Crianza digital: cómo acompañar a chicos y adolescentes en el uso de redes sociales

Redes sociales, algoritmos, pantallas y salud mental: especialistas analizan los desafíos de la crianza digital y comparten claves para acompañar a chicos y adolescentes en el mundo online.

Por Laura Marakofsky

24 de junio de 2026, 14:10

Crianza digital, chicos con celulares

Crianza digital: cómo acompañar a chicos y adolescentes en el uso de redes sociales. - Getty

Estamos viviendo un momento de alarma en torno a los impactos de las nuevas tecnologías en la crianza y el desarrollo de las infancias y adolescencias. Nos encontramos con peligrosas dinámicas online (grooming, ciberbullying) y cada vez se habla más de enfermedades mentales, problemas corporales como dismorfia o hasta riesgos de vida como suicidios y autolesiones, que encuentran eco en los ambientes virtuales, que hoy son indisociables de la vida y la sociabilización de los chicos y las chicas.

En paralelo, avanza en todo el mundo la regulación de las plataformas de redes sociales y se busca prohibir el acceso a menores de edad. Se las señala como responsables de causar problemas de salud mental como ansiedad y malestar, con casos punta de lanza como el de Australia, en donde ya se restringe el acceso a menores de 16 años.

Qué está pasando

Crianza digital, chicos con celulares

Getty

Por un lado, están avanzando juicios y regulaciones contra plataformas. Algunos países, como Brasil, Dinamarca, Reino Unido, España y Francia, plantean medidas similares a la de Australia, con agregados de uso de celulares para las escuelas.

En el caso de Latinoamérica, países como Colombia, Ecuador, Uruguay y Panamá ya empiezan a debatirlo. Acá mismo ya hay un proyecto de ley en la provincia de Buenos Aires y al menos siete jurisdicciones restringieron el uso de celulares en colegios (CABA, Buenos Aires, Catamarca, Salta, Neuquén, Tucumán y La Pampa).

El trasfondo de estas medidas es un debate mucho más complejo en el que cabe distinguir la necesidad de mejores salvaguardas para las infancias y adolescencias y la posibilidad de discutir el diseño de las plataformas y exigir responsabilidad y transparencia a las empresas.

¿Adicción a las redes?

Por otro lado, afirmar que los problemas de salud mental en los jóvenes son ocasionados por las redes sociales (podemos hablar de correlacionalidad, no causalidad), e incluso referirse a “adicción” a las redes, es materia de discusión tanto por parte de los especialistas en tecnología y en educación como por padres. Según la periodista especializada en tecnocultura Taylor Lorenz, no existen fundamentos científicos para afirmar que las personas se vuelven “adictas a la dopamina que producen las redes sociales”, y comparar los efectos de la adicción a las drogas o al tabaco para regular es simplemente erróneo.

Para Carolina Martínez Elebi, docente, investigadora y directora de DHyTecno, “yendo a la misma palabra ‘adicción’, son varios los especialistas que ponen en duda este término y piden cautela al referirse tan livianamente a conceptos que remiten a diagnósticos clínicos, ya que hacen falta estudios más rigurosos y evidencia, sobre todo en nuestra región”. Pero lo cierto es que, aunque hay problemas concretos que requieren tanto un abordaje legal como acompañamiento familiar y educativo, los expertos en tecnología también apuntan que la prohibición tampoco ofrece soluciones profundas, después de todo, los chicos crecen y, pasada esa edad límite, podrían acceder a estos canales y dinámicas tan temidas.

