Trastorno obsesivo compulsivo perinatal (TOC perinatal): qué es y cómo reconocer sus síntomas

Los pensamientos intrusivos, el miedo y la culpa pueden formar parte del trastorno obsesivo compulsivo perinatal (TOC perinatal), una condición de salud mental que puede aparecer durante el embarazo o el posparto y que tiene tratamiento.

Por M. Agustina Capurro

7 de julio de 2026, 10:19

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Trastorno obsesivo compulsivo perinatal (TOC perinatal): qué es y cómo reconocer sus síntomas. - Paramount+

En los últimos años hemos avanzado mucho hablando de depresión y ansiedad perinatal. Sin embargo, algunas experiencias siguen permaneciendo más ocultas. Por eso la serie Pequeños Desastres, basada en la novela de Sarah Vaughan, resulta tan interesante, porque relata un malestar menos nombrado (y, sin embargo, frecuente en el posparto): los pensamientos intrusivos. Y no solo por el malestar que producen, sino por el temor a decirlos en voz alta, cuando el mandato de no fallar y la exigencia de poder con todo están muy presentes en el ideal materno.

Convertirse en madre suele asociarse con una mayor atención al entorno. Aparece una nueva forma de estar alerta: chequear si el bebé respira, anticipar necesidades, proteger a alguien tan pequeño y profundamente dependiente.

En cierta medida, esa sensibilidad aumentada y esa atención que se vuelven especialmente activas forman parte de la adaptación a la maternidad.

Pero ¿qué sucede cuando esa alarma interna no logra apagarse? ¿Cuando la preocupación deja de sentirse como una forma de protección y empieza a vivirse como una amenaza? ¿Cuando la atención se transforma en una hipervigilancia que genera sufrimiento?

Aunque todavía se habla poco de esto, algunas personas atraviesan durante el embarazo o el posparto pensamientos repetitivos, no deseados y profundamente angustiantes. Ideas, imágenes o impulsos que aparecen sin buscarlos y generan miedo, culpa o vergüenza.

"¿Y si algo malo ocurre?" "¿Y si no puedo evitar que suceda?" "¿Y si pierdo el control?"

Cuando estos pensamientos ocupan mucho espacio, generan intenso malestar e impulsan conductas para intentar neutralizar la ansiedad que producen, podemos estar frente a un trastorno obsesivo compulsivo perinatal (TOC perinatal).

Pequeños desastres busca mostrar el lado B de la maternidad.

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El TOC perinatal puede presentarse con pensamientos y con acciones, lo que a veces es nombrado como rituales, que buscan disminuir momentáneamente la angustia: revisar una y otra vez, buscar confirmación permanente, evitar determinadas situaciones o necesitar certezas imposibles.

Pero uno de los aspectos más importantes para comprenderlo es este: tener un pensamiento o realizar una acción no significa querer que suceda.

Las obsesiones suelen aparecer en contradicción con los deseos, los valores y los afectos de esa mamá, y justamente por eso generan tanto sufrimiento.

Muchas veces, aquello que más angustia es lo que aparece después del pensamiento: las preguntas que resuenan:

"¿Qué dice esto de mí?" "¿Por qué me pasa?" "¿Soy una mala mamá?"

Y es ahí donde el TOC perinatal se encuentra con uno de los grandes desafíos de la salud mental materna: el silencio.

La serie Pequeños Desastres pone en escena algunas de estas preguntas. Nos muestra un grupo de madres, familias y vínculos donde aparentemente todo funciona. Un contexto donde, desde afuera, parecería estar todo dado: recursos, estabilidad, acompañamiento.

Pero justamente allí aparece una de las preguntas más interesantes que abre la historia:

¿Cuánta distancia puede existir entre una maternidad que parece estar bien desde afuera y cómo esa maternidad puede sentirse por dentro?

Porque el sufrimiento psíquico perinatal no siempre es visible. No siempre aparece donde esperamos encontrarlo. No siempre coincide con la imagen que otros tienen de esa madre.

La serie, con sus recursos dramáticos y siendo un thriller psicológico, nos permite pensar en los mandatos de perfección, la soledad, el agotamiento y aquello que muchas veces queda escondido detrás de la expectativa de "poder con todo".

Y también nos recuerda algo fundamental: cuando hablamos de pensamientos intrusivos necesitamos poder diferenciar: no todo pensamiento implica deseo ni, por supuesto, riesgo.

Porque todavía persiste la idea de que la maternidad debería estar naturalmente asociada a felicidad, plenitud y seguridad. Como si la llegada de un hijo dejara menos espacio para la duda, el miedo, la ambivalencia o la vulnerabilidad emocional.

Muchas madres no callan porque no quieren pedir ayuda. Callan porque tienen miedo de ser juzgadas. Eso se observa en Jess, el personaje central de Pequeños Desastres, porque aparece la culpa de pensar algo que parece incompatible con su imagen de una "buena madre". Y entonces se suma otra carga: vivirlo en silencio y en soledad.

El estigma en salud mental perinatal muchas veces funciona así: convierte experiencias humanas y tratables en secretos difíciles de compartir.

El TOC perinatal habla de un sistema de alarma funcionando con demasiada intensidad, pero no define la capacidad de maternar ni el amor hacia un hijo. Tiene tratamiento. La psicoterapia especializada y, cuando es necesario, el acompañamiento médico pueden ayudar a disminuir los síntomas y recuperar bienestar.

Pero para que alguien pueda pedir ayuda, primero tiene que sentir que aquello que le sucede puede ser dicho. Necesitamos seguir construyendo una cultura donde una madre pueda expresar también aquello que la asusta, la confunde o la hace sentir vulnerable, sin que su experiencia quede rápidamente atrapada en el juicio.

Estar atentos a su salud mental significa reconocer que el bienestar también necesita alcanzar a quien sostiene. Quizás una de las formas más importantes de prevención empieza ahí: haciendo lugar a las conversaciones difíciles.

Porque cuando una madre puede decir: "Hay algo que estoy pensando y me da miedo contarlo…", la respuesta nunca debería ser el silencio. Debería ser el comienzo de una posibilidad de ayuda.

M. Agustina Capurro

M. Agustina Capurro Licenciada y Profesora en Psicología con Orientación Perinatal y Diplomada en Aspectos Psicosociales de la Reproducción Humana Asistida. IG: @psiagustinacapurro.