María Inés Amato, sommelier: por qué la Bonarda vive hoy su gran momento

En el Día de la Bonarda, una sommelier explica por qué esta cepa argentina está en auge, cuáles son sus características, con qué comidas marida y qué la diferencia del Malbec.

Por Verónica Dema

2 de agosto de 2026, 00:00

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María Inés Amato, sommelier y embajadora de marca de Cumehue Wines, habla de las bondades de la cepa Bonarda. - Prensa

Durante años, el Malbec fue la cepa que representó al vino argentino dentro y fuera del país. Pero, mientras ese varietal consolidaba su prestigio, otra uva fue ganando terreno de manera silenciosa. Hoy, la Bonarda vive un momento de fuerte revalorización: cada vez más bodegas apuestan por mostrar su potencial y más consumidores se animan a descubrirla.

En el Día de la Bonarda, que se celebra el 2 de agosto, en OHLALÁ! conversamos con María Inés Amato, sommelier y embajadora de marca de Cumehue Wines, sobre las características de esta cepa, los mitos que aún la rodean, por qué San Martín (Mendoza) es considerada su capital y las razones por las que se convirtió en una de las grandes protagonistas del vino argentino actual.

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La bodega Cumehue Wines, de San Martín (Mendoza), es experta en Bonarda.  - Prensa

- Durante muchos años el Malbec fue el gran protagonista. ¿Qué hace que hoy la Bonarda esté viviendo un momento de mayor reconocimiento?

Durante muchos años, el Malbec fue el gran embajador del vino argentino y abrió las puertas de nuestro país al mundo. Hoy, ese camino también permite que otras variedades comiencen a mostrar todo su potencial, y la Bonarda es una de las grandes protagonistas de ese momento.

La Bonarda es la segunda variedad tinta más cultivada de Argentina, después del Malbec, y durante mucho tiempo fue una gran protagonista silenciosa de nuestra vitivinicultura. Hoy, gracias al trabajo de muchas bodegas y a un consumidor cada vez más curioso, está recibiendo el reconocimiento que merece.

Creo que hoy existe una búsqueda de autenticidad, de nuevas experiencias y de vinos con identidad. La Bonarda ofrece justamente eso: una expresión frutal muy atractiva, taninos amables, frescura y una enorme versatilidad, tanto para disfrutarla sola como para acompañar la gastronomía.

 -¿Cómo describirías una Bonarda a alguien que nunca la probó? ¿Qué aromas y características la distinguen?

La Bonarda es un vino que sorprende desde el primer encuentro. En nariz expresa aromas intensos de frutas rojas y negras maduras, como cerezas, ciruelas y moras, acompañados por delicadas notas florales y, según su crianza, sutiles recuerdos de vainilla, cacao o especias dulces.

En boca se destaca por su textura amable, con taninos suaves y redondos, una acidez equilibrada y una frescura que la hace muy fácil de disfrutar. Es un vino de gran expresión frutal, con un final persistente y elegante que invita a seguir descubriéndolo.

En Cumehue creemos que la Bonarda representa la autenticidad del vino argentino: noble, versátil y con una identidad propia que conquista tanto a quienes la prueban por primera vez como a los amantes del vino que buscan nuevas experiencias.

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"En Cumehue elegimos poner a la Bonarda en el centro de nuestra identidad porque creemos en su autenticidad", dice María Inés Amato. - Prensa

 -¿Por qué San Martín es considerada la Capital Nacional de la Bonarda y qué tiene ese terroir que la hace especial?

San Martín es considerada la Capital Nacional de la Bonarda porque aquí esta variedad encontró un lugar donde puede expresar todo su potencial. Es una región con la mayor producción de Bonarda , y con un terroir que combina días soleados, noches frescas,  suelos profundos, disponibilidad de riego,  y un clima propicio que favorecen una maduración equilibrada y vinos de gran personalidad.

Pero este lugar también tiene un enorme valor histórico. Esta es la misma tierra que eligió el Gral San Martín para su retiro de la vida pública y militar. Prefirió estas tierras para desarrollar actividades agrícolas y disfrutar de momentos de tranquilidad. Ese legado forma parte de la identidad del departamento y refuerza el profundo vínculo entre la tierra, la historia y la cultura mendocina.

En Cumehue elegimos poner a la Bonarda en el centro de nuestra identidad porque creemos en su autenticidad. Es una variedad noble, versátil y profundamente argentina, capaz de expresar el lugar de donde proviene con una elegancia sorprendente. Cada botella refleja el carácter del este mendocino y el trabajo de quienes, con pasión y respeto por la tierra, siguen escribiendo la historia de la Bonarda desde San Martín.

 -¿Qué mitos existen sobre la Bonarda que ya es hora de desterrar?

Durante mucho tiempo se creyó que la Bonarda era una variedad destinada únicamente a vinos sencillos o de consumo cotidiano. Ese es, quizás, el gran mito que hoy ya podemos dejar atrás.

La realidad es que, cuando proviene de un buen terroir y se trabaja con bajos rendimientos y una elaboración cuidadosa, la Bonarda puede dar vinos de gran complejidad, elegancia y excelente potencial de guarda. Hoy lo demuestran los reconocimientos que recibe tanto en Argentina como en el exterior.

Creo que estamos viviendo un momento muy interesante, porque cada vez más consumidores se animan a descubrirla sin prejuicios. Y cuando la prueban, entienden por qué quienes trabajamos con esta variedad sentimos una verdadera pasión por ella. 

