Durante décadas, el vino estuvo asociado exclusivamente al brindis, la celebración y el consumo con alcohol. Pero los cambios en los hábitos de consumo, impulsados por una búsqueda de bienestar, disfrute y moderación, están dando lugar a una nueva categoría que crece en el mundo y empieza a ganar terreno también en Argentina: los vinos 0% alcohol. Ya en las últimas fiestas de fin de año te contamos de un champagne sin alcohol, pero las opciones de fueron ampliando: ahora se consiguen Chardonnay, Malbec Rosé y Malbec–Pinot Noir sin alcohol en el mercado.
Esta propuesta, que se va diversificando, busca responder a quienes quieren seguir disfrutando de la experiencia, el sabor y el ritual del vino, pero eligen no consumir alcohol en determinadas ocasiones.
Lejos de plantearse como un reemplazo del vino tradicional, estas etiquetas amplían las opciones para un consumidor que alterna entre distintas formas de consumo según el momento. En esta entrevista con OHLALÁ!, Delfina D'Alessandro, gerente de Marketing de Nieto Senetiner, explica por qué la bodega decidió apostar por esta categoría, cómo es el proceso para desalcoholizar un vino sin perder su identidad y cuáles son los desafíos y oportunidades de un segmento que promete seguir creciendo.

- ¿Qué los llevó a apostar por una línea de vinos 0% alcohol en un país con una tradición vitivinícola tan fuerte como Argentina?
Venimos observando una evolución muy clara en los hábitos de consumo. Cada vez más personas eligen con mayor conciencia qué tomar y cuándo hacerlo. Hay momentos en los que quieren seguir disfrutando del ritual del vino, pero prefieren no consumir alcohol.
Desde Nieto Senetiner, con más de 130 años de historia, entendimos que acompañar esos cambios también forma parte de nuestra evolución. La línea 0% no busca reemplazar al vino tradicional, sino ampliar las posibilidades de elección y sumar nuevas ocasiones de disfrute.
- ¿Detectaron una demanda concreta de los consumidores o fue una apuesta a una tendencia que venía creciendo en otros mercados?
Fue una combinación de ambas cosas. A nivel global, la categoría de vinos sin alcohol viene creciendo de manera sostenida y en muchos mercados ya tienen un desarrollo importante. En Estados Unidos, por ejemplo, las ventas de vinos sin alcohol aumentaron un 22% en el último año. Además, el lanzamiento del Brut nos confirmó que había un consumidor que no estaba siendo atendido.
Descubrimos personas que valoran profundamente el vino, pero que en determinadas ocasiones buscan una alternativa sin alcohol para seguir participando de la experiencia sin resignar calidad ni disfrute.
- ¿Cuánto tiempo llevó desarrollar esta línea antes de su lanzamiento?
Fue un proyecto que demandó aproximadamente entre un año y medio y dos años de trabajo. Hubo mucha investigación, pruebas y aprendizaje conjunto entre las áreas de enología y marketing.
Nuestro objetivo nunca fue lanzar simplemente una opción sin alcohol, sino desarrollar vinos que siguieran expresando la identidad de Nieto Senetiner y respetaran el universo del vino.

- ¿Qué aprendizajes les dejó el lanzamiento del Brut en 2025?
El principal aprendizaje fue entender mejor al consumidor. El Brut nos confirmó que existía una demanda real por este tipo de propuestas y que muchas personas querían seguir participando del ritual del vino en momentos donde no podían o preferían no consumir alcohol. Esa experiencia reforzó nuestra decisión de ampliar el portfolio con un Chardonnay, un Malbec Rosé y un Malbec - Pinot Noir.
- ¿Quién es hoy el consumidor de vinos sin alcohol? ¿Es muy diferente del consumidor tradicional de vino?
Lo que vemos es que la mayoría de las veces se trata del mismo consumidor que toma vino, que alterna entre opciones con y sin alcohol según la ocasión. Aparecen personas que antes quedaban fuera de determinados momentos de consumo y ahora encuentran una alternativa que les permite seguir disfrutando del vino.
- ¿Observan interés principalmente entre los jóvenes o se trata de una tendencia transversal a distintas generaciones?
Vemos mucho interés tanto en consumidores adultos que priorizan la moderación o el bienestar como en generaciones más jóvenes, que incorporan naturalmente distintas opciones según el momento. Tiene que ver con un cambio cultural.
Sobre el proceso de elaboración

