Con la llegada del invierno vuelven también los resfríos, la gripe y una pregunta que se repite año tras año: ¿cómo fortalecer las defensas? En esa búsqueda aparecen consejos de todo tipo, desde tomar grandes dosis de vitamina C hasta evitar salir de casa cuando hace frío. Sin embargo, los especialistas coinciden en que la mejor prevención no está en las soluciones mágicas, sino en sostener hábitos saludables y reconocer cuándo un cuadro requiere atención médica.
El Dr. Ramiro Heredia, médico clínico del Hospital de Clínicas, explica que uno de los principales mitos es creer que el frío, por sí solo, enferma. "Ninguna persona se enferma porque salió sin bufanda o porque caminó bajo una llovizna. Para que aparezca una infección respiratoria tiene que existir un virus capaz de transmitirse de una persona a otra", señala.
¿Por qué nos enfermamos más en invierno?
Aunque las bajas temperaturas coinciden con un aumento de los casos de gripe y resfríos, el problema no es el frío en sí mismo.
Según explica Heredia, durante los meses invernales pasamos más tiempo en espacios cerrados, compartimos el aire con otras personas y ventilamos menos los ambientes. Esa combinación favorece la circulación de los virus respiratorios.
Además, el aire frío y seco puede disminuir la eficacia de las mucosas de la nariz, que constituyen una de las primeras barreras de defensa del organismo. "No es una protección que desaparezca, pero sí puede volverse menos eficiente frente a algunos microorganismos", aclara el especialista.
¿Cómo saber si las defensas están bajas?
Muchas personas usan la expresión "tener las defensas bajas" para explicar cualquier resfrío, pero en realidad el sistema inmunológico puede responder de distintas maneras.
Lo esperable es atravesar uno o dos cuadros respiratorios durante el invierno, especialmente si se convive con niños o se trabaja en lugares con mucha circulación de personas. Sin embargo, cuando las infecciones son muy frecuentes, duran más de lo habitual o aparecen complicaciones repetidas, es importante consultar con un profesional para descartar otras causas.
También conviene prestar atención si los síntomas se acompañan de fiebre persistente, dificultad para respirar, dolor intenso en el pecho o un deterioro marcado del estado general.
¿Cuándo conviene consultar al médico?
Si bien la mayoría de los resfríos mejora en pocos días con reposo e hidratación, hay situaciones que requieren una evaluación médica.
Consultá si:
- La fiebre dura más de 72 horas o vuelve después de haber desaparecido.
- Hay dificultad para respirar o falta de aire.
- Aparece dolor intenso en el pecho.
- La tos persiste durante varias semanas o empeora.
- Los síntomas son especialmente intensos en personas mayores, embarazadas, bebés o personas con enfermedades crónicas.
- Las infecciones respiratorias son reiteradas durante el año.
Vacunas: la principal herramienta de prevención
Para el Dr. Heredia, revisar el calendario de vacunación cada otoño debería convertirse en un hábito.
"La vacuna antigripal sigue siendo la principal herramienta para disminuir las complicaciones de la influenza", explica. Está especialmente indicada para personas mayores, embarazadas, personal de salud y quienes tienen enfermedades crónicas como diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, respiratorias o inmunosupresión.
Además, aclara un error frecuente: vacunarse sigue siendo útil aunque el invierno ya haya comenzado, siempre que el virus continúe circulando.
El especialista también recuerda la importancia de verificar si corresponde recibir un refuerzo contra COVID-19, la vacuna antineumocócica y, en algunos casos, la vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio, indicada para mujeres en el último trimestre del embarazo y adultos mayores de 60 años.
Los hábitos que realmente ayudan a fortalecer las defensas
Más allá de los suplementos o las recetas caseras, el médico destaca que las medidas con mayor respaldo científico son sencillas y están al alcance de todos.
Ventilar los ambientes
Aunque haga frío, renovar el aire sigue siendo una de las estrategias más efectivas para disminuir la circulación de virus.
"No hace falta vivir con frío ni mantener las ventanas abiertas todo el día. Alcanzan pocos minutos de ventilación cruzada para mejorar significativamente la calidad del aire interior", explica Heredia.
Si alguien está enfermo en la casa, también recomienda evitar compartir vasos, cubiertos, botellas o el mate hasta que desaparezcan los síntomas.
Lavarse las manos

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El lavado de manos continúa siendo una medida clave para prevenir contagios.
Las manos funcionan como un puente entre las superficies y las mucosas de la cara, por lo que conviene lavarlas con agua y jabón al regresar de la calle, antes de comer, después de sonarse la nariz o de cuidar a una persona enferma.
Comer variado, también en invierno
Durante los meses fríos solemos consumir más alimentos ultraprocesados y menos frutas y verduras.
Sin embargo, el organismo necesita los mismos nutrientes durante todo el año. Una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas de calidad y grasas saludables aporta vitaminas, minerales y antioxidantes fundamentales para el funcionamiento normal del sistema inmunológico.
"No existe un alimento capaz de impedir que una persona se resfríe. Tampoco una fruta que funcione como un medicamento", remarca Heredia. En cambio, una dieta equilibrada contribuye a mantener un buen estado general de salud.
Las sopas caseras, los guisos con verduras y legumbres, los pescados, los huevos y los frutos secos son buenas opciones para esta época.
Mantenerse en movimiento

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El frío invita al sedentarismo, pero moverse también forma parte de la prevención.
Caminar, bailar, andar en bicicleta, nadar o realizar ejercicios de fuerza algunas veces por semana ayuda a mejorar la salud cardiovascular, controlar la glucosa, reducir el estrés y favorecer el funcionamiento normal del sistema inmunológico.
Dormir lo suficiente
El descanso también influye en las defensas.
Dormir pocas horas de manera sostenida altera distintas respuestas del organismo vinculadas con la protección frente a las infecciones. Por eso, una rutina de sueño adecuada completa el conjunto de hábitos que ayudan a atravesar el invierno con menor riesgo de enfermarse.
¿Sirve tomar vitamina C para prevenir resfríos?
Es una de las consultas más frecuentes cuando llega el frío.
La evidencia científica muestra que la vitamina C no evita que una persona se contagie un resfrío. En personas con una alimentación equilibrada tampoco suele ser necesario incorporar suplementos para "subir las defensas".
Los especialistas coinciden en que la mejor estrategia sigue siendo la misma: vacunarse, ventilar los ambientes, mantener una alimentación saludable, hacer actividad física, dormir bien y consultar al médico cuando los síntomas lo justifiquen.
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