Diseñar el cuarto de los chicos puede ser una aventura tan creativa como desafiante. No se trata solo de elegir colores lindos o muebles funcionales: es una oportunidad para crear un universo propio, donde la imaginación, el juego y el descanso convivan en armonía.
Hoy, más que nunca, los espacios infantiles se piensan con una mirada estética que no subestima a los más chicos, sino que los incluye como protagonistas. Desde materiales nobles hasta soluciones ingeniosas para compartir, estos 8 ejemplos reales que encontramos en el archivo de LIVING muestran cómo se puede lograr un dormitorio que crezca con ellos, sin perder estilo.
8 ejemplos reales para el dormitorio de los chicos
1. Azul profundo
Una apuesta audaz que funciona a la perfección: pintar paredes y techos del mismo tono puede transformar por completo un ambiente. En este caso, un azul vibrante cubre todo el cuarto, generando un efecto envolvente y moderno.
El contraste con los muebles blancos y las camas cucheta suma un aire náutico, fresco y divertido, ideal para chicos con espíritu aventurero.

2. Un parque de diversiones
Cuando Guadalupe Daffra diseñó el cuarto de sus hijos, lo hizo con una premisa clara: escucharlos. Así surgió un espacio lleno de ocurrencias infantiles convertidas en soluciones reales.
Las camas están conectadas por un círculo pensado para compartir cuentos y charlas antes de dormir, y un tubo de descenso —sí, como en los cuarteles de bomberos— le pone el broche lúdico a un dormitorio donde la imaginación manda.

3. En hermandad
En el departamento de Florencia Ordoñez y Nik Wenzke, sus hijos comparten dormitorio sin resignar identidad. Un biombo heredado de su casa anterior divide el espacio y contiene la cama cucheta de la hija mayor, generando una separación sutil pero efectiva.
La clave está en aprovechar lo que ya se tiene y adaptarlo con ingenio a nuevas necesidades.


4. Pintadito
A veces, todo empieza por una pared. En los dormitorios de los hijos de una familia, el papel mural fue el punto de partida para definir el resto de la decoración.
Con diseños distintos para cada cuarto —uno para los varones y otro para la nena—, los empapelados aportaron color, textura y personalidad, demostrando que un buen estampado puede ser mucho más que un detalle.

5. Recién llegado
Rosario Carneiro, de Apatheia, diseñó el cuarto de su bebé con una mirada cálida y sofisticada. Lejos de los clichés infantiles, eligió muebles de líneas simples, fibras naturales y una paleta de beiges que transmite calma y alegría.
El resultado es un espacio atemporal, que acompaña el crecimiento sin perder encanto.

6. Lindo por naturaleza
Cuando el espacio es limitado, la creatividad se vuelve clave. En este dormitorio diseñado por Ana Ottone, de Ottone-Victorica, la solución fue una cucheta funcional y lúdica que libera superficie para jugar.
El empapelado con motivos selváticos aporta frescura y conecta con la estética general de la casa, sumando verde y naturaleza a un cuarto sin balcón.

7. Camping en casa
Una cama que se convierte en refugio: con una cubierta de géneros que se cierra por completo y tiene pequeñas ventanas, este diseño transforma el lugar de dormir en un rincón para jugar, esconderse o leer.
Un gesto simple que multiplica las posibilidades del cuarto y lo convierte en un escenario de aventuras cotidianas.

8. Revestimiento
Sheila Bursztyn, de Paprika Estudio, logró un equilibrio perfecto entre funcionalidad y estética.
En la pared frente a la cama, aplicó un revestimiento laqueado en un tono rosado suave que encanta tanto a grandes como a chicos. Sin sobrecargar el ambiente, sumó un toque de color que realza el espacio y lo hace más acogedor.

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