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Día del enólogo: la historia de Ana Paula Bartolucci, la mujer que redefine los espumosos argentinos

En el Día del Enólogo, la Chef de Cave de Chandon Argentina, Ana Paula Bartolucci, repasa su trayectoria, los desafíos de la industria y el rol de las mujeres en la enología actual.


La winmaker Ana Paula Bartolucci, una mujer que abre camino en el mundo de espumosos en Argentina.

La winmaker Ana Paula Bartolucci, una mujer que abre camino en el mundo de espumosos en Argentina. - Créditos: Prensa



Cada 5 de mayo se celebra el Día del Enólogo, una fecha que reconoce a quienes están detrás de cada botella: profesionales que combinan ciencia, sensibilidad y técnica para transformar la uva en vino. En los últimos años, además, la efeméride también refleja un cambio dentro de la industria: cada vez son más las mujeres que ocupan roles de liderazgo en un universo históricamente masculino.

En ese escenario, la historia de Ana Paula Bartolucci marca un punto de inflexión. Nacida en San Martín, Mendoza, y formada en la Universidad Don Bosco, construyó una carrera con experiencias en Argentina, Sudáfrica y España. En 2023, con 32 años, se convirtió en la primera mujer en asumir el rol de Chef de Cave de Chandon Argentina, que implica liderar la elaboración de algunos de los espumosos más reconocidos del país.

Apasionada por la dualidad entre naturaleza y ciencia, Bartolucci hoy impulsa una mirada moderna dentro de la enología, donde la innovación convive con la tradición. En esta entrevista con OHLALÁ!, habla sobre su recorrido, los desafíos de la industria y el rol de las mujeres en el vino.

La historia de Ana Paula Bartolucci, la mujer que redefine los espumosos argentinos.

La historia de Ana Paula Bartolucci, la mujer que redefine los espumosos argentinos. - Créditos: Prensa

—En el Día del Enólogo/a tu historia también representa un cambio de época: ¿qué significa para vos haber sido la primera mujer en asumir el rol de Chef de Cave de Chandon Argentina?

—Es un orgullo y una responsabilidad que trasciende lo personal. Ser la primera mujer en este rol tras décadas de historia en la casa es un hito que refleja una apertura real en la industria, donde el liderazgo se define por la capacidad técnica y la visión estratégica para proyectar el estilo de Chandon hacia el futuro, más allá del género.

—Con solo 32 años llegaste a una posición de enorme responsabilidad. ¿Cómo viviste ese desafío y qué aprendizajes te dejó hasta ahora?

—Lo asumí con la seguridad que te da el conocimiento y el respaldo de un gran equipo. Mi mayor aprendizaje ha sido entender que la juventud es un motor para la innovación. Mi tercer año en este rol de liderazgo me ha enseñado a equilibrar la intuición con el rigor técnico, especialmente al tomar decisiones críticas que definen el perfil de nuestros espumosos.

—¿Recordás en qué momento descubriste que querías dedicarte a la enología?

—Fue una vocación que se consolidó al entender la dualidad de esta profesión. Me fascinó la posibilidad de trabajar con la naturaleza y transformarla a través de la ciencia. Esa transformación de la materia prima para obtener diferentes expresiones es lo que me apasiona.

Ana paula cuenta que el principal desafío en su profesión fue ganar legitimidad en un entorno muy masculinizado.

Ana paula cuenta que el principal desafío en su profesión fue ganar legitimidad en un entorno muy masculinizado. - Créditos: Prensa

—La industria del vino estuvo históricamente liderada por hombres. ¿Sentís que hoy se están abriendo más puertas para las mujeres?

—Absolutamente. Ya no estamos solo en los laboratorios; hoy las mujeres ocupamos roles estratégicos y de toma de decisiones en toda la cadena de valor, desde el manejo del viñedo hasta la dirección enológica. Es una evolución necesaria donde el talento y la formación profesional son los verdaderos protagonistas.

—¿Qué obstáculos tuviste que atravesar como mujer joven dentro del mundo vitivinícola?

El principal desafío fue ganar legitimidad en un entorno de tradiciones arraigadas. Ser joven y mujer implica, a veces, tener que revalidar la autoridad técnica con resultados constantes. Los obstáculos se pueden ver de esa manera o verlos como oportunidades para crecer. Siempre me he sentido muy acompañada por los equipos de Chandon y he trabajado mucho para que esto no determinara mi carrera.

—¿Qué mirada o aporte creés que suman hoy las mujeres a la enología?

—Más que una sensibilidad de género, creo que aportamos una atención al detalle muy rigurosa y una visión holística del producto. En mi caso, se traduce en una búsqueda incansable de la frescura y el equilibrio, cuidando que cada componente de los cortes aporte a una complejidad que sea, al mismo tiempo, sutil y elegante, y observando el impacto que tiene esa dedicación en los consumidores.

—Trabajaste también en Sudáfrica y España. ¿Qué aprendizajes internacionales incorporaste?

—Esas experiencias fueron fundamentales para entender la diversidad del mundo del vino. De Sudáfrica me traje la capacidad de adaptación y de España el respeto profundo por la identidad del terroir y la tradición. Esos aprendizajes enriquecen mi trabajo actual porque me dieron perspectivas muy distintas de la elaboración de vinos.

 

—Ingresaste a Chandon en 2017 y creciste un montón dentro de la compañía. ¿Qué hitos marcaron ese recorrido?

—El desarrollo de Chandon Apéritif fue fundamental; me obligó a salir de mi zona de confort para incorporar conocimientos que van más allá de la uva, trabajando con la naranja y otros ingredientes botánicos. También es clave, año tras año, la búsqueda de consistencia en productos como Chandon Extra Brut y Rosé, que son pilares históricos. Otro hito fue el desarrollo de Chandon Délice Rosé y el trabajo colaborativo con los equipos internacionales, que es parte esencial de mi crecimiento.

—¿Qué implica, en la práctica, ser Chef de Cave?

—Implica ser la guardiana del estilo y la personalidad de cada producto. Estoy al frente de todo el proceso: desde la decisión del momento de cosecha hasta proyectar cómo van a evolucionar los vinos base durante la segunda fermentación. Es un trabajo de mucha paciencia y precisión, donde evaluamos constantemente los tiempos para lograr la mejor expresión de cada etiqueta.

—¿Qué consejo les darías a otras mujeres jóvenes que sueñan con abrirse camino en el mundo del vino?

—Que se preparen técnicamente al más alto nivel y que confíen en su criterio. El mundo del vino exige perseverancia y curiosidad constante. Les diría que busquen mentores, que viajen y que no teman proponer visiones disruptivas; la industria necesita de esa energía para seguir evolucionando.

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