Se trata de Internet

“Hay dilemas y viejos-nuevos debates sobre el uso de tecnología. ¿Podremos usar a nuestro favor este momento de colapso?”, se pregunta Julieta Schulkin, periodista y coautora de #Crianzaendebate. Ella señala que el fallo contra Meta y Google es un punto de partida que podemos tomar para hacer un análisis más crítico del funcionamiento y diseño de las plataformas sociales que usamos ferozmente todos los días: se trata de Internet. Nos encontramos con la ola de prohibicionismo en todo el mundo como respuesta desesperada al colapso. Y las noticias pueden generar confusión en muchas familias, con pautas de convivencia (si las hay) que van de un extremo al otro. “Creo que debemos corrernos del viejo y fundamentalista ‘pantallas sí, pantallas no’. Encuentro más real acompañar desde la gestión del tiempo, la ‘curaduría’ de algunos contenidos/plataformas y el aporte de mirada crítica”, afirma Schulkin. Esto muestra que, a veces, la necesidad de soluciones rápidas en el día a día nos hace operar en piloto automático en todo sentido, caer en binarismos o en rutinas fáciles, en vez de ponerle el cuerpo. Claro que, para algunos, esto puede sonar a un privilegio que no todos tienen.

Crianza digital

Hablar de la crisis de salud de los chicos solo con relación a las pantallas deja afuera cuestiones “de la vida offline” que afectan profundamente el crecimiento y desarrollo, y que tienen que ver con el estado de colapso interno en el que se encuentran muchas familias por la falta de tiempo, recursos, acceso a servicios de atención a la salud integral y mental, pero también podemos pensar en el rol de la escuela y la atomización de los vínculos por fuera de la familia que se viene observando en la sociedad toda. “Es un delirio pensar que la crisis de bienestar que estamos viendo es ‘solo culpa de las pantallas’, pero, al mismo tiempo, ya es de necios negar el rol que los hábitos que tenemos alrededor de la tecnología tienen en esta crisis”, apunta Sebastián Bortnik, autor de Guía para la crianza en un mundo digital.

Para Melanie Tobal, publicista y parte de Xoul, una nueva app de acompañamiento parental argentina, el problema es tan transversal que también afecta a los adultos, que, se supone, tenemos que dar el ejemplo a los más chicos. Como explica la experta, estamos viendo los resultados de la primera generación educada por un acceso a Internet irrestricto 24/7. La realidad es que muchos chicos crecieron y crecen sin presencia adulta dentro de su vida digital y los algoritmos van ocupando ese lugar de guía y orientación. “Si ya a los adultos nos cuesta tener herramientas frente a las plataformas y los riesgos en línea, imaginemos lo complicado que puede resultar para las infancias y adolescencias”, asegura.

De la teoría a la práctica

Debemos pedirles a las plataformas que sean mejores, pero no podemos prescindir del rol de las familias en la crianza digital. ¿Cómo abordamos los nuevos y crecientes riesgos? ¿Cuáles son las alternativas para los padres?

1. Cero pantallas hasta los dos años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda cero tiempo de pantalla (televisión, celulares, tablets) para bebés menores de 2 años, ya que el sedentarismo y la estimulación digital temprana interfieren con el desarrollo cerebral, emocional y motor.

2. Buscar la autonomía progresiva. Demorar el acceso a dispositivos conectados para chicos y chicas es útil, pero, como explica Bortnik, debe haber un aprendizaje, un camino hacia la autonomía progresiva, dar el ejemplo en el hogar de cómo usar el celular, con controles y acuerdos. Si no hubo este recorrido, aunque demos el celular a los 14, puede ser muy problemático.

3. Acompañar con herramientas y conocimiento. Un reclamo de hijos preadolescentes o adolescentes es todo lo que se pierden con relación a lo social con sus compañeros cuando no todas las familias asumen la misma postura. Dar el primer celular es el inicio de una autonomía digital que crece con el tiempo, y que sucede en un escenario lleno de contenidos, estímulos y riesgos para los que un menor de edad no está del todo preparado. Nuestro rol como adultos es no soltarles la mano, pero hacerlo con respeto y consentimiento de los chicos.

