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Qué es la felicidad social, según la psicología

Según la psicología, la felicidad es un estado subjetivo, cambia de una persona a otra. Lo que tiene en común para todos es que la felicidad no es completa cuando la persona solo se centra en sí misma. ¿De qué se trata la felicidad social?


El shoshin apunta a que vivenciemos cada experiencia con la frescura y la curiosidad de los chicos.

El shoshin apunta a que vivenciemos cada experiencia con la frescura y la curiosidad de los chicos. - Créditos: Getty



Tal como define la psicología, la felicidad es un estado subjetivo: su significado cambia de una persona a otra. Lo que tiene en común para todos es que la felicidad no es completa cuando la persona solo se centra en sí misma, de una manera egoísta. La felicidad es completa cuando se comparte.  

“Cuando lo que hago trasciende hacia otros y cuando lo que hago puede ayudar a otros en su crecimiento, en su bienestar, cuando trabajo para el bienestar de otros, estoy trabajando para el mío propio”, define el psicólogo Flavio Calvo. “Esto no significa poner al otro en primer lugar y dejar de amarme. Quiere decir amarme a mí mismo a un punto tal que pueda después amar a otros".  

Así llegamos a lo que se llama la felicidad social. Tal como se la define, la felicidad social demanda del altruismo o del trabajo solidario para el logro del bienestar común. Como contraste, la felicidad individual centra su interés principalmente en el yo, el disfrute de lo particular o de grupo suele primar sobre el deber ser social. 

Felicidad social: los beneficios psicológicos de la solidaridad 

Los beneficios psicológicos de la solidaridad van mucho más allá de sentirse bien con uno mismo. Tal como cita Calvo, según estudios de la psicología positiva, el hecho de ser solidario produce en quien lo es y en quien recibe su solidaridad, una hormona llamada oxitocina, conocida como 'de la felicidad', que produce bienestar en las personas, lo que contribuye a una mucho mejor calidad de vida.  

En estos actos también se libera dopamina y serotonina, que benefician a nivel mental, lo que aleja el estrés y la depresión. Por esta razón las personas que realizan actos solidarios suelen ser más alegres y optimistas. En definitiva, son más felices.  

Los seres humanos poseemos dos tipos de empatía, la llamada empatía cognitiva, que me permite entender “lo que siente el otro” y la empatía emocional, “que me permite sentir lo que siente el otro”.  

La empatía y la felicidad 

El psicólogo consultado destaca que la empatía es parte del desarrollo humano. Orgánicamente tenemos un tipo de neuronas, llamadas “neuronas espejo”, que son las responsables de ponernos en el lugar del otro.  

“La solidaridad nos sostiene como especie”, dice Calvo y cita una frase de Aristóteles: “La felicidad consiste en hacer el bien”. En relación con esto, concluye: “La persona feliz vive bien y obra bien”.  

En un mundo cada vez más desigual, que se muestra hostil y que muchas veces premia el individualismo, una persona solidaria, conectada con los demás, con deseo de ayudar a su comunidad construye lazos duraderos. “Esta conexión con la necesidad de otros no solo une y ayuda a otros, sino que tiene más impacto en nuestra propia felicidad que en la de los demás”, concluye el experto. 

Experto consultado: Dr. Flavio Calvo. Dr. en psicología, docente, tallerista y autor. @calvoflavio 

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