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¿Cuáles son tus habilidades eróticas? Claves para descubrirlas y explorar nuevas

Seguro conocés bien tus talentos eróticos, pero para desarrollar otros, a veces ¡hay que ponerle garra! Acá, un repaso de lo que necesitás mirar de cerca para mejorar tu inteligencia sexual.


¿Cuáles son tus habilidades eróticas?

¿Cuáles son tus habilidades eróticas? - Créditos: Getty



Estos pueden no ser tiempos fáciles para el corazón, pero son grandes tiempos para la sexualidad. Nunca antes habíamos tenido acceso a tanta información. Nunca antes habíamos tenido una comprensión tan técnica de la sexualidad. Este enfoque pragmático y preciso, repleto de claves, consejos y divulgación por parte de expertos, nos permite plantear algo así como un desarrollo erótico integral. 

Hay mucho para explorar cuando se trata de inteligencia sexual, pero sobre todo, hay mucho para entrenar. Nadie nace bueno en la cama; es un don que se consigue con trabajo a solas, en equipo, con empatía y mucha curiosidad. Pero recordá: la mejor habilidad que podés trabajar cuando se trata de sexo es la de conectarse: con vos misma, con los otros y con el placer. ¿Qué aspectos y habilidades podemos desarrollar para alcanzar nuestro máximo potencial sexual? 

1 - Saber de anatomía sexual

Si hacemos 3 preguntas de anatomía sexual, ¿cuántas podrías responder?

1. ¿Dónde está la próstata? 

2. ¿Qué es un squirt?

3. ¿Qué es el glande del clítoris?

Por más mágico que nos parezca el sexo, hay razones para explicar, provocar y triplicar el placer. Y estas razones suelen ser fisiológicas. Si no entendés tu cuerpo ni el del otro, tu visibilidad estará siempre reducida. Necesitamos entender por qué un orgasmo puede potenciarse con estimulación anal, por qué un hombre puede tener un orgasmo sin eyacular y cuál es la razón que hace que la estimulación del clítoris sea mil veces más potente que la penetración.

Si sentís que podés mejorar en este aspecto, esta puede ser una tarea para el hogar: en tu próximo cumple, contratá a una sexóloga para una charla privada entre amigas y pidan un intensivo de placer y anatomía. O comprate algún juego de preguntas y respuestas sobre sexualidad. 

2 - Entrenar tu habilidad táctil

Ampliar tu repertorio de caricias es clave. Pero no pienses únicamente en tus manos. Por ejemplo, ¿sabías que podrías masturbar un pene con los pies? Sería así: sentada estilo indiecito frente a tu pareja, levantá tus pies y, mirándolo a los ojos, rodeá su pene con tus plantas. Podés atarle las manos e inmovilizarlo para sumar un efecto especial extraespectacular. También podés ir desde atrás, es decir, abrazando su cuerpo con tus piernas sentada detrás de él. Un dato infalible: sumar lubricante, mucho lubricante. Como sea, no reduzcas las caricias a un sube y baja con una mano, aprendé a usar tu pelo, tus pechos, tus muslos y, sobre todo, tu inteligencia sexual.  

3 - Estimular tu clítoris

Tal vez con las que sabés ya estés feliz, pero ¡investigá nuevas! Acá te damos algunas para explorar tu clítoris:

Con dedos pinza: envolvé tu clítoris con dos dedos, estilo pinza, para jugar a subir, bajar y hacer presiones.

Estilo ola: apretá las puntas de los dedos contra el clítoris y, manteniendo un ritmo constante, bajá y subí la palma de tu mano ejerciendo presión como si fueran “olas”.

Tijereteá: abrí y cerrá tus dedos rápido sobre el clítoris, como si fuera una tijera. 

4 - Explorar tus orgasmos

Todas tenemos una forma favorita de llegar al orgasmo (clímax). Buscar otras maneras es un desafío complejo, pero vale la pena encararlo. ¿Podés llegar al orgasmo sola, de parada? ¿Tocándote con tu otra mano? ¿Sin mirar porno? Cuando seas más o menos buena ahí, proponete pasar al siguiente nivel: llegar sin genitalidad. Sí, es posible. Y si sentís que no sale, sin dudas vas a descubrir cosas lindas en el camino... 

5 - Comunicarte en el sexo

Hablar durante el sexo tiene beneficios: facilita el orgasmo, mejora la autoestima de tu pareja, genera complicidad, aumenta la excitación y reduce las chances de malentendidos sexuales, entre otras cosas. ¿Por dónde empezar?

Con la respiración: la forma en que expulsás y tomás aire puede ser súper sexy y decir mucho, muchísimo.

Con ruiditos y onomatopeyas: ni siquiera hace falta que elijas una vocal; probá simplemente con un “mmmm”.

Con afirmaciones y órdenes: los clásicos “más”, “me encanta”, “no pares”.

Beboteando: una vez que encontrás tu estilo de beboteo, podés decir algo inimaginable, pero haciendo trompita. 

Recordá que comunicarte durante el sexo está buenísimo, pero comunicarte antes y después de hacerlo es todavía más profundo y necesario.  

6 - Salir del “sexo vainilla”

En el mundo sexual, se les dice “vainilla” a aquellas prácticas convencionales, dulces y clásicas que hace todo el mundo. Y aunque la vainilla es deliciosa, vale la pena expandirse a otros sabores. Hacé algo que nunca hiciste. Investigá y hacelo.

La mayoría de las personas sueñan con prácticas que aún no pudieron llevar adelante, por ejemplo, el sexo anal, el pegging (penetrar a tu chico), prácticas de BDSM o incluso alguna experiencia de sexo grupal. Elegir una sola cosa de esta pequeña lista, aunque más no sea una aproximación, cambiará el sabor de tu sexualidad. Si te animás...

7 - Incorporar tecnología 

Existe un mundo fabuloso de sex toys inteligentes: existen aparatos insólitos, como anillos para pene con cámara, vibradores para usar en simultáneo durante la penetración y hasta chiches a control remoto para llevar puestos ¡adentro de vos! Si lo tuyo no es la sofisticación, una simple bala vibradora puede ser un complemento espectacular cuando das (o te dan) sexo oral y para sumar magia en la práctica más vainillita.

Tomar la tecnología disponible para hacer una actualización también es mejorar una habilidad: la de conseguir un aliado espectacular. 

 

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