Cuando bajan las temperaturas, muchas personas recurren a la calefacción para mantener el dormitorio cálido durante toda la noche. Sin embargo, esa estrategia no siempre favorece un descanso reparador.
Durante su paso por el streaming de OHLALAND!, Pablo Ferrero, médico especialista en medicina del sueño y conocido como "El doctor del sueño", explicó que, para dormir bien, el organismo necesita un ambiente que le permita regular su temperatura de forma natural.
Ferrero, que suele destacar que el descanso es uno de los pilares fundamentales de la salud, lo resume así: "El sueño es el más importante de los tres pilares de la vida: comer, moverse y dormir. Podemos vivir más tiempo sin comida o sin movimiento que sin dormir".
Entonces, ¿qué conviene hacer en invierno? Según el especialista, es preferible sumar abrigo con una buena ropa de cama antes que mantener la habitación excesivamente calefaccionada.
El cuerpo necesita enfriarse para dormir
Aunque pueda parecer contradictorio, para iniciar un sueño profundo el organismo necesita reducir ligeramente su temperatura corporal. Este descenso forma parte del ritmo circadiano, el reloj biológico que regula cuándo es momento de dormir y cuándo de despertarse.
"Desde el punto de vista evolutivo, el cerebro interpreta que cuando baja la temperatura ambiental llegó el momento de descansar", explica Ferrero. Si el dormitorio permanece demasiado caliente durante toda la noche, esa señal natural puede alterarse y hacer que conciliar el sueño o sostenerlo resulte más difícil.
Por eso, en lugar de aumentar la calefacción, el especialista recomienda mantener una temperatura agradable en el ambiente y sumar mantas para conservar el calor corporal.
¿Por qué el abrigo ayuda más que la calefacción?
La diferencia está en cómo el cuerpo administra su propia temperatura.
Cuando una persona se acuesta entre sábanas frescas, el organismo comienza a generar calor y crea un microclima dentro de la cama. Si en algún momento siente demasiado calor, puede moverse hacia una zona más fresca del colchón o destaparse parcialmente para recuperar el equilibrio térmico.
En cambio, cuando toda la habitación está muy calefaccionada, esa regulación natural se vuelve más difícil porque el ambiente ya no ofrece zonas más frescas donde disipar el calor.
Algo similar ocurre con los pijamas demasiado gruesos o confeccionados con materiales que no permiten la transpiración: el calor queda atrapado junto a la piel y el cuerpo pierde capacidad para enfriarse cuando lo necesita.
El efecto relajante de las mantas
Otro aspecto que destacó Ferrero es el beneficio que puede aportar el peso de las mantas.
Las denominadas mantas pesadas generan una sensación de contención y seguridad que ayuda a disminuir la activación del sistema nervioso. Esa presión suave recuerda, en cierta medida, a la sensación de refugio que experimentamos desde los primeros momentos de la vida y favorece un estado de mayor relajación.
Como referencia, el especialista explica que este tipo de mantas suelen tener un peso cercano al 10% del peso corporal de quien las utiliza. Si bien no son imprescindibles para dormir bien, pueden resultar una herramienta útil para algunas personas, tanto adultas como niños.
Elegir bien la ropa de cama también hace la diferencia
No solo importa la cantidad de abrigo, sino también los materiales.
Ferrero recomienda optar por sábanas y fundas confeccionadas con fibras naturales, como el algodón 100%, que permiten una mejor circulación del aire y ayudan al cuerpo a regular su temperatura durante toda la noche.
Los tejidos sintéticos, en cambio, tienden a retener más calor y humedad, lo que puede generar incomodidad y favorecer los despertares nocturnos.
Cómo dormir mejor durante el invierno
Si bien cada persona tiene necesidades diferentes, el especialista comparte algunas pautas sencillas para favorecer un descanso de calidad durante los meses más fríos:
- Mantener el dormitorio fresco, sin exceso de calefacción.
- Priorizar mantas y acolchados antes que aumentar la temperatura del ambiente.
- Elegir ropa de cama de fibras naturales, como algodón.
- Evitar pijamas demasiado gruesos que impidan la correcta regulación del calor corporal.
- Si durante la noche aparece sensación de calor, destaparse parcialmente en lugar de subir o bajar constantemente la calefacción.
En definitiva, dormir bien no depende únicamente de sentirse abrigado. La clave está en permitir que el cuerpo haga aquello para lo que está diseñado: bajar ligeramente su temperatura para entrar en un sueño profundo y reparador. Un dormitorio con una temperatura moderada, acompañado de una buena ropa de cama, suele ofrecer las condiciones ideales para lograrlo.
Agustina Vissani Directora editorial de @somosohlala, content manager de SOMOSOHLALA.COM y co-conductora de OHLALAND. Especialista en moda y análisis de tendencias.
Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Es fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.
En esta nota:
Rutinas del sueño











