En los años setenta estuvieron de moda Después salieron de las casas para no volver por largo tiempo y quedaron relegados a las galerías, terrazas o al área de la pileta exclusivamente. Pero ahora, regresan al living triunfantes para acentuar una estética más cercana al slow life con un recurso económico, funcional y resistente. Hablamos de los sillones y bancos de cemento, ¡hasta las camas de obra!, que vuelven al ruedo en sus mil versiones.
Con firmeza brutalista, esa materia cruda y dura actualmente es protagonista dentro de la casa.

Un recurso con identidad
¿Por qué este material que antes parecía frío ahora conquista los interiores? El cemento tiene algo que seduce: es resistente, sobrio, y tiene ese aire brutalista que da carácter sin necesidad de mucho más.
En tiempos donde la decoración busca ser más honesta, simple y duradera, los muebles de obra encajan como anillo al dedo. Son una elección de bajo costo, no requieren mantenimiento, no se mueven, se adaptan a cualquier rincón y, combinados con textiles cálidos, se transforman en piezas estéticas y funcionales.
En un mundo que pide menos consumo, menos descartes y más autenticidad, estos muebles firmes, sobrios y sin fecha de vencimiento pisan fuerte dentro de casa.

Ejemplos para inspirarte
Le pedimos a LIVING que nos muestre casas reales en las que aplicaron esta tendencia para ver cómo queda y tomar ideas.
1. Fortaleza renovada
Cuando Daniela Rusak, periodista especializada en diseño, decidió convertir una casa de los años setenta devastada por un incendio en su refugio de fin de semana, el cemento fue parte clave de su renacer. “Después del fuego había que decidir qué quedaba y qué se iba”, cuenta.
Una de las decisiones fue cubrir los viejos ladrillos y usar superficies de cemento pintadas para darle una nueva vida al lugar. Un sillón de obra sólido, casi escultórico, se convirtió en el corazón del espacio, acompañando esa búsqueda de permanencia y resistencia.


2. Livings que descansan solos
En una casa de veraneo en Mallorca, los dueños sabían que no estarían para regar plantas ni limpiar fundas de sillones. Por eso, la decisión fue clara: un sofá en L hecho con cemento que se integra al entorno mediterráneo y no demanda nada.
Ideal para casas donde se pasa poco tiempo, este tipo de muebles se bancan la humedad, el polvo y el paso del tiempo sin perder la forma ni el encanto.

3. Moderno con espíritu retro
Ingrid Hajnal, de The Organization Wiz, renovó su casa con un pie en los setenta y el otro en el presente. Los sillones de obra —tan típicos de los livings en desnivel de aquella época— volvieron a escena, pero esta vez con una estética más limpia: fondo blanco, textiles livianos y una mirada minimalista.
El cemento, lejos de ser rústico, se convierte acá en un guiño al pasado que se actualiza con gracia.


4. Aires de isla
Pepe Bado volvió de sus viajes por el Mediterráneo con una idea fija: quería una casa como las que había visto en Ibiza o Mikonos. Y la hizo realidad con la ayuda de su amigo arquitecto Jorge Parieti.
En un terreno frente al mar, los bancos de cemento cumplen doble función: son estructura y mueble, contención y descanso. Con almohadones de lino, mantas descontracturadas y piezas de diseño artesanal, lograron un equilibrio perfecto entre lo rústico y lo chic.

5. Azul cemento
En su PH de Liniers, el diseñador Andrés Baglivo no dejó detalle librado al azar. Cada rincón está pensado como parte de una escenografía ochentosa, con guiños al universo gráfico de su marca Roberto Sánchez.
En el living, un banco de cemento pintado de azul marca el ritmo y la personalidad del espacio. Aunque él asegura que no es fan del color, el resultado habla por sí solo: una pieza sólida, con carácter y coherente con el resto de su universo estético.














