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Ver bien para rendir mejor: claves para cuidar la visión en el inicio del año, según una experta

Con el regreso a clases y al trabajo, aumentan las horas frente a pantallas y las exigencias visuales. La oftalmóloga Pilar Nano explica por qué el control anual es clave para rendir mejor en todas las edades.


control oftalmológico

Ver bien para rendir mejor: claves para cuidar la visión en el inicio del año, según una experta - Créditos: Getty



Marzo marca el regreso a la rutina: vuelven las clases, las jornadas laborales extensas y las horas frente a pantallas. En ese contexto, el inicio del año académico y profesional se convierte en un momento estratégico para revisar la salud visual en todas las edades.

“La visión impacta directamente en el rendimiento, la concentración y el bienestar cotidiano. Muchas molestias se naturalizan, pero no deberían”, explica Pilar Nano, oftalmóloga (M.N. 122.454) y speaker de Laboratorio Elea.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos visuales no corregidos siguen siendo una de las principales causas de bajo rendimiento escolar a nivel global. A esto se suma el aumento sostenido de la miopía en niños y adolescentes, asociado al mayor tiempo en visión cercana y a la reducción de actividades al aire libre.

“Detectar a tiempo un problema visual puede cambiar la experiencia de aprendizaje de un niño o mejorar significativamente el desempeño de un adulto en su trabajo”, señala la especialista.

Niños: detectar a tiempo para aprender mejor

En edad escolar, gran parte de la información que se incorpora en el aula ingresa por vía visual. Sin embargo, muchos chicos no logran identificar o expresar que no ven bien.

Entre los signos de alerta más frecuentes, la Dra. Nano enumera: acercarse demasiado al cuaderno o a la pantalla, entrecerrar los ojos para mirar el pizarrón, dolores de cabeza frecuentes, bajo rendimiento escolar o distracción constante.

“Los errores refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo son comunes y pueden corregirse fácilmente si se diagnostican a tiempo”, explica. Además, advierte que el uso creciente de dispositivos electrónicos desde edades tempranas incrementa la fatiga visual y puede favorecer la progresión de la miopía.

Por eso, incluso sin síntomas evidentes, recomienda realizar un control oftalmológico al inicio del ciclo lectivo.

Adolescentes y universitarios: sobrecarga visual

En la adolescencia y en la etapa universitaria, las exigencias aumentan. Horas de lectura, estudio prolongado y uso simultáneo de computadora, tablet y celular generan una sobrecarga sostenida del sistema visual.

“Muchos jóvenes pasan más de 8 a 10 horas diarias en visión cercana. Esa exigencia constante puede provocar progresión de miopía, espasmo acomodativo —dificultad para relajar el enfoque—, visión borrosa intermitente y sequedad ocular”, detalla la oftalmóloga.

También es frecuente la aparición de cefaleas al final del día y sensación de cansancio ocular. En este grupo etario, los controles periódicos no solo permiten actualizar la graduación, sino evaluar la salud de la superficie ocular y trabajar en hábitos saludables.

Adultos: pantallas y presbicia después de los 40

En la vida adulta, el regreso al trabajo implica retomar largas horas frente a computadoras. Esto puede desencadenar fatiga visual digital: sequedad ocular, visión borrosa transitoria, dolor de cabeza y pesadez ocular.

A partir de los 40-45 años, además, comienza un proceso natural llamado presbicia. “No es una enfermedad, sino un cambio fisiológico asociado a la edad. El cristalino pierde elasticidad y cuesta más enfocar de cerca”, explica la Dra. Nano.

Entre los síntomas más comunes menciona la necesidad de alejar el celular para leer, requerir más luz, cansancio ocular y dificultad para alternar entre visión cercana y lejana.

Alternativas terapéuticas: qué opciones existen hoy

El abordaje de los problemas refractivos y de la presbicia evolucionó en los últimos años. Hoy existen múltiples alternativas que permiten personalizar el tratamiento según la edad y el estilo de vida.

“Anteojos y lentes de contacto siguen siendo la forma más segura y accesible de corrección óptica”, señala la especialista. En casos de presbicia, los lentes multifocales o progresivos permiten combinar visión cercana y lejana.

También existen opciones quirúrgicas, como la cirugía refractiva con láser (LASIK o PRK), indicadas en pacientes seleccionados con graduación estable, y procedimientos específicos cuando coexiste catarata.

Un avance reciente es la aprobación por parte de la ANMAT de un colirio con pilocarpina para el tratamiento de la presbicia. “Es una alternativa farmacológica tópica y no invasiva que mejora la visión cercana durante varias horas”, explica Nano.

La pilocarpina actúa produciendo miosis (disminución del tamaño pupilar), lo que aumenta la profundidad de foco. Sin embargo, su indicación debe ser individualizada. “No todos los pacientes son candidatos ideales y pueden presentarse efectos adversos como cefalea o disminución de la visión en ambientes con poca luz”, aclara.

Cómo elegir la mejor opción

Frente a este abanico terapéutico, la consulta oftalmológica es clave. “No existe una solución única para todos. La elección depende de la edad, el tipo de error refractivo, la actividad laboral, el estilo de vida y las expectativas del paciente”, sostiene.

Un paciente con presbicia inicial puede beneficiarse de alternativas farmacológicas, mientras que en casos más avanzados pueden indicarse lentes progresivos o procedimientos quirúrgicos. El control médico permite evaluar riesgos y beneficios y diseñar una estrategia personalizada.

Claves para cuidar la visión en el inicio del año

La Dra. Nano resume algunas recomendaciones fundamentales:

  • Realizar un control oftalmológico anual, incluso sin síntomas.
     
  • Aplicar la regla 20-20-20 en tareas prolongadas de cerca (cada 20 minutos, mirar 20 segundos a una distancia de 20 pies o 6 metros).
     
  • Mantener buena iluminación y distancia adecuada de lectura.
     
  • Fomentar actividades al aire libre en niños y adolescentes.
     
  • Evitar la automedicación con colirios sin indicación profesional.

Ver bien para rendir mejor

“Ver bien no debería darse por sentado”, enfatiza la especialista. Detectar y corregir a tiempo los problemas visuales en niños favorece el aprendizaje y la autoestima. En adolescentes y universitarios, ayuda a sostener el rendimiento académico. En adultos, abordar la presbicia y la fatiga visual digital mejora el desempeño y el bienestar cotidiano.

En un año que comienza con agendas cargadas, clases, reuniones y pantallas encendidas desde temprano, la salud visual es una herramienta esencial para aprender mejor, trabajar con mayor eficiencia y sostener la calidad de vida a lo largo de toda la vida.

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