Primer Mapa Mamográfico Federal de Argentina: qué revela sobre el acceso a la detección temprana del cáncer de mama

Fundación Instituto Natura y Surcos Asociación Civil presentaron el primer relevamiento federal sobre la oferta mamográfica del país. Los resultados muestran una capacidad instalada que podría aprovecharse mejor, pero también importantes desigualdades en el acceso y desafíos de gestión.

Por Verónica Dema

27 de agosto de 2026, 13:23

mujer se hace mamografia mapa de mamografos
Primer Mapa Mamográfico Federal de Argentina: qué revela sobre el acceso a la detección temprana del cáncer de mama - Getty

Siempre hacemos énfasis en que detectar el cáncer de mama a tiempo puede cambiarlo todo: es la principal causa de muerte oncológica en mujeres en Argentina y en el mundo y podría curarse en más del 90% de los casos si se atiende a tiempo. La mamografía resulta fundamental en esa detección temprana. 

Sin embargo, para que una mamografía llegue efectivamente a quien la necesita no alcanza con contar los equipos: también importa dónde están, cuánto tiempo funcionan, en qué condiciones se encuentran, cómo se organizan los turnos y qué ocurre después del estudio.

Con ese objetivo se encaró el primer Mapa Mamográfico Federal de Argentina, una investigación impulsada por Fundación Instituto Natura y Surcos Asociación Civil que busca generar evidencia actualizada sobre la disponibilidad, la accesibilidad y las condiciones de funcionamiento de la oferta mamográfica en el país. La información, que presentaron hoy, apunta a orientar la planificación y, sobre todo, a fortalecer la equidad en el acceso a la detección temprana del cáncer de mama.

El relevamiento tiene, además, una particularidad: no se propone solamente como una fotografía del presente. Es también una herramienta para identificar problemas, reconocer buenas prácticas y sentar a una misma mesa a instituciones científicas, organizaciones de la sociedad civil y al Estado para pensar soluciones de manera colaborativa.

De hecho, hoy se dio un paso en ese sentido: los datos fueron compartidos en un encuentro del que participaron expertas y expertos del sector de salud, de organizaciones de la sociedad civil, funcionarios públicos, además de medios, entre los que estaba OHLALÁ! Conectados en transmisión en vivo estaban representadas las 23 provincias que participaron, con excepción de Córdoba, que no se sumó y se desconocen las razones.

Una radiografía federal de los mamógrafos

La investigación relevó 23 provincias, 1498 mamógrafos; del total de equipos identificados, 404 pertenecen al sector público y 1094 al privado.

Tal como explicaron la líder de la Fundación Instituto Natura Argentina Florencia Mezzadra y la médica ginecóloga Alejandra Sánchez Cabezas, fundadora y directora general de Surcos, el trabajo buscó responder preguntas muy concretas: qué oferta existe, cuál es la capacidad potencial del sistema público y en qué lugares es necesario fortalecerlo. Para eso se analizaron la disponibilidad y distribución de los mamógrafos, las condiciones de funcionamiento, los horarios, la organización de los servicios y los recursos disponibles, además de las brechas de acceso y las oportunidades de mejora.

Presentacion mapa federal de mamografos
 La líder de la Fundación Instituto Natura Argentina Florencia Mezzadra (izq.) y la médica ginecóloga Alejandra Sánchez Cabezas, fundadora y directora general de Surcos (der.) en la presentación. - Prensa

Contaron que el proceso incluyó el diseño y validación del instrumento, un relevamiento nacional, revisión de fuentes primarias, entrevistas técnicas y luego un trabajo de análisis que integró información cuantitativa y cualitativa. Finalmente, los resultados fueron validados con las 23 jurisdicciones. El resultado es un informe nacional, una base de datos, un mapa mamográfico y resúmenes específicos para cada provincia. 

Según destacan desde el proyecto, se trató de una construcción colectiva y federal, nutrida por la mirada territorial y el compromiso de las jurisdicciones junto con Surcos y Fundación Instituto Natura.

