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¿Por qué es peligroso aguantarse las ganas de hacer pis?

Aguantar las ganas de hacer pis hace mal. Te contamos cómo se afecta el funcionamiento de la vejiga y qué enfermedades trae al largo plazo.


¿Por qué es peligroso aguantarse las ganas de hacer pis?

¿Por qué es peligroso aguantarse las ganas de hacer pis? - Créditos: Getty



¿Hace mal aguantar las ganas de hacer pis? Ante esa pregunta, la mayoría responde que sí, sin dudarlo. Pero ¿por qué? Es importante conocer cómo funciona el sistema urinario.

Los riñones empiezan a producir orina, que desciende por los uréteres hasta llegar a la vejiga, esta lentamente comienza a llenarse sin cambiar demasiado la presión en su interior. Cuando el volumen de orina almacenado va aumentando, los receptores de sensibilidad que se encuentran allí comienzan a avisar que se está alcanzando su capacidad y, finalmente, que está llena y que hay que orinar. Toda esta fase inicial es la de “almacenamiento”.

Luego viene la “fase miccional”, es decir, el vaciado, en donde los músculos del suelo pélvico y la uretra se relajan, la vejiga se contrae y expulsa toda la orina. Y, así, el ciclo vuelve a comenzar.

En todo este proceso perfectamente coordinado intervienen órganos, músculos, el sistema nervioso, sentidos y, también, costumbres y hábitos aprendidos.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando la vejiga avisa que está llena, pero se pospone el momento de hacer pis? Porque hay muchas personas que tienen la costumbre de posponer el hábito de hacer pis.

Cuántas veces hay ganas de hacer pis, pero algo sucede y se decide esperar un poco más: no hay un baño limpio cerca, no hay sensación de comodidad con un baño que no es el propio, hay que terminar el trabajo que se está haciendo para entregarlo cuanto antes o finalizar de ver el partido del equipo favorito, u ordenar la casa para ir a buscar a los chicos al colegio, o un capítulo más de la serie que se está viendo y la lista puede continuar. Es bastante sencillo encontrar un motivo para soportar un poquito más.

Y eso es lo que se termina haciendo: aguantar, aguantar y aguantar. Con esta conducta se le está diciendo a la vejiga que espere un poco, que avise más adelante, que siga llenándose y que contenga más cantidad de orina sin generar más deseo de orinar. Se hace casi sin darse cuenta y, de a poco, pasa a ser una costumbre.

Si solo se hace algunas veces por encontrarse lejos de un baño, no hay problema, pero si se realiza con frecuencia se genera un “hábito miccional retentivo”, que es una mala costumbre que suele comenzar desde edades tempranas y que puede traer complicaciones en el corto y en el largo plazo, por ejemplo:

  • Al retener la orina períodos prolongados se puede generar una contracción excesiva del suelo pélvico que luego puede promover dificultad para iniciar la micción.

  • Si no se evacúa la vejiga, los receptores de sensibilidad se van acostumbrando a altos volúmenes y, de a poco, podrán avisar con menos frecuencia que hay que orinar. Se creará una vejiga alterada, de muy alta capacidad, que deja de llenarse y de vaciarse adecuadamente.

  • Esta alteración de la forma de la vejiga puede conducir a un órgano hiperactivo, que es la contracción involuntaria del músculo vesical durante el llenado. En el largo plazo, la vejiga puede volverse hipoactiva, lo que significa que es incapaz de contraerse adecuadamente y las micciones son incompletas. El no vaciarla completamente puede conducir a padecer infecciones e incontinencia urinaria.

  • También puede producirse una expulsión disfuncional, es decir, la descoordinación entre la contracción del músculo de la vejiga (el detrusor) y la relajación del esfínter.

¿Cada cuánto hay que hacer pis?

Se recomienda orinar aproximadamente entre 6 y 8 veces por día (esto puede variar según el tipo de alimento consumido, la cantidad bebida de agua y la época del año, pero si, desde al despertarse por la mañana y hasta pasado el mediodía no se vació, es una alerta.

Hay que orinar relajando los músculos, sentarse cómoda con las piernas a más de 90 % (si el inodoro es muy alto, apoyar los pies sobre algún elemento que los eleve) y evitar hacer fuerza con la panza. Tomarse el tiempo necesario y no apurar el vaciado. Al empezar, no cortar el chorro. Es una vieja creencia que así se fortalecen los músculos, pero, por el contrario, se está alterando el correcto ciclo de vaciado, en donde el suelo pélvico está relajado.

En síntesis

  • Cuando hay ganas de hacer pis, ir al baño.
  • Puede que, ocasionalmente, se necesite aguantar. Si es algo aislado, no hay problema, pero que no se vuelva una costumbre.
  • Es esperable orinar cada 3 o 4 horas durante el día. Es decir, vaciar la vejiga de 6 a 8 veces en el día.
  • Por la noche, se puede ir una vez o ninguna, y eso está bien.
  • Tampoco es recomendable ir a hacer pis sin tener ganas porque provoca un esfuerzo abdominal y del suelo pélvico innecesario y que la vejiga se vaya acostumbrando a contener cada vez menos cantidad de orina.
  • Aprender y enseñar hábitos miccionales saludables.
  • Ante cualquier duda, consultar siempre con un profesional en el tema.

Expertas consultadas: Florencia Colella y María Belén Maza, médicas urólogas en el Centro Argentino de Urología.

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