
Dolor cervical y lumbar: cuando el cuerpo pide una pausa y cómo escucharlo a tiempo
El dolor cervical y lumbar es una de las molestias más comunes del mundo moderno. Qué lo provoca, cómo se trata y por qué escuchar al cuerpo a tiempo puede evitar que se vuelva crónico.
27 de enero de 2026 • 15:33

Dolor cervical y lumbar: cuando el cuerpo pide una pausa y cómo escucharlo a tiempo - Créditos: Getty
¿Te levantás con el cuello duro? ¿Terminás el día con la espalda baja cargada como si hubieras corrido una maratón, aunque pasaste horas frente a la computadora? No estás sola. El dolor cervical y lumbar es una de las molestias más frecuentes del mundo moderno y afecta, al menos una vez en la vida, a 8 de cada 10 personas.
En la Argentina, además, es una de las principales causas de ausentismo laboral. Y hay un dato que alarma: el 77 % de los profesionales de la salud reconoce haber tenido lumbalgia en el último año. El cuerpo, claramente, está hablando.
¿Por qué duele la espalda?
“La columna es una estructura compleja que está diseñada para moverse, no para estar quieta ocho o diez horas por día”, explica el Dr. Matías Baldoncini, médico neurocirujano y profesor de la Facultad de Medicina de la UBA. Según el especialista, la combinación de sedentarismo, malas posturas, estrés y uso prolongado de pantallas pone en tensión constante a vértebras, discos, ligamentos y nervios.
En la mayoría de los casos, el dolor es inespecífico: no hay una lesión puntual, sino un desequilibrio funcional. Sin embargo, una de las causas más conocidas es la hernia de disco, que ocurre cuando el material interno del disco se desplaza y presiona una raíz nerviosa. “Eso puede generar dolor que se irradia, hormigueo o incluso pérdida de fuerza en brazos o piernas”, aclara Baldoncini.
Las zonas más comprometidas suelen ser:
- Lumbar: L4-L5 y L5-S1
- Cervical: C5-C6 y C6-C7
Diagnóstico y tratamiento
Cuando el dolor persiste, el diagnóstico se basa primero en el examen clínico. “Escuchar al paciente y evaluar cómo se mueve es tan importante como cualquier estudio”, señala el neurocirujano. En algunos casos, se solicitan imágenes como la resonancia magnética para confirmar el origen del dolor.
La buena noticia es que la mayoría de las personas no necesita cirugía. El abordaje suele ser conservador: reposo relativo, analgésicos, fisioterapia y ejercicios específicos para fortalecer la zona abdominal y lumbar. “Solo un pequeño porcentaje requiere intervención quirúrgica, y hoy contamos con técnicas mínimamente invasivas que permiten una recuperación mucho más rápida”, destaca Baldoncini.
El rol invisible de las emociones
El dolor de espalda no es solo físico. Estrés, ansiedad, falta de sueño, sobrepeso y cargas emocionales no resueltas pueden intensificarlo o volverlo crónico. “El cuerpo expresa muchas veces lo que la mente no puede procesar. Por eso, si no se trabaja el contexto emocional, el dolor tiende a volver”, advierte el especialista.
El abordaje integral es clave: atención médica, fisioterapia y, cuando hace falta, acompañamiento psicológico.
Cómo cuidar la espalda en la vida diaria
Cuidar la columna también implica bajar un cambio y revisar cómo estamos viviendo. Moverse con frecuencia, mantener una buena postura, hacer actividad física regular, controlar el peso y no fumar son gestos simples que hacen una gran diferencia.
“El dolor de espalda no es normal ni inevitable. Es una señal de alarma. Escucharla a tiempo puede evitar que una molestia pasajera se transforme en un problema crónico”, concluye el doctor Baldoncini.
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