Hay equipos, pero convertir esa capacidad en acceso sigue siendo un desafío

Presentacion mapa federal de mamografos
Las investigadoras Tamar Finzi y Gabriela Bourguignon, ambas analistas de Surcos Asociación Civil, fueron detallando los resultados del estudio.  - Prensa

Uno de los principales hallazgos del Mapa Mamográfico Federal tiene que ver con la diferencia entre contar con capacidad instalada y lograr que esa capacidad se traduzca en acceso efectivo.

Las investigadoras Tamar Finzi y Gabriela Bourguignon, ambas analistas de Surcos Asociación Civil, fueron detallando los resultados del estudio. 

Los datos muestran que 1 de cada 3 mamógrafos del sector público presenta desperfectos técnicos. Además, el 42% de los equipos funciona menos de seis horas diarias y más de la mitad realiza menos de 100 mamografías por mes. Como referencia, el informe señala que un equipo que funciona ocho horas diarias, cinco días por semana, y realiza un estudio por hora, podría alcanzar unas 164 mamografías mensuales.

La fragmentación de la información también aparece como un obstáculo. El 34% de los establecimientos no cuenta con Historia Clínica Digital y el 50% no utiliza el Sistema de información de tamizaje (SITAM), una situación que, según plantea el informe, puede derivar en trayectorias de cuidado discontinuas.

A la vez, el relevamiento también encontró fortalezas: existen legislaciones específicas, programas con estructuras operativas y equipos técnicos capacitados, y buenas prácticas provinciales que podrían ampliarse o replicarse en otros territorios. Además, el 25% de los equipos es nuevo y fue adquirido entre 2020 y 2024.

El acceso no depende solamente de cuántos mamógrafos hay

Para analizar una realidad tan diversa, la investigación desarrolló dos indicadores: el Índice de Accesibilidad Potencial para realizar Mamografías (IAPo) y el Índice de Jerarquía Institucional (IJI).

El primero considera tres dimensiones: la cantidad de equipos en relación con la población objetivo, la densidad territorial y la disponibilidad horaria. Los resultados muestran cuatro jurisdicciones con mayor accesibilidad, siete con accesibilidad intermedia y once con menor accesibilidad.

Pero uno de los puntos más interesantes es que el problema no siempre es simplemente la falta de equipos. En algunos territorios, la dificultad está en los circuitos de acceso: cómo se distribuyen los turnos, qué horarios existen, cómo funcionan las derivaciones y qué posibilidades tienen las personas de llegar hasta el estudio. En otras palabras, la gestión también define el acceso. "Hay que lograr una equidad federal en el acceso", enfatizó la referenta de Surcos, con vasta experiencia en gestión de salud.

El segundo índice analiza la jerarquía institucional y el marco normativo provincial. El estudio identificó jurisdicciones con distintos niveles de institucionalidad y advierte que el reconocimiento normativo no siempre se traduce en estructuras con capacidad efectiva de conducción.

Las buenas prácticas que ya existen en el país

El mapa no se limita a señalar déficits. También recupera experiencias que ya están funcionando en distintas provincias y que podrían servir de inspiración para ampliar el acceso.

Entre ellas, aparecen las redes de articulación entre efectores. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, se redistribuyen turnos cuando un mamógrafo sale de servicio. Corrientes, Neuquén y Santa Fe coordinan redes provinciales, mientras que Buenos Aires suma turnos digitales y Chaco organiza parte de la coordinación a través de WhatsApp.

También se destacan los mamógrafos móviles. Formosa, La Pampa y Santiago del Estero recorren localidades que no cuentan con un equipo fijo, y esta última provincia incorpora además telesalud y conectividad satelital en sus unidades móviles.

Otras estrategias buscan reducir barreras concretas: Buenos Aires amplía horarios con las “Noches de las Mamografías”, Mendoza acompaña con agentes sanitarios, Santa Fe otorga turnos protegidos y Catamarca y la provincia de Buenos Aires realizan mamografías sin orden médica. El informe aclara que se trata de prácticas señaladas por los equipos provinciales durante el relevamiento y las entrevistas, sin que el estudio evalúe su eficacia.

"No hace falta pedir orden médica, es una barrera. Cuando sabemos que hay que hacerse estos controles", enfatizó Sánchez Cabezas.

