Tener un lugar pensado para el esparcimiento puede cambiar por completo la dinámica de la vida en familia. El playroom —también llamado family room— funciona como un refugio cotidiano donde conviven juegos, creatividad y relax. Desde la arquitectura y la decoración, estos ambientes permiten desplegar las distintas necesidades de grandes y chicos: tele, música, lectura, rincones para trabajar o estudiar, y por supuesto canastos llenos de juguetes.
No hace falta tener una casa enorme: lo importante es definir el espacio y darle una impronta propia.
Acá, te mostramos 10 casos reales de LIVING para que te des una idea de cómo te gustaría que fuera el tuyo..
1. Súper soft
Un espacio cálido y luminoso, diseñado con alma viajera. La biblioteca hecha a medida, las cortinas livianas y hasta una hamaca colgante lo transforman en un lugar relajado para compartir en familia.
El detalle: la colección de sombreros que suma carácter y recuerdos personales.

2. Todo a los materiales
En lo que antes era un área de servicio sin uso, la interiorista Leticia Rocco diseñó un gran salón con espíritu urbano.
El ladrillo a la vista, la chapa acanalada y las ventanas de hierro marcan la estética, mientras que la mesa de pool hace que sea un lugar para encuentros y diversión.

3. Una segunda vida
A veces, la clave es aprovechar lo que ya hay. Este playroom mantuvo sus vidrios de colores de una refacción anterior y solo se pintó.
Es un espacio relajado donde todo está permitido: juegos, música, películas y hasta improvisadas sesiones de batería.

4. Para no tan chicos
Con una estética más adulta, este ambiente fue pensado para ver películas o escuchar música con calidad de sonido.
El mobiliario en cuero y hierro le da un aire sofisticado, sin perder la sensación de refugio.

5. Estilo altillo
El aprovechamiento de techos altos permitió crear un entrepiso que balconea sobre el living.
Allí conviven la rusticidad de la bovedilla y las nuevas ventanas, generando un lugar ideal para desplegar actividades lúdicas como leer, tocar música, ver películas o simplemente jugar.

6. Buena conexión
En esta casa, el antiguo espacio de la parrilla se transformó en un ambiente conectado con la cocina y la galería.
Hoy es el territorio exclusivo de los chicos, con muebles resistentes y textiles lavables para que todo fluya sin estrés.

7. Metros extra
Un PH en altura se convirtió en un playroom gracias a un sistema de construcción en seco y aberturas de aluminio.
La propuesta combina escritorio con espacio de juegos y demuestra que es posible sumar metros de manera rápida y limpia, incluso cuando la familia ya está viviendo en la casa.

8. All inclusive
Este playroom reúne lo mejor de varios mundos: música, tele, mesa de cartas y salida directa al jardín. El mobiliario de diseño y la iluminación con leds en el cielorraso elevan la experiencia.
Perfecto para quienes disfrutan de un espacio de entretenimiento integral.

9. Reforma acertada
En un PH de 1890, la fotógrafa Verónica Ruiz se animó a una reforma profunda que respetó lo original y sumó aires contemporáneos.
En la terraza, ampliaron el quincho y crearon un estar multifunción con espíritu creativo.

10. Rústico
En una casa-vivero construida con materiales de demolición, este playroom refleja un estilo descontracturado y relajado.
El camastro casi al ras del piso y los detalles reciclados invitan a disfrutar sin reglas.





