tenés 40? El concepto de ser mujer y tener que salir con alguien sí o sí más grande está tan instaurado que a muchas les da impresión salir con un hombre de su misma generación, aunque haya llegado a este mundo un poco más tarde.
Si te gusta alguien más chico pero que ya pasó los 30, que vive solo, que se mantiene solo y tiene una vida adulta, darling, este no es el baby que pensás. Cada vez más gente comparte estilos de vida, gustos, circuitos sin compartir década, y si esto es lo que sucede entre ustedes, entonces ¿por qué enfocarse solo en la diferencia? Un adulto es un adulto y si él se comporta así, ¡disfrutalo! ¿Qué importa el DNI? ¿Califica uno de 38 como un colágeno? Es lindo apreciar la juventud, pero cuando las diferencias son tan cortas, tal vez sea hora de dejar de flashear y empezar a naturalizar que los parámetros de elección hoy deben ser flexibles, porque la atracción pasa por otro lado.
Age gapping y vértigo
El vértigo respecto a la diferencia de edad suele ser intenso cuando lo que cambia es la década o la diferencia ya es de 10 años o más. El age gapping es real cuando no se comparten recuerdos de la infancia, cuando se tienen consumos culturales distintos y cuando estamos en etapas diferentes de la vida; por ejemplo, cuando él apenas se mudó de la casa de sus viejos y vos ya estás separada y tenés dos pibes.
En momentos así, claro, el salto puede ser abrumador, pero si lo pensás bien, verás que es abrumador ¡porque sos mujer! Si fuera al revés, a nadie le sorprendería y el hombre se llevaría una palmadita en la espalda. La pregunta es, entonces, ¿cómo vas a elegir mirarte? ¿Vas a caer en el sesgo de género o te vas a permitir vivir una vida rica en experiencias y acorde a lo que sentís? ¿Tenés ganas de perderte la posibilidad de vivir algo nuevo? Si tenés vértigo, agarrate de algún lado y dale. Las vidas interesantes no se crean solas.
El determinismo biológico
La primera barrera mental que muchas mujeres se imponen cuando se les plantea salir con alguien mucho menor es la cuestión del futuro: la imposibilidad de darle hijos a un hombre joven que pueda llegar a quererlos rankea duro y parejo entre los primeros planteos existenciales.
La idea de que engendrar y parir es un servicio que debe estar disponible para cuando un hombre quiera y que sin este commodity una mujer pierde valor es algo que suena cada vez más fuerte desde sectores conservadores cuando las mujeres presumen sus baby boyfriends. Y funciona como el argumento para advertirnos sobre el peligro de atrevernos a ampliar el menú del deseo: calentarse y, ¡Dios nos libre!, enamorarse de un hombre joven puede terminar fatal.
Puede terminar con nosotras abandonadas y deprimidas por haber desafiado el destino biológico de la humanidad heterosexual. Todavía hay muchas voces dispuestas a advertirnos que una mujer que ya (o pronto) no puede tener hijos no tendrá nada para ofrecer y es algo en lo que un hombre “no debe invertir” ni energía ni tiempo, y menos dinero. Como si todos los hombres quisieran tener hijos. Como si todas las parejas tuvieran que durar años. Como si el futuro estuviera escrito por la biología. Y como si todas nuestras decisiones tuvieran que encajar en un par de opciones estandarizadas.
La sustancia
La idea de “comerse un colágeno” para rejuvenecer es graciosa, pero merece cuestionarse al menos por un momento. Esta idea de un intercambio desigual en el que una “vampiriza” juventud prolonga la idea de un vínculo conveniente, de un intercambio calculado del que vale la pena presumir como símbolo de libertad.
Tener más edad que una persona con la que te relacionás afectivamente también significa tener más experiencia y conocimiento y, por esa razón, puede que en estas ocasiones tengas más poder y, por ende, más responsabilidad. ¿Queremos usar el poder así? ¿O podríamos fluir en el mundo libres, sin ridiculizar a nuestros afectos y permitiéndonos explorar qué nuevas posibilidades trae este nuevo rango de matches? Si estás en este trip..., ¡a explorar! Y si no, andá estudiándote el mapa. Puede que tarde o temprano te toque embarcar.
Atenti con estas red flags
- “Son súper abiertos, vienen deconstruidos”. Meh. Puede que encuentres esto en los +30, pero atenti con los de veintipico. Los hombres jóvenes están siendo un actor claro en el avance político de los sectores conservadores, que no son precisamente los que más se ponen en nuestros zapatos.
- “Saben mucho más de sexo”. Saben mucho más de porno, que no es lo mismo. Vienen con mucha data, pero no significa que la data sea buena. Y si estás en sus fantasías, sabelo: seguramente hasta tengan tu tag sexual y todo. ¿Milf te suena?
- “Cuestionan la idea de familia”. ¿Los hetero? No necesariamente. A medida que menos mujeres quieren tener hijos, ¡más hombres parecen estar interesados en tenerlos! Lograrlo ahora sería una forma de expresar poder. Eso de patria, Dios y familia y tradwife para muchos no es un chiste.
- “Son como conejitos”. Esto es cierto. Cuanto más joven es un hombre, más potencia sexual, más aguante y más fuerza. Es probable que, comparado con los de tu edad, quieras aplaudir de pie. Si te podés parar, je.
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