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¿Cómo lograr el equilibrio entre maternidad y trabajo?

Aunque a veces quedemos atrapadas en el “no puedo”, es posible combinar ambas actividades




¿Quién no escuchó que tener un hijo te cambia la vida? Antes de tenerlo, quizá nos parecía una frase hecha. Pero cuando finalmente llega ese día, ya no volvemos a ser las mismas porque no habíamos imaginado que esta nueva realidad iba a cambiarnos tanto las prioridades y a mostrarnos que hay alguien que ahora importa más que ninguna otra cosa. Y esa infinidad de sentimientos que nos llega para quedarse viene, muchas veces, de la mano de un tsunami de dudas, culpas y angustias acerca de cómo hacemos para seguir con nuestro trabajo. Puede que sea tu puesto de gerenta en la compañía de tus sueños, o el cafecito que pusiste con tu socia en el barrio, o el estudio de diseño gráfico en el que creciste muchísimo. Y como estos, tantos otros ejemplos de profesiones que las mujeres desarrollamos y que son una parte importante de nuestras vidas, además de que despliegan nuestras habilidades al servicio de la sociedad. Pero suele pasar que, cuando nace nuestro bebé, aparece la contradicción natural de quedarnos en casa y dedicarnos full time o seguir avanzando y haciendo carrera en nuestro puesto laboral. También puede suceder que no tengamos opción y debamos volver a trabajar, aunque no tengamos nada de ganas. O que, en cambio, ¡estemos desesperadas por volver porque en casa nos sentimos agobiadas! Y en cualquiera de estos casos, siempre aparecen las complicaciones cuando pretendemos estar de manera "exitosa" en los dos lugares, algo bastante difícil si no contamos con cierta planificación por anticipado.

Coaching maternal

¿Cómo evitamos sentirnos mal por no dedicarle el tiempo que quisiéramos a una presentación de trabajo en la que se nos juega todo o porque la señora que cuida al bebé nos cuenta que lloró todo el día y no estuvimos ahí para acunarlo? En primer lugar, entendiendo que no podemos satisfacer ni dejar contento a todo el mundo – hijo, jefe, empleados, marido – todo el tiempo, por más que tengamos el mejor temperamento del mundo. Y, por otro lado, teniendo en cuenta que, por más que seamos organizadas, a veces nada resulta como esperábamos. Por eso, te damos algunas ideas que pueden servirte.
* Fortalecete y confiá en vos. Aun cuando sientas que ser mamá te sensibiliza y ablanda por completo, también te fortalece, sin duda, ¡no es tarea para débiles! Por eso, estate preparada: no todos van a bancarte o a entenderte en tu trabajo, lo más probable es que a la mayoría no le importe que hayas dormido tres horas o que tengas que irte temprano. Entonces, entrenate para que te resbalen las "caras largas" del jefe o la jefa y algunos pares. ¡Aprendé a convivir con eso! Porque si al primer comentario negativo volvés llorando a tu casa – ¿a quién no le pasó? –, ellos ganan y vos caés en el lugar de víctima. Conocés tus derechos, confiá en vos, en tu momento, atrevete a exigir o a negociar algún beneficio – si no lo tenés –, perseverá y resistí, es así como se profundizan los grandes cambios.
* Ahorrate un enrosque y escuchate. A veces, tendemos a la desesperación cuando nos damos cuenta de que las cosas se salen de control y nada ocurre tal como lo habíamos pensado. Pero colapsar y culparnos no sirve, sino que es mejor parar la pelota y pensar que estamos haciendo lo correcto. También puede ayudar mucho no creer ni escuchar tanto esos relatos – ¡que abundan! – de supermujeres, aparentemente maravillosas, a las que todo les sale perfecto y al lado de quienes parecemos un desastre. En cambio, escuchémonos más a nosotras mismas.
* Armá tu organigrama. Si bien es cierto que los proyectos nunca se cumplen al pie de la letra, ¡también sostienen el presente! Por eso, pensá cuántos meses te vas a tomar de licencia, cuáles serán los horarios imprescindibles para ocuparte de tu bebé y cuáles para tus tareas laborales. Quizá después nada de eso ocurra como planeaste, pero tener esa organización te ayuda, porque te da la sensación de que la vida no se te escapa de las manos.
* Permitite fallar. Tenemos que entender que no somos perfectas, esa es una idea narcisista muy actual, pero que no nos conviene seguir. Podemos ser mujeres mucho más relajadas si aceptamos que seremos madres con fallas. La crianza de un hijo es una tarea artesanal que tiene recetas muy amplias y, si seguimos al pie de la letra alguna, a veces el resultado "idealizado" no aparece nunca. Aprendamos a aceptar la imperfección, a amigarnos con el "no puedo", a equivocarnos.
* Contá con una red de contención. Cualquiera que sea nuestra situación laboral (empleada, dueña de un emprendimiento o freelance), es imprescindible que tengamos un sistema de respaldo – padres, suegros, hermanos, cuñadas, primas, padrinos, pediatra, psico, amigas o una persona de confianza –, un back up donde podamos encontrar apoyo y delegar. A veces, es solo para que busquen al bebé en la guardería porque no llegamos; otras, para que nos escuchen llorando porque hace días que no dormimos. Si no aprendemos a pedir ayuda y habilitamos una crianza colaborativa como existía en tiempos ancestrales – ¿alguna recuerda la frase "se necesita un pueblo para criar a un hijo"? – y una red de contención, transitar la maternidad se hace muy cuesta arriba y, lo que es peor, solitario.
* Hacé una alianza con tu pareja (si la tenés). Es innegable que todavía las tareas "maternales" y del hogar siguen recayendo más sobre las mujeres, desde ocuparse de llenar la heladera hasta organizar la logística de la agenda de nuestros hijos – y ni hablar si alguno se enferma, ¡en general, somos nosotras las que faltamos a trabajar! –. Por eso, es clave invitar y darles espacio a nuestras parejas para que se involucren más en el cuidado de sus hijos y en las tareas de la casa. Pero, y esto es clave, dejemos que ellos lo hagan a su manera, evitemos las críticas o el clásico "así no se hace, dejame a mí". Aprendamos a corrernos para que ellos ocupen más lugar.

