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Volver a jugar: por qué el juego es clave para la creatividad y el bienestar en la vida adulta

Recuperar lo lúdico baja el estrés, activa el cerebro y nos devuelve alegría y vitalidad. Hablamos con una especialista sobre por qué jugar también es cosa de grandes.


Volver a jugar: por qué el juego es clave para la creatividad y el bienestar en la vida adulta

Volver a jugar: por qué el juego es clave para la creatividad y el bienestar en la vida adulta - Créditos: Getty



Cuando éramos chicas, pasar una tarde entera jugando era un planazo. Pero ¿en qué momento perdimos ese ímpetu? Si hiciéramos el ejercicio de asociar palabras a la infancia y a la adultez, casi sin pensarlo aparecería un contraste automático: la niñez como territorio del juego, la imaginación y la curiosidad; la adultez como espacio de responsabilidades, multitareas, cansancio y productividad constante. En algún punto del camino, la mayoría dejamos de jugar —o creemos que ya no “corresponde”— porque lo vemos como una pérdida de tiempo, una actividad frívola, poco seria, poco útil, poco productiva.

Como explica Vir Cano en su libro Borrador para un abecedario del desacato, el acto de jugar está incentivado, codificado, capitalizado y hasta romantizado en la infancia, pero es una de las prácticas que, como adultas, nos enseñan a perder y a cercenar. Por eso mismo, hoy te invitamos a volver a conectarte con vos y recuperar el arte de jugar. El juego no es un lujo infantil: es una necesidad humana. En un mundo que nos pide rendimiento permanente, volver a lo lúdico es, justamente, lo que nos devuelve presencia, alegría y creatividad. Conversamos con Brenda Zlotow, especialista en creatividad, para volver a jugar y reconectarnos con nuestra vitalidad.

Un acto necesario

Juegos de verano

El impacto de los juegos en el bienestar de la vida adulta - Créditos: Getty

Las neurociencias coinciden en algo: el juego no solo mejora nuestro estado de ánimo, sino que literalmente reorganiza nuestro cerebro. Cuando jugamos, activamos áreas vinculadas con la motivación, la memoria, la atención y la regulación emocional. Se libera dopamina —el neurotransmisor del placer y el aprendizaje— y disminuyen el cortisol y el estrés.

El psiquiatra e investigador Stuart Brown, en la charla TED “Play is more than fun”, define el juego como un estado de ánimo que uno tiene cuando está absorto en una actividad que proporciona disfrute. “Nada estimula más el cerebro que jugar, porque nuestra especie está diseñada para jugar durante toda la vida, y lo contrario al juego no es el trabajo, es la depresión”, señala Brown. 

 

Jugar es, entonces, una práctica de bienestar. A nivel físico, se asocia con mayor energía y mejor salud; a nivel emocional, nos permite bajar la guardia, relajarnos y reconectarnos con el disfrute; a nivel mental, impulsa nuevas conexiones neuronales que sostienen la creatividad y la resolución de problemas. 

Jugar con otros también potencia el bienestar: hacerlo con tu pareja, tus hijos, tus amigas o incluso tu equipo de trabajo transforma la energía del vínculo y habilita nuevas dinámicas. En un modelo de salud integral, el ocio creativo no es tiempo perdido: es un espacio de autocuidado indispensable.

Creatividad activada 

chicos jugando

La importancia del juego en el bienestar. - Créditos: Getty

Definitivamente hace bien jugar. En el desarrollo cognitivo, el juego estimula el pensamiento creativo. Gracias a los juegos, aprendemos a abordar situaciones desde diferentes perspectivas. Cuando jugamos, algo se desbloquea. La lógica se flexibiliza, aparece la improvisación y se desarma la necesidad de control. “En el juego aparece lo genuino, lo instintivo, y no hay elementos más poderosos que estos para cultivar nuestra creatividad”, explica nuestra experta consultada.

Lo lúdico invita a la asociación libre, al pensamiento lateral, a encontrar soluciones fuera de lo obvio. Y no hace falta ser artista para vivir creativamente: la creatividad es una forma de habitar el mundo. Desde qué plato vas a preparar hasta elegir tu outfit apelan a tu mirada. 

Una vida creativa, como propone la autora, se sostiene en tres pilares:

1. Curiosidad, que nos abre a nuevas ideas y estímulos.

2. Desafío, que nos mueve del piloto automático y nos propone explorar.

3. Conexión y presencia, que nos ayuda a mirar con ojos nuevos lo cotidiano.

Volver a la actitud lúdica es permitir que la imaginación participe de nuestras decisiones, proyectos y vínculos. Es dejar entrar aire nuevo en todo lo que hacés.

Volvé a jugar

El obstáculo más común es la frase “no tengo tiempo”. Pero lo lúdico no exige horas enteras ni una agenda vacía: 5 o 10 minutos por día pueden cambiar el tono de toda una jornada. Además, hay distintos tipos de juego: el físico, como baile libre o minidesafíos corporales, los famosos challenges; el creativo, como dibujo, escritura o manualidades; el juego social, como los de mesa; el exploratorio, como caminatas con consignas; y el juego simbólico, que invita a crear personajes. 

Podés empezar con microjuegos que activen el modo play:

Poné música y movete un minuto.

Cambiá un hábito cotidiano por una versión más divertida.

Respondé preguntas disparadoras: “¿qué me sorprende hoy?”, “¿qué color aparece más en mi camino?”.

Revisá tu día con humor o inventá una minihistoria sobre algo que te pasó.

Lo lúdico no se trata de volver a ser niñas, sino de devolverle espontaneidad, libertad y curiosidad a la vida adulta. Animarte a probar, explorar, cambiar una receta, tomar una clase nueva, registrar tu día de una manera creativa: todo eso también es jugar. Volver a jugar es volver a vos. A tu creatividad, a tu curiosidad, a tu disfrute. No es algo menor: es una forma de volver a sentirte viva. . 

¿Por dónde empezar?: Si necesitás ideas para empezar, probá alguno de estos ejercicios:

Apariciones de color
Elegí un color y buscá todas sus presencias a lo largo del día. Podés registrarlas en fotos, dibujos o en un junk journal. Es un entrenamiento para ampliar la mirada y activar los sentidos.

El ejercicio de los 4 cuadros
Inspirado en Lynda Barry. Dividí una hoja en cuatro: algo que vi, algo que hice, algo que escuché y un dibujo. Es una práctica diaria para salir del piloto automático y reconectarte con tu mundo.

Cambio de perspectiva
Elegí una situación cotidiana y describila como si fueras otra persona, un personaje de ficción o incluso un animal. Este ejercicio estimula la empatía, la imaginación y la flexibilidad mental.

¿Jugamos juntas?

Juegos de verano

Juegos de verano, un lanzamiento de OHLALÁ! - Créditos: Getty

El verano y las vacaciones casi siempre nos habilitan un poco más nuestro modo más juguetón. Por eso, para acompañarte en la playa, la pile o donde sea que descanses, ya podés conseguir Juegos de verano, nuestro bookazine con más de 80 actividades para hacer.

Hay crucigramas, trivias, criptogramas, sudokus y sopas de letras, entre otras. Si sos suscriptora, te llega a tu casa; también podés conseguirlo online a través de www.colecciones.lanacion.com.ar. 

 

EXPERTA CONSULTADA

Brenda Zlotow

Creadora de Batería Creativa.

IG: @esmuybren.

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