Tener un patio en plena ciudad es un lujo que vale oro, pero sacarle el máximo provecho no siempre es tarea sencilla. ¿Cómo convertirlo en un espacio funcional y a la vez placentero? ¿Cómo lograr que resuelva necesidades sin resignar encanto?
En busca de respuestas, le pedimos a LIVING que nos lleve a ocho PHs de distintos tamaños y estilos para ver cómo sus dueños transformaron los patios en verdaderos oasis urbanos.
Ya sea con color, aperturas estratégicas, materiales innovadores o simplemente potenciando su esencia original, cada uno de estos espacios demuestra que, con un poco de ingenio, cualquier rincón puede reinventarse y convertirse en un refugio perfecto en medio de la ciudad.
1. Una reforma con impacto sin irse de presupuesto

En Núñez, un PH que había quedado opacado por los años se transformó en una casa moderna y luminosa gracias a la intervención del estudio Ottone-Victorica Arquitectos.
Con recursos limitados, lograron un gran cambio al reemplazar el antiguo techo de chapa del patio de entrada por una estructura liviana de hierro y vidrio laminado que puede abrirse por completo.
2. Ampliar los límites para una conexión total

En otra reforma en Balvanera, el cambio más audaz consistió en eliminar el muro que separaba el living del patio. En su lugar, se colocó una estructura de hierro y vidrio que se abre por completo, logrando una sensación de continuidad total entre el interior y el exterior.

3. Un comodín versátil para todo momento

Este PH en Palermo, que combina vivienda y taller, fue reformado por el Estudio Alonso-Crippa con un diseño que aprovecha al máximo cada metro cuadrado.
Un acierto clave fue techar el patio de entrada con vidrio de seguridad, sumando metros utilizables sin perder el contacto con el cielo ni depender del clima.
4. Un golpe de color para darle vida

Los patios de entrada o distribución son bastante frecuentes en los PHs internos, ya que cumplen la función de ventilar los ambientes que dan al pasillo.
En un PH del barrio de Flores, un recurso tan simple como pintar los postigones en un vibrante tono rojo tomate logró convertirlo en un punto focal con personalidad propia.

5. Luz natural donde antes no la había

Cuando la diseñadora industrial María Kon visitó por primera vez su PH en Colegiales, notó que el lavadero tenía un techo de policarbonato transparente.
Luego de consultar con una arquitecta, descubrió que con solo sumar vigas podía convertirlo en un patio, permitiendo que el aire y la luz ingresaran de manera más generosa al hogar.

6. Conectar con el exterior sin perder comodidad

En Martínez, los dueños de este PH decidieron abrir los espacios al patio interno para que todo se sintiera más amplio y fluido.
Para lograrlo, incorporaron puertas-ventana y eligieron un piso de cemento alisado que corre tanto adentro como afuera, generando una continuidad visual que refuerza la sensación de integración.
7. Un pulmón verde para relajarse

Martín Fileni, diseñador gráfico y dueño de un PH en Palermo, no duda cuando le preguntan por su rincón favorito: el patio trasero.
Su edificio, una antigua fábrica de zapatos convertida en viviendas en 2005, conserva detalles de su pasado industrial, pero este espacio se transformó en un verdadero oasis urbano con una pared cubierta de vegetación que lo llena de frescura y tranquilidad.
8. Un rincón al aire libre con luz a pleno

Para este PH en Palermo, el estudio Ideï tenía una misión clara: diseñar espacios diferenciados de home office para una pareja de profesionales, sin renunciar a la vida al aire libre.
Una de las modificaciones clave fue renovar el patio de entrada, donde reemplazaron las cerámicas rojas por un piso más claro y pintaron los ladrillos de blanco para potenciar la luminosidad.















