Noviembre y diciembre tienen algo especial: los días se alargan y también ya vamos llegando al final del año con el último pucho de energía que nos queda. Ahí es donde aparece esa necesidad de hacer una última escapada antes de que el año nos encuentre pensando en las fiestas. Además, todavía quedan algunos feriados de 2026 en la lista, que podemos aprovechar con planes breves y bien variados.
La propuesta es elegir el viaje según tu mood: si querés descansar, comer rico, conectar con la naturaleza, descubrir nuevos paisajes o simplemente cambiar de aire. Acá, cinco ideas cercanas y accesibles para los últimos feriados de 2026 -acordate que ahora se vienen los feriados extra por la visita del Papa León XIV-, con una recomendación de alojamiento y una parada gastronómica para sumar a tu plan.
1. Mar del Plata: plan mar, gastronomía y circuito cultural

¿Quién dijo que Mar del Plata es solo para el verano? Noviembre y diciembre son una gran oportunidad para disfrutar de la ciudad antes de que llegue la multitud. Caminar por la costa, descubrir sus propuestas culturales -como el icónico Museo Casa sobre el Arroyo-, sentarse a comer frente al mar o simplemente disfrutar de una escapada urbana con aire de vacaciones. La ciudad tiene una agenda gastronómica cada vez más interesante y rincones que vale la pena redescubrir.
Dónde dormir: Hotel Spa República. En pleno centro, es una buena opción para combinar paseos urbanos con momentos de relax. ¿Su bonus track? Un spa distribuido ¡en cinco pisos!, además de habitaciones amplias y restaurante propio. Una alternativa tanto para parejas como para familias.
Dónde comer: Mar Cocina Suratlántica. Una dirección para los amantes de los pescados y mariscos, liderada por el chef Pedro Bargero. Está ubicado dentro del Hotel Costa Galana y es una gran excusa para sentarse a disfrutar de productos del mar y una comida 100% creativa.
2. Mar de las Pampas: bosque, mar y días sin reloj

A pocos kilómetros de Villa Gesell, este destino que ya dejó de ser un secreto de la Costa Atlántica pero conserva cierto aire de misterio, combina playas extensas, calles de arena y un bosque que se disfruta especialmente cuando las temperaturas empiezan a subir. La propuesta es sencilla y tentadora: caminar entre los árboles, andar en bicicleta, desayunar sin apuro y terminar el día mirando el atardecer sobre el mar. Una escapada ideal para parejas, amigas o familias que buscan naturaleza y tranquilidad.
Dónde dormir: Village de las Pampas Apart Hotel Boutique. A pocos metros de la playa, tiene distintas categorías de alojamiento para parejas y familias. Su piscina cubierta climatizada es un plus para disfrutar incluso cuando el clima no acompaña.
Dónde comer: El Nido Bistró. Para una salida gastronómica especial, este bistró propone cocina contemporánea e internacional en un entorno que acompaña el espíritu relajado del destino.
3. Chascomús: naturaleza y descanso frente a la laguna
A poco más de una hora de Buenos Aires, Chascomús es uno de esos destinos que siempre funcionan para una escapada espontánea. La laguna es la gran protagonista y ofrece el escenario perfecto para caminar por la costanera, salir en bicicleta, practicar actividades náuticas o simplemente sentarse a contemplar el paisaje. En primavera, los atardeceres junto al agua tienen un encanto particular. Un plan sencillo, cercano y perfecto para desconectar sin pasar horas en la ruta.
Dónde dormir: Howard Johnson Resort & Convention Center Chascomús. Una propuesta pensada para descansar y disfrutar en familia, con piscinas exteriores y cubierta climatizada, espacios recreativos y restaurante. Además, cuenta con alternativas para los más chicos.
Dónde comer: Parador Laurel. Una buena elección para almorzar o tomar algo con la laguna como telón de fondo. Su propuesta combina gastronomía y un ambiente relajado, ideal para extender la sobremesa y disfrutar del paisaje.
4. San Antonio de Areco: tradición, campo y spa

Si lo que necesitás es una pausa con aire de campo, San Antonio de Areco tiene todos los ingredientes. Sus calles históricas, los talleres de platería, los museos y las pulperías conservan una identidad criolla que vale la pena descubrir. Podés recorrer el casco histórico, acercarte al Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, visitar artesanos y terminar el día con una comida de campo. Una escapada para conectar con las tradiciones bonaerenses y disfrutar del placer de no tener demasiados planes.
Dónde dormir: Un Alto en la Huella. Este hotel spa y wellness resort está pensado exclusivamente para adultos. Rodeado de naturaleza, propone una experiencia de descanso con piscina climatizada, espacios de relax y tratamientos de spa. Ideal para una escapada romántica o unos días dedicados al bienestar.
Dónde comer: Almacén de Ramos Generales. Una parada con espíritu de pueblo para disfrutar de la cocina tradicional argentina. Su ubicación en una de las calles históricas de Areco lo convierte en una buena opción para completar el paseo con sabores bien criollos.
5. La Cumbre: descanso, arte y naturaleza en las sierras

Entre paisajes serranos, aire puro y propuestas para bajar el ritmo, La Cumbre es una gran opción para una escapada en pareja. ¿Algunos planes imperdibles? Subir caminando al Cristo Redentor hasta la escultura de siete metros, desde donde se obtiene una vista panorámica de la localidad y el Valle de Punilla. Ideal para hacer temprano o al atardecer, con calzado cómodo y agua. Y sos fan de la literatura, otro planazo es visitar El Paraíso, la casa donde vivió el escritor Manuel Mujica Lainez. Se pueden recorrer sus ambientes, biblioteca, objetos personales, obras de arte y jardines. Un paseo precioso para quienes disfrutan de la literatura, la historia y las casas con memoria.
Dónde dormir: El Hormiguero Lofts de Montaña. Seis lofts independientes creados por el escultor Mike MacLeod, que combinan diseño, arte y privacidad, con vistas a las sierras y una pileta rodeada de esculturas. La estadía incluye desayuno con productos orgánicos y huevos de pastoreo, y el espacio cuenta con huerta propia, una pequeña despensa gourmet y propuestas de bienestar como masajes, yoga y skincare.
Dónde comer: Mola, en la histórica casa-museo El Paraíso. Es una opción para disfrutar de una comida especial en un entorno cargado de historia y cultura. Su propuesta de cocina contemporánea suma un atractivo gastronómico a la escapada.
Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Creadora de contenido, fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.



