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El método 3-3-3 te puede ayudar a controlar la ansiedad: ¿en qué consiste?

Se viralizó en redes sociales. Te contamos de qué se trata el método 3-3-3.


Ansiedad: ¿cómo podemos enfrentarla y frenarla?

Ansiedad: ¿cómo podemos enfrentarla y frenarla? - Créditos: Getty



A medida que cada vez más hablamos sobre salud mental, conceptos como el de la ansiedad, los ataques de pánico, la depresión y la bipolaridad, empiezan a comprenderse muchísimo mejor. Pero, además, conocerlos lo que nos permite es también identificarlos, entender qué nos puede estar pasando y permitirnos hablar sobre eso.

Siempre súper importante tener el seguimiento y trabajar junto a especialistas de la salud, hay algunos métodos que pueden ayudarte a transitar el ataque de ansiedad y -de esta manera- aliviana los síntomas. Uno de los que se volvió muy popular es el conocido método 3-3-3.

Cómo es el método 3-3-3

La mayoría de estos métodos tienen como principal objetivo distraernos (o, distraer nuestro cerebro) durante lo que conocemos como un ataque de ansiedad, conectado con ciertos conceptos clásicos de estrategias de relajación, el método 3-3-3 es una de las técnicas que más se viralizó en los últimos años.

¿De qué se trata? La idea es muy sencilla y es que busques mirar a tu alrededor y puedas nombrar tres cosas que ves, después tres sonidos que escuchás y -por último- mover tres partes de tu cuerpo. Repitiéndolo cuantas veces sean necesarias para lograr llegar a un estado de relajación y ser capaces de controlar los estímulos cerebrales que nos están generando dicha ansiedad, la búsqueda es ser capaces de anclarnos en el presente y relajarnos.

En esto también es clave entender que ninguna de estas técnicas o métodos son una cura para la ansiedad, sino un método para transitar un ataque y -en este punto- es importantísimo trabajar junto a un profesional de la salud para conocer su origen y trabajar en ello.

Qué es un ataque de ansiedad

Cuando hablamos de salud mental, muchas veces, la ansiedad es confundida con los ataques de pánico. Sin embargo, se trata de dos problemáticas completamente diferentes y Laura Marajofsky lo explica de la siguiente manera:

  • Ansiedad, en términos psicológicos, usualmente definida como angustia. Todas las actividades de la vida diaria provocan un cierto grado de ansiedad, por lo cual puede ser una reacción adecuada a estímulos externos que nos preparan para la acción. Podemos decir que hay un tono adecuado de ansiedad que nos provee las herramientas necesarias para entrar en acción ante las demandas de la vida. El problema aparece cuando ese tono supera nuestra capacidad para responder adecuadamente a la exigencia y, en vez de ayudarnos a prepararnos para resolver la situación, nos crea obstáculos y nos complica la respuesta adecuada al fin. Cuando no hay un motivo aparente para el desencadenamiento de la ansiedad, hablamos de trastornos de ansiedad.

  • Ataques de pánico: esta es una de las formas de los trastornos de ansiedad. Los desencadenantes pueden ser de lo más variados e incluso no existir. Para ponerlo en palabras: una persona tal vez está en un transporte público o en su vehículo, volviendo de su actividad habitual, de pronto comienza a sentir angustia, miedo o directamente terror. Si una le pregunta si le pasa algo, si discutió con alguien o presenció alguna situación desagradable, va a responder que no y que no sabe por qué le pasó; lo mismo le puede pasar al día siguiente o antes de ir a dormir, no teniendo relación con la realidad externa. Este es un punto de suma importancia, ya que el conflicto, en estos casos, no hay que ir a buscarlo en el afuera, sino en el interior del individuo. Causas hubo, solo que no son actuales y la persona las desconoce. Existen medicaciones que ayudan, pero no resuelven el conflicto de base y, con el tiempo, disminuyen su efectividad; por lo tanto, se sugiere, en los casos en que sea necesario medicar, comenzar al mismo tiempo un tratamiento psicológico que va a ir en busca de las causas.

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