Cuando volvés a casa

Por la Lic. Florencia Basaldúa, Coordinadora de Crianza Consciente
A lo largo de la historia de la humanidad, las mujeres han trabajado fuera del hogar, pero, en otras épocas, lo hacían en compañía de sus hijos. En cambio, hoy el trabajo implica separarse de ellos. Estas son algunas estrategias de éxito probadas por familias en las que la madre trabaja fuera de casa.
Reencontrarse. Algunas madres cuentan que, antes de volver a su casa, van al baño, toman agua, responden mensajes y ordenan su cartera para poder llegar e ir directo a los brazos de sus niños.
Conectarse emocionalmente. Madre e hijo pueden crear un ritual que les sirva. Un rato de abrazos y contacto físico, un tecito con algo rico y especial, un cuento a upa o que cada uno le cuente al otro algo lindo – y no tanto – del día.
Ser flexible. Extender el margen de tolerancia en términos de horarios durante el rato que dura el reencuentro. Permanecer abiertas a la necesidad que nuestro hijo exprese ese día, no presionarlo con nuevas obligaciones, darle espacio al deseo.
Permanecer receptivas durante la noche. A la noche, sobre todo los más chiquitos, tienen una increíble capacidad para buscar la forma de compensar el tiempo de separación de sus mamás durante el día. Muchos niños pequeños de madres que trabajan fuera de casa se despiertan más seguido, piden brazos, dormir pegados o tomar el pecho. Algunas de estas madres pierden el miedo a dormir con sus chiquitos y aprovechan ellas también para nutrirse de esa cercanía física y de ese abrazo que, ya sabemos, no durará para siempre ni mucho menos.

