Relaciones tóxicas: cómo indentificar vínculos que nos hacen mal

Charlamos con una especialista quien nos ayudó a entender por qué muchas veces sostenemos relaciones tóxicas y nos compartió herramientas para terminar con esos vínculos.


Herramientas para salir de una relación tóxica.

Herramientas para salir de una relación tóxica. - Créditos: Getty



Las relaciones tóxicas son mucho más comunes -e invisibles- de lo que creemos: en la pareja, en la familia, con compañero/as de trabajo o amigo/as siempre implican un vínculo de al menos dos personas con patrones de comportamiento destructivos, violentos, donde suele existir asimetría de poder.  Si bien no es un fenómeno nuevo, con la dinámica que nos proponen las redes sociales, los vínculos se inician y rompen de manera más inmediata; incluso hay vínculos tóxicos que nacieron, crecieron y murieron dentro de los límites del ecosistema digital sin haber traspasado la frontera de “lo real”. Aunque las secuelas sí alcanzaron el plano físico y mental.  

Cuando hablamos de una sustancia tóxica, ¿qué es lo primero que viene a tu mente? Algo que podría envenenarte, enfermarte o matarte. En las relaciones tóxicas pasa lo mismo: El vínculo comienza a dañar la autoestima, la confianza, instala miedos, limitaciones y se convierte en algo muy similar a una adicción, en la que la dependencia emocional es nuestra nueva droga y podemos enfermarnos y pasarla realmente mal.  Para buscar maneras de salir de vínculos tóxicos, sobre todo las relaciones de pareja, hablamos con la psicóloga Carle Osma, quien nos quitó varias dudas y prejuicios.

Nos cuenta que en una relación tóxica siempre hay destrucción en las dos o más partes involucradas: “Por estadística, las relaciones tóxicas si no son tratadas a tiempo sólo van empeorando cada vez más. Estos vínculos son muy comunes y, aunque a veces se presenten como una parte dominante y otra sumisa, ambas partes terminan afectadas e incluso también las personas cercanas”.

Señales de que estás en una relación tóxica

Identificamos algunas pautas que nos ayudan a evaluar si estamos en una relación de pareja tóxica:

  1. 1

    Pérdida de tu privacidad por inseguridades de tu pareja con constante registro del celular, de tus redes sociales incluso de tus cuentas bancarias.

  2. 2

    Se molesta cuando pasás tiempo con otras personas, que pueden ser amistades, familiares o personas del trabajo.

  3. 3

    Ejerce manipulación sobre vos para que hagas lo que quiere a través de chantajes emocionales.

  4. 4

    Invalida tus opiniones: a veces, te hace pasar por loco/a y te hace sentir mal con vos misma (física y emocionalmente).

  5. 5

    Evitás hablar de temas específicos cuando estás con tu pareja para “no tener problemas”: sin darte cuenta invalidás tu propia opinión al empezar a callar ciertos temas por temor o sentimiento de que serás desacreditada.

  6. 6

    Sentís como un deber mantener relaciones sexuales hasta en momentos que no deseás.

  7. 7

    Te compara constantemente con otras relaciones o personas del pasado

  8. 8

    Te enterás que tomó decisiones solo/a que afectan a la relación sin haberte consultado previamente. 

  9. 9

    Te minimiza y realiza comentarios en los que deja entrever que vos dependés de su compañía para poder “seguir adelante”.

Como todo vínculo tiene matices y puede estar teñido de momentos de confusión y miedo haciéndonos dudar de si realmente estamos “tan mal”, o si no será que estamos exagerando. Pues no, exagerar ya sabemos que es una etiqueta que se nos ha puesto hace tiempo para minimizar nuestro criterio y deslegitimar nuestra percepción de la realidad.

De todas formas, aunque desde las Ciencias Sociales está más que demostrado que todas esas características “femeninas” que nos fueron atribuidas tuvieron un determinado objetivo (patriarcal y controlador), y que no son naturales del género, todavía en el inconsciente colectivo flota el miedo de ser irracionales, de dudar de nuestra propia percepción y, lo peor, de arrepentirnos.

Cómo salir de vínculos tóxicos

Para poder salir de un lugar que nos provoca sufrimiento, primero es clave que tomemos consciencia de que estamos en una relación tóxica. Según nos cuenta nuestra experta, existen varios tipos de vínculos tóxicos:

Por dependencia emocional: en este tipo de relaciones suele identificarse roles de poder bien marcados (una persona sumisa y otra dominante) y es común que suceda en vínculos con mucha diferencia de edad. Se pone en juego la salud mental, el bienestar, la estabilidad y es extremadamente difícil salir. Muchas personas prefieren sostener el vínculo a pesar del maltrato por miedo, por beneficios económicos (que sienten están por encima de su salud mental), o por “beneficios emocionales”, los cuales percibe la parte sumisa como el tipo de trato merecido por tener una autoestima muy baja.

Por idealización: se tiene una idea a priori de cómo quisiera que fuese su pareja, aunque no se manifiestan esas expectativas encubiertas desde un principio de la relación. ¿Las consecuencias? Se busca cambiar a esa otra persona ya que no se la acepta tal cual es. La única forma de salir es asistiendo a terapia y poniendo en palabra aquellos proyectos e ideas en común para dejar de idealizar y ver qué queda. La clave: dejar de sostener el amor por la idea y ver cuánto amor real hay por la pareja tal cual es.

Por no superar el pasado: esto sucede cuando una de las partes o ambas deciden iniciar una relación sin haber trabajado en la culminación de la relación anterior. Entonces, se inicia una constante comparación con la pareja actual llegando incluso a tener discusiones por las mismas peleas que se tenían en el pasado.

Para llenar el vacío, sentirse completa(o): una de las partes siente que debe llenar un vacío en su vida y que su pareja es la responsable de completarlo. En general, se busca una relación para sentirse completa, feliz (como si la felicidad estuviera afuera), y para llenar lo que dejó una antigua relación, aunque en verdad está relacionado con una carencia del plano individual.

Por miedo: este aparece sobre todo en las relaciones tóxicas en las que se ejerce maltrato físico. También suele haber exigencia de sexo, violencia verbal –más difícil de comprobar, pero igual de dañina- y violencia económica. En todos estos puntos existe chantaje emocional y la sensación de no poder escapar de este vínculo por miedo a no sentirse capaz.

Si te sentís identificada con alguna de estas señales es recomendable hacer una consulta profesional y empezar a despejar dudas y miedos. “Muchas veces no alcanza con la fuerza de voluntad para salir de un vínculo tóxico. El primer paso sin dudas es la toma de consciencia y luego buscar la ayuda profesional adecuada. Actualmente el 70% de las relaciones sexo afectivas atraviesan algún tipo de dependencia que puede volverlas tóxicas si no se interfiere en el momento oportuno”, concluye Osme.

¿Te tocó atravesar una relación tóxica en algún momento de la vida? Estamos seguras de que se puede salir con la ayuda de un profesional adecuado y una red afectiva de contención. Y también, súper importante, con mucha paciencia y confianza en tu propio proceso. 

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