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"La Bonarda es una excelente puerta de entrada al mundo del vino", dice la sommelier. - Prensa

-¿Es un vino fácil de incorporar para quienes recién empiezan a explorar el mundo del vino?

La Bonarda es una excelente puerta de entrada al mundo del vino porque tiene un perfil muy amable y accesible. Sus taninos suelen ser suaves, su fruta se expresa con mucha naturalidad y su equilibrio la convierte en un vino fácil de disfrutar, incluso para quienes están dando sus primeros pasos.

Pero, al mismo tiempo, es una variedad que también conquista a los consumidores más experimentados. A medida que se la conoce, sorprende por su capacidad de expresar el terroir, por su versatilidad y por la complejidad que puede alcanzar cuando se elabora con dedicación y respeto por la uva.

Me gusta decir que la Bonarda es un vino que no intimida: invita. Invita a descubrir aromas, a compartir una comida, a conversar y, sobre todo, a disfrutar sin prejuicios. Creo que esa cercanía es una de las razones por las que cada vez más personas la eligen y se enamoran de ella.

 -¿Qué tendencias ves hoy en el consumo de vinos tintos en Argentina?

Creo que el consumidor argentino está viviendo un cambio muy interesante. Hoy ya no se elige un vino únicamente por la cepa o por la marca, sino por la experiencia que ofrece. Hay una búsqueda de autenticidad, de historias detrás de cada botella y de vinos que reflejen el lugar de donde provienen.

También veo que las personas se animan cada vez más a salir de lo conocido. El Malbec sigue siendo un gran referente, pero hay una creciente curiosidad por descubrir otras variedades.

Creo que el gran desafío, y también la gran oportunidad para las bodegas, es conectar con ese consumidor desde la cercanía y la identidad. Cuando un vino tiene una historia para contar y emociona desde la primera copa, deja de ser solo una bebida para convertirse en una experiencia. Eso es, justamente, lo que buscamos transmitir desde Cumehue con nuestra Bonarda.

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   Cumehue Wines, bodega especialista en Corbeau Noir, relanza sus cuatro etiquetas icónicas en el Mes de la Bonarda y la sommelier Amato es la embajadora de la marca.   - Prensa

 -Solemos asociar los tintos con carnes. ¿Con qué otros platos sorprende la Bonarda?

La Bonarda es un vino de una versatilidad enorme. Por supuesto que acompaña de maravilla un buen asado argentino, pero también sorprende con muchísimos otros platos.

Me encanta recomendarla con pastas caseras, risottos de hongos, pizzas artesanales, empanadas, vegetales asados e incluso con pescados de carne firme, como un atún sellado. También armoniza muy bien con quesos semiduros, tablas de charcutería y con preparaciones de la cocina mediterránea o platos con especias suaves.

Creo que esa capacidad de adaptarse tiene que ver con su perfil: una fruta vibrante, taninos amables y una acidez equilibrada que la convierten en un vino muy gastronómico. No busca imponerse sobre la comida, sino acompañarla y potenciar sus sabores.

En definitiva, la Bonarda es un vino que invita a compartir. Desde un asado de domingo hasta una cena entre amigos, siempre encuentra su lugar en la mesa. Y esa cercanía, para mí, es una de las razones por las que cada vez más personas la eligen.

 -Si tuvieras que elegir una sola Bonarda para convencer a alguien de enamorarse de esta cepa, ¿qué estilo le servirías y por qué?

Sin dudas elegiría el Bonarda Reserva  de Cumehue Wines. Creo que es el estilo que mejor expresa todo el potencial de esta variedad. Conserva la frescura y la intensidad de la fruta, pero suma complejidad, elegancia y una textura sedosa que la hace inolvidable.

Su paso por barrica de 12 meses de roble francés y americano, le otorga una buena estructura, complejidad, taninos elegantes y un final balanceado y persistente que invita a seguir descubriéndolo.

Es un vino que refleja el carácter de San Martín, la riqueza de su terroir y el enorme potencial de una variedad que hoy está conquistando a una nueva generación de consumidores.

 -¿Qué buscó expresar Cumehue con la línea Corbeau Noir y qué hace diferente a cada uno de los blends?

La línea Corbeau Noir nació como un desafío: demostrar que la Bonarda puede crear grandes alianzas sin perder su identidad. Nos propusimos explorar cómo dialoga con distintas variedades y así surgieron nuestros blends con Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc.

Recordemos que en 2008, estudios de ADN confirmaron su origen francés y demostraron que corresponde a la variedad Corbeau Noir, originaria de Saboya, introducida en la Argentina durante las corrientes inmigratorias europeas del siglo XIX. Corbeau Noir significa "cuervo negro". Su nombre probablemente nació de la semejanza entre los racimos oscuros de la vid y esas aves que solían posarse sobre las ramas de los árboles que antiguamente sostenían los viñedos.

Cada blend tiene una personalidad diferente. El Malbec aporta amplitud y suavidad; el Merlot suma una textura sedosa y envolvente; el Cabernet Sauvignon ofrece estructura y carácter; y el Cabernet Franc brinda elegancia, frescura y complejidad aromática. En todos los casos, la Bonarda sigue siendo el corazón del vino.

Más que buscar protagonismos individuales, buscamos una sociedad armoniosa entre las variedades. Queremos vinos amables, equilibrados y fáciles de disfrutar, donde cada cepa aporte lo suyo y el resultado final hable por sí solo.


 

Verónica Dema

Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.