CÓMO ORGANIZARTE SI SOS

Corporativa. En vez de pensar que no vas a poder – o decidir antes de parir los meses que te vas a tomar de licencia –, informate. Existen el home office y el soft landing – regreso escalonado hasta el año de tu bebé –. Algunas compañías ofrecen que te tomes más meses de licencia en vez de retirarte una hora antes por la lactancia durante un año o, incluso, cuentan con lactario o licencia adicional de tres meses en modo part time. Y en muchas hay guarderías o te pagan parte del importe mensual que vos abonás en la de tu hijo. Por otro lado, si en tu empresa no cuentan con beneficios, muchas veces – aunque no siempre – pueden negociarse directamente con un superior, si es que la relación es cordial.
Emprendedora. Delegar en alguien de confianza te dará tranquilidad y evitará que te desesperes por las cosas de las que no podés ocuparte durante el posparto. En el caso de que tengas un/a socio/a, el tema se puede charlar antes de que nazca tu hijo porque esa persona puede cubrirte y ser tu back up – y es mejor plantearlo de antemano para evitar roces con la sumatoria de tareas –. Al regreso, lo mejor es que te organices una agenda de trabajo porque ya no estarás disponible siempre, que pautes bien cuáles serán tus horarios laborales y cuáles los que estarás abocada al cuidado de tu hijo. Lo bueno de esto es que si no podés cumplirlos, no es algo inflexible, pero a vos te dará una pauta de organización.
Freelance. Un buen método para lograr que el trabajo en tu casa sea exitoso es, en primer lugar, que establezcas a rajatabla que en cierta franja horaria, pase lo que pase, vas a trabajar. En segundo lugar, que tengas claro que algunas tareas son negociables, es decir, si podés, las hacés, y si no, no. Y en último lugar, así como respetás el tiempo que le dedicás solo al trabajo, también intentá respetar el que pasás con tu bebé, para que sea 100% para ustedes dos. Eso sí, antes de tomar la decisión de renunciar a tu trabajo en relación de dependencia, hacé las cuentas y tené claro que perderás algunos beneficios – sueldo fijo, aguinaldo, obra social, vacaciones pagas –. .
Jefa. Para lograr la hermandad entre trabajo y maternidad no hay soluciones totales, sino evoluciones posibles y acompañamientos. Por eso, hoy sería bueno que seamos nosotras mismas las que en todas las áreas en las que trabajamos generemos más comunidades de mujeres, más redes de contención y entendimiento, más grupos en los que podamos apoyarnos mutuamente para seguir creciendo no solo como madres, sino también como profesionales. Por eso, si vos sos líder de alguna compañía o tenés un equipo a cargo, animate a llevar adelante políticas mommy friendly, a dar el ejemplo con tus empleadas, ¡a generar tu propia revolución femenina! De a poco, muchas empresas están dando pasos importantes en este sentido y revisando sus políticas orientadas a la mujer porque sus directivos se dan cuenta de que si no lo hacen, pierden profesionales valiosas cuando estas deciden ser madres. Para muchas compañías, el hecho de generar más beneficios para las recientes madres y flexibilizar sus horarios y formas de trabajo es la única manera de conservar en sus filas el talento femenino.

Y VOS, ¿CÓMO LA LLEVÁS?

YANINA BONANNO, 38 AÑOS, Administradora
"Tengo tres hijos y hay jefes que te la hacen parir en pleno puerperio poniéndote reuniones a la hora de salida; algunos te dicen: "Vos fuiste mamá, no todos". Aún así, creo que hay que aguantar, porque los hijos crecen, y el trabajo es uno de los pocos ámbitos donde podés seguir siendo vos".
VICKY PARRELLA, 39 AÑOS, Diseñadora gráfica
"Cuando me casé, mi marido y yo renunciamos a nuestros trabajos y armamos una agencia de contenidos. Al quedar embarazada de mi primera hija, pensé que la mandaría a la guardería, pero no pude hacerlo hasta que cumplió dos años. Aprendí que no soy omnipresente y a delegar".
DANI AGUILAR, 31 AÑOS, Abogada
"Cuando nació mi beba, dejé la empresa en la que trabajaba, no solo porque me banqué malas caras durante mi embarazo, sino porque vivo en provincia y el tiempo de viaje a Capital era un problema. Por eso dejé atrás mi carrera de abogada y estoy trabajando freelance de maquilladora".
Expertas consultadas: Lic. Inés Dates, nuestra psicóloga. Lic. Eribel Cullari, Psicóloga, experta en Recursos Humanos.
¿Tenés hijos? ¿Cómo te organizás para trabajar y ocuparte de ellos? Contanos tu experiencia. Además, conocé otros trucos para atravesar esta etapa en Volver al trabajo después de ser mamá

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