Con la llegada de las bajas temperaturas, también aparecen los resfríos, la congestión, la tos y esa sensación de cuerpo helado que invita a buscar una taza caliente. Más allá de convertirse en un ritual reconfortante, algunas infusiones elaboradas con plantas medicinales pueden ser grandes aliadas para acompañar las molestias respiratorias propias de esta época del año.
"Hay algo del invierno que nos devuelve a un gesto antiguo: poner la pava al fuego, esperar, sostener una taza caliente entre las manos. Las tisanas son eso antes que un remedio: un momento de pausa y de cuidado", explica Florencia Giecco, médica pediatra (UBA) y experta en fitomedicina.
La especialista, coautora con Sandra Fernández del podcast Medicina de brujas, señala que existen plantas que "guardan una medicina maravillosa para esta época del año, cuando aparecen la tos, los mocos, esa sensación de frío en el cuerpo y las defensas piden refuerzo".
Estas son las cinco que nunca faltan en su botiquín de otoño e invierno
1. Tomillo, un clásico para aliviar la tos
"Su medicina es maravillosa para el sistema respiratorio: expectorante, antiespasmódico, antiséptico, antitusivo y antiinflamatorio. Favorece la fluidificación de las secreciones bronquiales y por eso ayuda a eliminarlas."
Para prepararlo se utilizan las hojas, frescas o secas. Como se trata de una parte blanda de la planta, Giecco recomienda hacerlo en infusión: colocar una cucharadita por taza, verter agua a unos 80 °C (justo antes del hervor), tapar para conservar los aceites esenciales y dejar reposar entre cinco y diez minutos antes de colar.
Es apto durante la lactancia y para infancias a partir de los 3 años.
2. Jengibre, la raíz que ayuda a entrar en calor

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"La raíz que enciende el calor por dentro", dice la médica, coautora del libro La re-evolución hormonal, medicina natural para mujeres +40 (Random House). Además de ser conocido por favorecer la digestión, la especialista destaca que el jengibre también es inmunoestimulante, antiviral —especialmente frente al virus de la gripe— y ayuda a mejorar la circulación sanguínea.
Como se utiliza la raíz, la preparación cambia. "Al ser una parte dura de la planta, se hace en decocción: poné dos o tres rodajitas finas de raíz fresca por taza en el agua todavía fría, llevá al fuego y, desde que rompe el hervor, calculá cinco minutos. Después apagá, tapá y dejá reposar otros diez minutos antes de colar."
Aclara que conviene usarlo con precaución en personas con úlcera gástrica, reflujo o que toman anticoagulantes.
Es apto durante el embarazo, la lactancia y también para niños.
3. Ambay, el árbol nativo para las vías respiratorias
"Nuestro árbol nativo, del norte de Argentina, Brasil y Paraguay, al que le gustan las zonas húmedas y la cercanía al agua." Giecco explica que el ambay es una de las plantas más utilizadas para acompañar afecciones respiratorias.
"Es la planta por excelencia para las afecciones respiratorias: expectorante y antiinflamatoria de las vías aéreas", sostiene.
Se utilizan las hojas, una cucharada sopera por taza, en infusión con agua bien caliente. Luego se tapa y se deja reposar unos diez minutos antes de colar.
La especialista recomienda evitarlo en personas que realizan tratamientos con medicamentos para el corazón.
Es apto para la lactancia y para infancias.
La combinación que recomienda la especialista
"Tomillo y ambay se sinergizan hermoso: sus hojitas juntas ayudan a fluidificar los mocos, por eso son la base de un jarabe ideal para acompañar la tos con secreciones, no para inhibir la tos, sino para ayudar a eliminarlas", dice.
Ese jarabe puede utilizarse desde los 3 años: una cucharadita cada dos o tres horas. En adultos, la dosis sugerida es una cucharada sopera cada tres horas.
4. Saúco, un aliado durante los cuadros febriles
"Es una de las plantas que uso en infancias para acompañar cuadros febriles, combinada con una infusión suave de menta. No para bajar la fiebre como un antitérmico, sino para brindar confort, porque la fiebre es un mecanismo de defensa del cuerpo", explica.
Se utilizan las flores, una cucharadita por taza, preparadas en una infusión suave durante cinco a diez minutos.
La pediatra hace una aclaración importante: las bayas nunca deben consumirse crudas. "Las bayas no se consumen crudas, solo bien cocidas. Por eso, cuando se busca aprovecharlas, se hace en forma de jarabe."
Además, recuerda que si la fiebre dura más de 48 horas sin una causa clara o hay dudas sobre el estado general, siempre es necesario consultar con el pediatra.
5. Rosa mosqueta, una fuente natural de vitamina C
"Su fruto es uno de los más ricos en vitamina C que tenemos, por encima de los cítricos", dice. Al tratarse de un fruto, también debe prepararse en decocción.
La médica aconseja machacar ligeramente una cucharada de frutos secos por taza y llevarlos al fuego.
Sin embargo, destaca un detalle importante. "La vitamina C es hidrosoluble y sensible al calor y al paso del tiempo. Si la hervís mucho, te quedás con sus otros activos —antioxidantes y taninos—, pero buena parte de la vitamina C ya se fue. Por eso, si tu objetivo es justamente esa vitamina, mejor un hervor corto y tomarla pronto."
Un plus para potenciar las infusiones
Para Giecco, hay dos ingredientes que pueden complementar cualquiera de estas preparaciones.
"A cualquiera de estas infusiones podés sumarle una cucharadita de miel: no solo endulza y hace más rico el momento, también suaviza la garganta irritada, calma la tos y aporta su propia acción antimicrobiana."
Además, explica que un chorrito de limón suma vitamina C, aporta frescura y potencia el efecto sobre las defensas.
La especialista recuerda que la miel nunca debe ofrecerse antes del año de vida por el riesgo de botulismo y recomienda utilizarla con moderación antes de los 2 años.
Un dato importante para las infancias
Giecco recuerda que las plantas medicinales también requieren cuidados cuando se utilizan en niños. "No se recomiendan plantas por vía oral antes de los 2 años y las infusiones recién a partir de los 3, siempre en cantidades adecuadas."
Como guía general, indica:
- Entre los 3 y 4 años: 2 cucharaditas de infusión.
- Entre los 4 y 7 años: 1 cucharada sopera.
- Entre los 7 y 12 años: 2 cucharadas soperas.
Y aclara: "Es una guía general. La individualidad de cada infancia y la mirada de un profesional siempre son prioritarias".
Un plus que aporta Giecco es que, a cualquiera de estas infusiones, podés sumarle una cucharadita de miel: "No solo endulza y hace más rico el momento, también suaviza la garganta irritada, calma la tos y aporta su propia acción antimicrobiana (importante: nunca antes del año de vida, por el riesgo de botulismo, y con moderación antes de los 2)".
Y grega: "Un chorrito de limón la vuelve una aliada aún mejor: suma vitamina C y frescura, y realza el efecto sobre las defensas. Miel y limón juntos, sobre una base de tomillo, ambay o jengibre, son el clásico reconfortante del invierno".
Experta consultada: Florencia Giecco Médica Pediatra (UBA) experta en Fitomedicina. Instagram: @dra.florenciagiecco
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Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.












