Durante años, el cuerpo fue entendido como algo que había que modificar, entrenar o hacer encajar en determinados ideales. Pero cada vez más profesionales de la salud mental proponen cambiar esa mirada y empezar a pensar el cuerpo como el lugar donde transcurre toda nuestra experiencia: sentimos, nos vinculamos, atravesamos pérdidas, enfermamos y también nos recuperamos.
Para la licenciada en Psicología Cecilia Puppo, especialista en salud integrativa y creadora del proyecto Habitándonos, el gran desafío actual no pasa solamente por cuidar el cuerpo, sino por aprender a vivir dentro de él de una manera más consciente.
¿Qué significa habitar el cuerpo?
"Nos enseñaron a cuidar el cuerpo, a alimentarlo, vestirlo, entrenarlo y, muchas veces, a juzgarlo. Aprendimos a mirarlo desde afuera, a compararlo, corregirlo y exigirle responder a determinados ideales. Sin embargo, muy pocas veces nos enseñaron algo mucho más esencial: habitarlo", explica Puppo.
La especialista sostiene que habitarse implica desarrollar la capacidad de reconocerse, escuchar las señales del organismo y comprender las propias emociones y necesidades. Es, en definitiva, buscar una mayor coherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos.
Desde su experiencia clínica, observa que muchas personas llegan a consulta profundamente desconectadas de sí mismas. Según explica, no se trata de que desconozcan su cuerpo, sino de que hace tiempo dejaron de escucharlo porque responden constantemente a las exigencias del entorno, sostienen múltiples responsabilidades y funcionan en "piloto automático".
Cuando el cuerpo habla
El estrés crónico, el agotamiento o la ansiedad no aparecen de un día para el otro. Para Puppo, muchas veces son la manera en que el organismo expresa aquello que la persona no pudo registrar, nombrar o elaborar emocionalmente.
"El agotamiento, la ansiedad, el estrés persistente o determinados síntomas muchas veces son formas en las que el organismo comunica una historia que necesita ser escuchada", afirma.
Desde una perspectiva integrativa, agrega, el cuerpo no es solamente una estructura biológica, sino el espacio donde se desarrolla toda la experiencia humana. Por eso considera fundamental aprender a reconocer la propia historia para comprender quiénes somos y cuidar mejor nuestra salud.
La salud también se aprende: qué hacer

Las amistades ayudan a bajar los niveles de estrés y aumentar el bienestar. - Getty.
Así como aprendemos hábitos de alimentación o actividad física, Puppo cree que también es posible educarnos emocionalmente. "Creo profundamente que la salud también se aprende", sostiene.
Y enumera algunos aprendizajes fundamentales: reconocer las propias necesidades, regular el estrés, construir vínculos saludables, pedir ayuda cuando hace falta, poner límites y escuchar las señales del cuerpo antes de que aparezca una enfermedad.
Para la psicóloga, la prevención no empieza con un diagnóstico, sino mucho antes, cuando desarrollamos recursos para cuidarnos de manera cotidiana.
Hablar del cuerpo sin juzgarlo
Otro de los puntos que destaca es la necesidad de generar conversaciones más saludables alrededor del cuerpo.
"Necesitamos animarnos a conversar más sobre nuestros cuerpos, no porque debamos opinar sobre el cuerpo del otro, sino porque necesitamos construir espacios donde podamos hablar de nuestra experiencia corporal con respeto, conocimiento y cuidado", explica.
En ese sentido, advierte que el silencio suele favorecer la vergüenza, los estigmas y el aislamiento, mientras que poner en palabras lo que nos sucede permite comprender mejor la propia experiencia.
Pedir ayuda también es una forma de cuidarse
Muchas personas esperan hasta sentirse desbordadas para consultar con un profesional. Sin embargo, Puppo propone cambiar esa lógica.
"Si uno está atravesando un momento de sufrimiento, no hay que esperar tocar fondo para buscar ayuda. Pedir acompañamiento es una decisión de salud, no una señal de debilidad."
La especialista remarca que comprender lo que duele no tiene por qué ser un camino solitario y que contar con acompañamiento profesional puede ser una herramienta clave para recuperar el bienestar.
Una invitación a vivir mejor
Para Puppo, aprender a habitar el cuerpo es un proceso que también puede construirse en comunidad. Compartir experiencias, dejar de compararse y encontrar espacios seguros para hablar de las emociones ayuda a romper el aislamiento y favorece una relación más saludable con uno mismo.
"Tal vez uno de los desafíos más importantes de nuestro tiempo no sea aprender a vivir más años, sino aprender a vivir mejor dentro de nosotros mismos", concluye.
Experta consultada: Cecilia Puppo. Lic. en Psicología (M.N. 44072). Salud integrativa. Ig: @cecilia_puppo
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