De tener el equipo a garantizar el cuidado

La gran conclusión que propone el Mapa Mamográfico Federal es que el desafío no pasa únicamente por sumar más tecnología. Se trata de transformar la capacidad disponible en cuidado oportuno y equitativo.

Para eso, el informe plantea tres grandes líneas de trabajo: una inversión integral que contemple equipos, recursos humanos estables, mantenimiento preventivo y sistemas de información interoperables; un monitoreo permanente del equipamiento, el personal y las horas operativas; y estrategias de búsqueda activa de la población, con prioridad en grupos que pueden enfrentar mayores barreras de acceso, como personas con discapacidad, mujeres privadas de la libertad y comunidades alejadas.

La propuesta es avanzar hacia un trabajo organizado, con metas de cobertura y una atención más centrada en las necesidades de las personas.

Los datos como punto de partida para mejores políticas públicas

concientizar por el cancer de mama
Archivo

Uno de los puntos centrales de la presentación fue qué puede pasar con esta información una vez que el relevamiento ya está hecho. El desafío, coincidieron los referentes de la gestión pública que participaron del encuentro, es que los datos se conviertan en herramientas concretas para diseñar, gestionar y evaluar políticas de salud en cada territorio.

La mesa, liderada por Alejandra Sánchez Cabezas, fundadora y directora estratégica de Surcos Asociación Civil, contó con la participación de Jonatan Konfino, subsecretario de Políticas de Cuidados de la Provincia de Buenos Aires, y Gabriel Battistella, subsecretario de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria de la Ciudad de Buenos Aires.

Presentacion mapa federal de mamografos
Sánchez Cabezas lideró el panel con Jonatan Konfino, subsecretario de Políticas de Cuidados de la Provincia de Buenos Aires, y Gabriel Battistella, subsecretario de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria de CABA. - Prensa

Battistella puso el foco en el rol indelegable del Estado frente a los desafíos de salud. “No podemos retirarnos”, planteó, y destacó la importancia de escuchar a las personas para entender cuáles son los problemas y trabajar en soluciones. También remarcó el valor de compartir información: contar con datos permite conocer mejor las necesidades de la población, gestionar los recursos y construir políticas de cuidado más efectivas.

En esa línea, señaló que la información no debería quedar solamente en un diagnóstico. “Es imprescindible tener información para gestionar y medir lo que estamos haciendo”, planteó. El desafío es construir un círculo virtuoso en el que los datos permitan mejorar las decisiones y, al mismo tiempo, se traduzcan en mejores trayectorias de cuidado para las personas. Battistella también destacó el valor de las historias clínicas y de los sistemas de información para gestionar mejor los recursos públicos, una práctica que, señaló, es central en los sistemas de salud más desarrollados.

Konfino, por su parte, se refirió a la fragmentación histórica del sistema de salud como uno de los grandes problemas que todavía es necesario resolver. En ese contexto, valoró especialmente el alcance del relevamiento y consideró que también implica un desafío: tener la información, reconocer dónde están las dificultades y animarse a trabajar sobre ellas.

El funcionario bonaerense también fue crítico con lo que definió como un desentendimiento del gobierno nacional en materia de salud. “No naturalicemos la ausencia del cuidado de la salud”, sostuvo, y planteó la necesidad de fortalecer el trabajo conjunto entre los distintos niveles del Estado, las instituciones científicas y las organizaciones de la sociedad civil.

La colaboración, de hecho, apareció como una de las grandes ideas de la jornada. Para Battistella, las mesas y redes de trabajo permiten empezar por las coincidencias, incluso entre jurisdicciones y entre el sector público y el privado. Konfino compartió como ejemplo el trabajo del Consejo de Salud Provincial de Buenos Aires, que reúne a los 135 municipios y en el que, según explicó, existe un amplio nivel de acuerdo sobre las principales necesidades sanitarias, más allá de las diferencias partidarias.

Ese parece ser uno de los principales aportes que deja el primer Mapa Mamográfico Federal: poner información sobre la mesa para poder discutir los problemas con mayor precisión. También identificar capacidades que hoy están subutilizadas, detectar brechas y pensar cómo aprovechar mejor los recursos existentes.

Verónica Dema

Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.