
Estrés y autoestima: cómo enfrentar los desafíos sin quebrarte, según una psicóloga
“Evitar alivia en el momento, pero afrontar construye fortaleza”, afirma Sabina Alcarraz. Claves para regular las emociones, ordenar el caos mental y transformar el estrés.
2 de marzo de 2026

Estrés y autoestima: cómo enfrentar los desafíos sin quebrarte, según una psicóloga - Créditos: Getty
“Estoy desbordada”, “todo se junta”, “no doy más”. Las frases se repiten en consultorios y conversaciones cotidianas. El estrés no es una anomalía ni una falla personal: es parte de la experiencia humana. La diferencia, explica la psicóloga clínica y psicoterapeuta cognitivo-conductual Sabina Alcarraz, está en cómo decidimos posicionarnos frente a él.
“No podemos eliminar los desafíos, pero sí desarrollar recursos internos para transitarlos sin quebrarnos”, sostiene. Y agrega una distinción clave: “Evitar puede dar alivio inmediato; afrontar, en cambio, construye fortaleza emocional y confianza en la propia capacidad de respuesta”.
La trampa de evitar lo incómodo
Postergar una conversación difícil, esquivar una decisión o negar un problema puede generar una sensación pasajera de alivio. Sin embargo, a largo plazo, esa estrategia erosiona la autoestima.
Según Alcarraz, muchas personas sostienen —sin advertirlo— la creencia de que evitar reduce el malestar. “Cada vez que huimos, reforzamos la idea de que no somos capaces. En cambio, cada situación que enfrentamos, incluso con miedo, fortalece nuestra percepción de eficacia personal”, explica.
No se trata de eliminar el temor, sino de impedir que sea el miedo quien tome las decisiones.
El diálogo interno: el primer campo de batalla
Ante una situación crítica, la mente tiende a formular pensamientos extremos: “todo va a salir mal”, “si fallo, se derrumba todo”, “no voy a poder”. Ese discurso interno amplifica la ansiedad y bloquea la acción.
“Entrenar un pensamiento realista no significa negar la dificultad, sino aceptar el problema y enfocarse en lo que sí podemos hacer”, señala Alcarraz. Y subraya: “La perfección no es un requisito para avanzar; la acción consciente sí lo es”.
Modificar la manera en que pensamos impacta directamente en cómo actuamos y, en consecuencia, en los resultados que obtenemos.
Emociones intensas: reconocer para regular
El estrés activa miedo, enojo, frustración o tristeza. Sentir esas emociones no es el problema. El riesgo aparece cuando se niegan o se vuelven permanentes.
“El primer paso es nombrar lo que sentimos. Ponerle palabras a la emoción reduce su intensidad”, explica la especialista. Luego, propone aceptar que esa reacción es comprensible en ese contexto y permitir que transite sin convertirla en un estado crónico.
“Regular no es reprimir; es integrar la experiencia emocional sin quedar atrapadas en ella”, resume.
Ordenar el caos mental
Cuando el estrés domina, la mente se llena de escenarios hipotéticos y preocupaciones difusas. Por eso, el enfoque concreto resulta clave.
Alcarraz recomienda un ejercicio simple: escribir. “Volcar las ideas en papel, definir opciones y evaluar consecuencias transforma el caos mental en un plan posible. La acción, aunque imperfecta, reduce la ansiedad porque devuelve sensación de control”.
Pensar en términos prácticos —qué puedo hacer hoy, cuál es el primer paso, qué depende de mí— ayuda a desactivar la parálisis.
El valor de no atravesarlo en soledad
El aislamiento es una reacción frecuente frente al estrés. Muchas personas creen que deben resolver todo por sí mismas, pero compartir lo que ocurre cambia la perspectiva.
“El apoyo adecuado no dramatiza ni minimiza: escucha, ordena y sostiene”, afirma Alcarraz. No se trata de buscar soluciones mágicas, sino de sentirse acompañado y ampliar la mirada.
La soledad prolongada, en cambio, alimenta la frustración y el desgaste emocional.
El desafío como oportunidad
Aunque incómodas, las situaciones estresantes pueden convertirse en espacios de aprendizaje. Obligan a revisar creencias, desarrollar habilidades y ampliar recursos personales.
“Cada desafío atravesado con conciencia fortalece la autoestima y la autonomía emocional”, sostiene Alcarraz. Y concluye: “Enfrentar no significa hacerlo sin miedo. Significa avanzar a pesar de él”.
Los desafíos seguirán apareciendo. La pregunta no es si habrá estrés, sino qué versión de nosotras mismas decidimos activar cuando eso sucede.
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