No tengo que poder con todo: el día que entendí que ser suficiente no es ser perfecta

A días de dar a luz, una frase de mi obstetra me hizo pensar en la autoexigencia, la maternidad y esa necesidad de llegar a todo. ¿Y si ser suficiente no tuviera nada que ver con hacerlo perfecto?

Por Agustina Vissani

18 de octubre de 2026, 00:00

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No tengo que poder con todo: el día que entendí que ser suficiente no es ser perfecta - OHLALÁ!

"Apagá la Super Woman”, me dijo Rafa, mi obstetra, en plena semana 38 de embarazo, cuando yo tenía la panza dura y tirante, pero no le aflojaba a la lista de pendientes. Cómo cuesta frenar, cómo cuesta respetar las pausas que nos propone la vida.

Venía de un mes intenso en el que cada semana, o incluso cada día, arrancaba con una nota en el celu con la lista de pendientes que tenía que ir tachando. Desde reuniones de pase de posta con Euge (qué tranquilidad me da que todo quede en sus manos) hasta encuentros comerciales para cerrar proyectos, incluyendo feedbacks al equipo, monitoreos, compras y compritas baby friendly y hasta el festejo de cumple de uno de mis hijos, programado solo 6 días antes de mi fecha probable de parto.

Apagar la Super Woman implicaba aceptar que no iba a llegar. Que alguno de esos ítems iba a quedar sin tachar. Y, sobre todo, aceptar que eso estaba bien. Era conectarme con mi vulnerabilidad en este momento, con lo que necesitaba: más abrazos y menos pendientes.

Apagar la Super Woman no significaba dejar de sentirme poderosa (porque no hay sentimiento más power que sentir que estás creando vida y a punto de parir), sino apagar la adrenalina para darle lugar a la oxitocina. Bajar el ritmo. Relajar y reencontrarme con mi poder interior, ese que no necesita demostrarle a nadie que la lista con todos los tildes se sacó un muy bien 10 felicitado.

Y en ese freno, en esa pausa, en esa reflexión sensible, a solo unos días del parto, descubrí casi una metáfora de la maternidad. Somos poderosas siempre. Incluso cuando no nos sale, cuando no llegamos, cuando estamos blanditas y sensibles, cuando estamos desconectadas por cansancio. Cuando no sabemos qué hacer.

Somos poderosas incluso en modo beta. O, como me gusta decirle a mí: en modo “prueba de errores”. Porque nada de lo que hagamos con amor puede hacernos sentir falladas, nada puede hacernos creer que no somos suficiente.

Porque quizá de eso se trate también: de probar, equivocarnos, volver a probar y seguir aprendiendo. Sin la obligación de hacerlo perfecto. Sin sentir que cada error es una falla.

Madres, no madres, mujeres que están atravesando búsquedas dolorosas o duelos indescriptibles, las que ya decidieron nunca ser madres y las que planean serlo más adelante, las que crecieron con madres amorosas y las que extrañan mucho a sus mamás. No tenemos que demostrarle nada a nadie, ni a nosotras mismas.

Quizás hoy se trate simplemente de abrazar lo que somos, lo que podemos, lo que traemos y lo que damos. Sin tildar la lista completa. Sin llegar a cumplir con todo. Sin tener que ser Super Woman a tiempo completo. Porque si es con amor, aunque sea en modo beta, siempre es suficiente.

Agustina Vissani

Agustina Vissani Directora editorial de @somosohlala, content manager de SOMOSOHLALA.COM y co-conductora de OHLALAND. Especialista en moda y análisis de tendencias.