Acciones como las del gobierno australiano o el resultado de ciertos fallos judiciales recientes nos demuestran que es posible regular a través de políticas públicas conscientes y con el bienestar de los usuarios por encima de los intereses comerciales. “Hace falta regular lo que ya existe y, al mismo tiempo, diseñar otras experiencias en el entorno digital. Esto implica establecer límites claros a modelos que promueven dinámicas adictivas. El problema no es exclusivo de las infancias. Las tecnologías no son neutras y pueden diseñarse de otra manera”, cierra Martínez Elebi.

El caso META

Las acciones contra la empresa dueña de Instagram y Facebook marcan un antes y un después, porque intentan determinar si estas aplicaciones se diseñaron para ser adictivas, más allá del uso individual. Los principales puntos son:

  • Scroll infinito: permite el consumo sin interrupciones.
  • Algoritmos de recomendación personalizada: crean burbujas de contenido.
  • Recompensas variables (likes/comentarios): activa los centros de recompensa.
  • Notificaciones push: diseñadas para interrumpir y reenganchar.
  • Videos de reproducción automática (el autoplay): reducen el esfuerzo de decisión, al igual que el scrolleo.
  • Validación social constante: fomentan la necesidad de aprobación (likes y seguidores).
  • Publicidad comportamental: bombardeo permanente de publicidad segmentada por las conductas.

¿El algoritmo conoce mejor a tu hija o hijo que vos?

Por Hernán Navarro, director de Grooming Argentina.

Durante años, repetimos una idea tranquilizadora: que existe un “mundo real” y otro “virtual”. Pero esa división ya no existe. La llamo la falacia de los dos mundos. Internet no es un lugar al que entramos y salimos: es un entorno que habitamos. Y nuestros hijos crecen ahí, construyen vínculos, se exponen.

Mientras tanto, los algoritmos aprenden. Observan cada like, cada pausa, cada búsqueda. Saben qué los entretiene, qué los angustia, qué los despierta. Saben más de sus emociones que muchos adultos. Y aparece la pregunta incómoda: ¿quién está acompañando a nuestros hijos allí?

En Argentina, los datos reflejan hallazgos alarmantes: 6 de cada 10 chicos y chicas hablan con personas desconocidas en Internet. No es una excepción aislada, es una práctica extendida año tras año. Y en ese mismo espacio se despliega una de las formas más invisibles de violencia: la violencia sexual sin contacto físico.

En 2014, cuando fundé Grooming Argentina, advertíamos algo que hoy cobra más vigencia que nunca: “si tienen sus fotos, los tienen a ellos”. El grooming no empieza con una amenaza. Comienza con empatía, con escucha, con validación emocional, con la fidelización del vínculo. Es un secuestro emocional que ocurre frente a una pantalla, pero con consecuencias profundamente reales. Hoy, además, enfrentamos un cambio de paradigma. La inteligencia artificial permite crear imágenes falsas, desnudos que nunca existieron, con una verosimilitud estremecedora. La “nudificación” no solo vulnera la intimidad: rompe los límites entre lo real y lo posible, amplificando el daño. A esto se suma la violencia en plataformas de transmisión en vivo como OmeTV, donde la exposición es constante y la lógica algorítmica premia el riesgo y la sexualización.

Frente a esto, la respuesta no puede ser la prohibición. Prohibir no es prevenir. Es anestesiar la percepción adulta mientras los chicos siguen habitando ese entorno sin herramientas y más en soledad. La verdadera protección empieza por asumir una verdad incómoda: no alcanza con dar un celular. Hay que acompañar. Estar. Preguntar. Escuchar. Hay una pregunta simple y poderosa, que abre puertas: “¿Cómo te fue hoy en Internet?”.

Expertos consultados

  • Carolina Martínez Elebi. Investigadora y directora de DHyTecno. @dhytecno.
  • Julieta Schulkin. Periodista y coautora de #Crianzaendebate. @chulkinet.
  • Sebastián Bortnik. Autor de Guía para la crianza en un mundo digital. @sebabortnik.
  • Melanie Tobal. publicista y parte de Xoul. @melanietobal.