Tiene 33 años y vive con endometriosis: “Antes del diagnóstico me dediqué a sobrevivir”

Camila Lima padeció migrañas invalidantes, dolores extremos y años de diagnósticos erróneos hasta que un estudio especializado le dio respuestas. ¿Cuál es el nuevo paradigma médico para acortar un camino que suele tardar hasta 10 años?

Por Redacción OHLALÁ!

16 de octubre de 2026, 10:59

Cami Lima

Para Camila Lima (33 años) la vida menstrual se convirtió durante años en una carrera de resistencia en la que cada 28 días pasaba diez sintiéndose mal. "En mi caso, tenía unas migrañas asesinas antes de menstruar —cuenta—. No podía soportar las luces ni los ruidos. Solo lograba atravesarlo encerrándome en la habitación a oscuras con pads de hielo. Los cólicos menstruales también eran terribles. Pasaba varios días doblada en la cama sin poder hacer más que eso. No encontraba posición para poder sobrellevarlo".

Además, tenía dipauremia, que es el dolor en las relaciones. "Estoy desde hace 10 años en pareja y eso era difícil. Sobre todo, cuando no sabés qué tenés y suponés que el problema sos vos. Es muy muy difícil. Por suerte tuve una persona al lado que me acompañó a lo largo de todos años de enfermedad", reconoce.

Sin embargo, las respuestas médicas no llegaban y aparecía la culpa: la sensación de estar "fallada" cuando en realidad estaba atravesando una enfermedad no diagnosticada. "Yo tardé más de seis años en saber que estaba enferma. Y hasta que lo supe fueron años muy difíciles".

Esta vivencia no es un caso aislado. La endometriosis afecta a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva. A pesar de su alta prevalencia, el tiempo promedio para obtener un diagnóstico preciso oscila entre 7 y 10 años. Durante ese largo período, la normalización del dolor menstrual y las evaluaciones médicas convencionales que no detectan la enfermedad dilatan la llegada de respuestas y tratamientos adecuados.

El laberinto médico y la subestimación del dolor

Durante más de seis años, Camila pasó por múltiples consultorios en busca de explicaciones. Su peregrinaje refleja las barreras y sesgos que todavía persisten alrededor de la salud femenina: desde un primer ginecólogo que atribuyó sus síntomas a tener "mamas grandes", pasando por un estudio en el que confundieron la endometriosis con un "quiste dermoide", hasta una consulta en la que, al pedir un nuevo estudio en lugar de tomar anticonceptivos a ciegas, la respuesta fue: “Si no vas a hacer lo que yo te digo no sé para qué viniste. Acá la médica soy yo”.

El punto de inflexión llegó en marzo de 2023, en pleno mes de concientización sobre la endometriosis, cuando Camila vio un posteo en redes de la especialista Dra. Mónica Bonín sobre los síntomas característicos de la condición y se reconoció plenamente en la descripción. Tras una primera consulta local no concluyente, realizó una teleconsulta con la Dra. Bonín, quien la derivó con la Dra. Julia Marucco, de TCba para realizarse un estudio clave: un mapeo ecográfico transvaginal dinámico. En mayo de 2023, el estudio confirmó el diagnóstico sin lugar a dudas: endometrosis.

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Julia Marucco, especialista en imágenes ginecológicas de TCba.

El nuevo paradigma diagnóstico: ver donde hay que mirar

Durante mucho tiempo se consideró a la cirugía laparoscópica como la única vía para confirmar la enfermedad. Sin embargo, las guías internacionales de la ESHRE (European Society of Human Reproduction and Embryology) marcaron un cambio profundo: hoy el estándar diagnóstico fundamental es no invasivo, a través de ecografía y resonancia magnética especializadas.

Como explican las médicas Gabriela Picco y Julia Marucco, especialistas en imágenes ginecológicas de TCba, una ecografía transvaginal convencional evalúa únicamente el útero y los ovarios, por lo que un estudio común con resultado normal no descarta la presencia de endometriosis.

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Dra. Gabriela Picco.

Para detectar la enfermedad se requiere una ecografía transvaginal dinámica, realizada por profesionales específicamente entrenados que evalúen los distintos compartimentos pélvicos mediante maniobras específicas para identificar adherencias y focos. Este estudio permite construir una verdadera "hoja de ruta" o mapa preciso de la localización y extensión de la enfermedad para definir la mejor estrategia de tratamiento.

Volver a nacer: el abordaje multidisciplinario y la recuperación

Con el diagnóstico confirmado, Camila empezó un abordaje integral con nutrición y terapias de apoyo. Al tiempo presentó un cuadro de urticaria crónica persistente con inflamación facial que duró seis meses y no cedía. Frente a esto, la recomendación médica fue avanzar hacia la cirugía laparoscópica de endometriosis. A la semana de ser intervenida, la urticaria desapareció por completo.

"Desde ahí, fue como volver a vivir. Yo siento que renací. Tuve un tiempo de recuperación después de la cirugía y tuve acompañamiento terapéutico que me sirvió muchísimo. La verdad es que fue un enfoque multidisciplinario el que me salvó, con mucha gente involucrada", relata Camila.

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Para Cami, conocer su diagnóstico, fue un antes y un después.

Siete meses después de la cirugía, en su control de seguimiento con la Dra. Marucco, los estudios mostraron un cuadro totalmente sano. "No podía parar de llorar de por fin estar bien y estar llorando de alegría y no de dolor", celebra. "Definitivamente soy otra persona. Ayer me vino y me tenía que despertar a las 5 de la mañana para ir a cursar algo que estoy estudiando y me levanté de la cama y dije “me siento bien, tengo un malestar leve pero nada más, no me impide hacer mi vida”. En otro momento hubiera sido quedarme en la cama y suspender todo. Ahora disfruto la vida sin eso que me limite tanto".

Sin dolores inhabilitantes, Camila reflexiona sobre el valor de haber encontrado respuestas: ponerle nombre a lo que le pasaba le devolvió la calidad de vida y la posibilidad de disfrutar sin limitaciones.

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@LUPIMAZZ.

Claves para tener en cuenta

  • El dolor no se normaliza  Cólicos menstruales incapacitantes, dolor en las relaciones sexuales (dispareunia) o molestias intestinales/urinarias cíclicas son señales de consulta.
  • Una ecografía común normal no descarta endometriosis Se necesita un mapeo ecográfico transvaginal dinámico o resonancia magnética con protocolo específico realizado por especialistas formados en la enfermedad.
  • El estándar actual es no invasivo Las guías ESHRE priorizan los estudios por imágenes de alta precisión antes de considerar intervenciones quirúrgicas exploratorias.
  • El mapa de la enfermedad es la guía Mapear con exactitud la ubicación y extensión de los focos permite diseñar un tratamiento multidisciplinario (médico, nutricional, quirúrgico y emocional) a la medida de cada paciente. 

 

 

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