Newsletter
Newsletter

Yoga: una guía para empezar en verano, el mejor momento del año

Con respaldo científico y foco en el bienestar integral, el yoga se presenta como una práctica accesible para empezar en verano: movimiento consciente, respiración y escucha del cuerpo, según la mirada de la psicóloga y sexóloga Florencia Faiatt.


Yoga, por qué es ideal empezarlo en verano.

Yoga, por qué es ideal empezarlo en verano.  - Créditos: Prensa



El yoga nació en la India hace miles de años, pero hoy su práctica se resignifica a la luz de la ciencia. Ya no se trata solo de posturas lindas o de ganar flexibilidad: el yoga es una disciplina integral que combina movimiento consciente, respiración, atención plena y autoconocimiento, con beneficios comprobados para el cuerpo y la salud mental.

“El yoga es una herramienta poderosa de regulación del sistema nervioso, que impacta directamente en el estrés, la ansiedad y la conexión con el cuerpo”, explica Florencia Faiatt, psicóloga, sexóloga y creadora de My Yoga Flower, un enfoque de yoga basado en evidencia científica que pone el foco en la anatomía, la fisiología y el respeto por los procesos individuales.

Desde la mirada yóguica clásica, el término yoga significa unión: la integración entre cuerpo, mente y emoción. Pero hoy, esa definición dialoga con investigaciones que muestran cómo la respiración consciente, el movimiento lento y la atención plena mejoran la calidad del sueño, la percepción corporal y el bienestar general.

Por qué el verano es un buen momento para empezar

Si nunca practicaste yoga, el verano puede ser un gran aliado. El calor ayuda a relajar los músculos y facilita la movilidad articular, siempre que la práctica sea suave y consciente.

“La clave está en empezar con una mente de principiante, sin expectativas ni exigencias. El yoga no busca rendimiento, busca escucha”, señala Faiatt. Y agrega que no importa la edad, la flexibilidad o la experiencia previa: el yoga es adaptable y progresivo.

Eso sí, recomienda evitar las horas de mayor calor, elegir espacios ventilados o al aire libre y priorizar la hidratación antes, durante y después de la práctica.

Primer paso: practicar en un espacio seguro

Antes de comenzar, es fundamental contar con una guía adecuada. Según Florencia Faiatt, un buen instructor debe tener formación sólida, conocimientos en biomecánica y una mirada actualizada basada en evidencia.

“No todas las prácticas son iguales ni todos los cuerpos responden de la misma manera. La enseñanza responsable adapta las posturas y explica el porqué de cada movimiento”, aclara.

Para quienes prefieren empezar en casa, su plataforma myyogaflower.com y su canal de YouTube ofrecen clases pensadas para principiantes, explicadas con claridad y con foco en el cuidado del cuerpo. Solo se necesita una esterilla antideslizante, ropa cómoda y un ambiente tranquilo.

Yoga simple para principiantes: menos es más

No hacen falta horas ni rutinas complejas. Lo ideal es comenzar con sesiones cortas, de 10 a 20 minutos, algunas veces por semana. El objetivo no es “hacer más”, sino moverse con conciencia.

“El movimiento lento, acompañado por la respiración, mejora la lubricación articular, la circulación y reduce tensiones innecesarias, algo clave en épocas de calor”, explica Faiatt.

Prácticas básicas para empezar:

  • Respiración consciente completa

Sentada o sentado cómodamente, inhalar por la nariz en 4 segundos, sostener 4, exhalar 4 y sostener 4. Repetir varios ciclos. Esta respiración regula el sistema nervioso y ayuda a bajar la activación mental.

  • Postura de la montaña (Tadasana)

De pie, con la columna larga y el cuerpo alineado. Es una postura simple pero poderosa para tomar conciencia corporal y mejorar la postura.

  • Postura del niño (Balasana)

Ideal para descansar, soltar la espalda y calmar la mente. Una gran aliada en días calurosos.

  • Torsión sentada suave

Moviliza la columna sin forzar, genera sensación de liviandad y favorece la digestión.

  • Aperturas laterales de pie

Ayudan a expandir el torso, mejorar la respiración y contrarrestar la sensación de pesadez corporal.

Florencia remarca una regla básica: “Si aparece dolor agudo o sostenido, hay que frenar. El yoga no duele: se explora”.

Consejos para un verano yóguico sostenible

  • Adaptar la práctica al clima y al nivel personal
     
  • Usar soportes si es necesario
     
  • Priorizar la hidratación y el descanso
     
  • Terminar siempre con unos minutos de relajación
     
  • Sostener la constancia sin exigencia

“Los beneficios llegan con el tiempo: mejor descanso, mayor registro corporal, más calma emocional. No es inmediato, pero es profundo”, afirma Faiatt.

Empezar yoga en verano puede ser una puerta de entrada a una relación más amable con el cuerpo y la mente. Sin exigencias, sin competencia y con respaldo científico, el yoga se presenta como una práctica accesible y transformadora. A veces, el primer paso es simplemente respirar y empezar.

¡Compartilo!

En esta nota:

SEGUIR LEYENDO

Vacaciones sin perderte: 7 hacks simples para disfrutar y volver mejor

Vacaciones sin perderte: 7 hacks simples para disfrutar y volver mejor


por Redacción OHLALÁ!

Cómo hacer un vision board: la tendencia para inspirarte en el nuevo año

Cómo hacer un vision board: la tendencia para inspirarte en el nuevo año


por Emanuel Juárez

Consejos para cuidar la digestión en medio de las celebraciones

Consejos para cuidar la digestión en medio de las celebraciones


por Cristian Phoyú

Tapa de OHLALÁ! de enero con Agustina Cherri

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP