Posparto: por qué el tiempo parece detenerse después de tener un bebé

Durante el posparto, muchas mujeres sienten que los días y las noches se mezclan, las horas pierden sentido y la rutina se vuelve un continuo. Por qué ocurre esta sensación y cómo atravesarla.

Por Nannu Rosas

1 de junio de 2026, 15:08

El tiempo en el posparto: qué pasa cuando los días y las noches se confunden

El tiempo en el posparto: qué pasa cuando los días y las noches se confunden - Getty

Hay algo del posparto de lo que se habla poco: la sensación de que el tiempo deja de funcionar como antes. Los días se mezclan. Las noches parecen eternas. Las horas pasan lentas y rápidas al mismo tiempo. Una mamá puede sentir que vive en un loop infinito de tomas, pañales, sueño interrumpido y pensamientos cruzados, mientras intenta reconocer en qué momento del día (o de sí misma) está parada.

En nuestro libro “Guía para sobrevivir al postparto (y no colapsar en el intento)”, quisimos ponerle palabras a esa sensación tan difícil de explicar. Y salió esto:

“No hay día. No hay noche. ¿O es una mezcla de ambos que no se termina de definir cuándo empieza uno y cuándo termina el otro? ¿Hoy ya me lavé los dientes? ¿O eso fue ayer? ¿Es cierto que hace dos días que no me lavo los dientes? ¿Es sábado? ¿Domingo? ¿Martes? Siento como un continuado que no se divide en fin de semana y día de semana. ¿Cuándo fue la última vez que me bañé? ¿El café lo dejé recalentando en el microondas o ya me lo tomé? Ah, ¡no! Eso fue ayer. Hoy no me preparé café. Estoy cansada. Me tomaría un café. Duermo y no duermo. No, definitivamente no duermo. ¿Qué hice durante el día? Siento que todo se me hace eterno y también siento que las horas se pasan muy rápido. Spoiler: todo pasa. Y los horarios se acomodan. Y el día vuelve a ser día y la noche vuelve a ser noche.” La realidad es que durante el posparto el tiempo cambia porque cambia todo. Cambia el cuerpo, cambia el sueño, cambia la rutina, cambia la percepción y cambia la cabeza. Y en medio de todo eso aparece una exigencia silenciosa: seguir funcionando. Muchas mamás sienten culpa por no “aprovechar” el tiempo, por no poder hacer más cosas o incluso por sentir que el día se les escapa entre tareas invisibles. Pero criar a un recién nacido es trabajo. Aunque muchas veces no tenga pausas, horarios ni validación externa. Entonces, ¿cómo atravesar mejor esta etapa? Primero: bajando expectativas. No todo tiene que estar en orden. No hace falta recuperar productividad ni volver rápido a la vida anterior. El posparto no es una carrera.

También ayuda muchísimo aceptar ayuda concreta. Que alguien traiga comida. Que sostenga al bebé mientras la mamá se baña. Que arme un mate. Que pregunte “¿qué necesitás?” en vez de “avisame cualquier cosa”.

Otra herramienta importante es prepararse antes. Y no desde un lugar perfecto o idealizado, sino práctico y amoroso. Tener armado un espacio cómodo, contar con productos pensados para el posparto y anticiparse a ciertas necesidades puede hacer una diferencia enorme cuando todo se siente caótico. Porque cuando una mamá acaba de tener a su bebé, lo último que necesita es salir a resolver urgencias.

El posparto no necesita más exigencia. Necesita más red, más información y más contención.

Nannu Rosas

Nannu Rosas Es cofundadora de Alice in Momland, la primera marca que acompaña a las mujeres durante el embarazo, postparto y lactancia.