- Una pregunta que muchos se hacen es: ¿cómo se le quita el alcohol al vino?
Nieto Senetiner 0% primero nace como vino. Se elabora siguiendo el proceso tradicional y luego se realiza la desalcoholización mediante una tecnología de conos rotativos que permite remover el alcohol preservando el perfil sensorial del vino.
Todo el trabajo apunta a conservar la identidad del vino y que la experiencia siga siendo reconocible para el consumidor.
- ¿En qué momento del proceso intervienen para desalcoholizarlo? ¿Nos podés contar de ese proceso?
La desalcoholización ocurre una vez que el vino ya fue elaborado. Primero se produce el vino, luego se realiza un corte específico para cada varietal y finalmente se remueve el alcohol mediante un proceso que trabaja a baja temperatura y vacío para preservar su perfil sensorial.
- ¿Qué desafíos técnicos implica conservar aromas, estructura y características del vino una vez retirado el alcohol?
Es uno de los mayores desafíos del proyecto. El alcohol forma parte de la estructura del vino, por lo que removerlo implica un enorme trabajo para mantener el equilibrio, la identidad varietal y la experiencia que el consumidor espera encontrar.
- ¿Qué papel juega el enólogo en este tipo de productos?
El rol del enólogo es clave, porque este tipo de productos exige pensar el vino desde el inicio de una manera distinta. En ese sentido, Santiago Mayorga, enólogo de la bodega, lideró el desarrollo de las recetas, las pruebas y los ajustes de cada vino. Cada varietal tuvo su propio trabajo, porque no todos responden igual al proceso. El gran desafío fue lograr que el resultado final siguiera hablando de vino y mantuviera la calidad que el consumidor espera de Nieto Senetiner.

- ¿Cuál fue el mayor desafío para lograr que siga teniendo identidad de Chardonnay, Malbec Rosé o Malbec-Pinot Noir? ¿Y el del champagne?
Cada etiqueta representó un desafío distinto, lo que nos permitió lograr un portfolio completo con un espumante, un blanco, un rosado y un tinto ligero, entendiendo el comportamiento particular de cada vino durante su evolución.
En el caso del Brut, fue el puntapié inicial que nos permitió definir el camino a seguir y profundizar el conocimiento del producto, buscando siempre preservar la identidad que caracteriza a los espumantes de Nieto Senetiner.
En el Chardonnay, buscamos preservar la frescura, la fruta cítrica, la acidez y la limpieza aromática. Para el Malbec Rosé, el desafío fue mantener la frescura de un rosado, con un aroma sutil de frutas rojas y un buen equilibrio en boca, con acidez y dulzura. En el Malbec-Pinot Noir, el foco estuvo en lograr un tinto ligero, con taninos suaves, fruta roja y buena fluidez en boca. La meta fue que cada vino mantuviera una identidad clara y una lectura varietal o del estilo del corte reconocible para el consumidor.
- Hay quienes sostienen que el vino, por definición, es el resultado de la fermentación de la uva y que, por lo tanto, necesariamente debe contener alcohol. ¿Qué les responderías?
Que estos productos nacen como vino. Se elaboran mediante procesos tradicionales de vinificación y recién al final se realiza la desalcoholización. Además, están amparados por el INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura).
Para nosotros era fundamental que siguieran conservando el origen, la identidad varietal y la experiencia propia del vino.
- ¿Sentís que existe cierto prejuicio dentro del mundo del vino hacia las versiones sin alcohol?
Como toda categoría nueva, genera preguntas y también cierta curiosidad. Desde el principio buscamos desarrollar una propuesta rica, disfrutable y que hablara el lenguaje del vino, para ampliar las posibilidades de elección del vino.
- ¿Cómo reaccionó la industria frente a esta propuesta?
Creemos que la categoría está empezando a construirse. Cada vez hay más interés por entender estas nuevas formas de consumo y vemos que la conversación está evolucionando. Desde Nieto Senetiner siempre buscamos aportar una propuesta de calidad que acompañe esos cambios sin perder la identidad del vino.
- Hoy se habla mucho de moderación, bienestar y consumo consciente. ¿Cómo dialoga esta línea con esas tendencias?
Dialoga de forma muy natural. Hoy las personas buscan mayor flexibilidad en sus hábitos y quieren poder elegir según el momento. Esta línea responde justamente a esa realidad: permite seguir disfrutando del ritual del vino en situaciones donde alguien decide no consumir alcohol.
No habla de restricciones, sino de libertad de elección.
- En mercados como Estados Unidos y Europa esta categoría crece año tras año. ¿Cómo ves la evolución en Argentina?
Creemos que Argentina recién está dando sus primeros pasos, pero tiene muchísimo potencial. A medida que más consumidores conozcan la categoría y la prueben, seguramente veremos un crecimiento similar al de otros mercados. Desde Nieto Senetiner queremos ser parte de esa construcción desde una propuesta de calidad.
- ¿Qué falta para que el vino sin alcohol se instale masivamente?
Principalmente conocimiento. Como toda categoría nueva, necesita tiempo para que los consumidores la conozcan, la prueben y entiendan que puede ofrecer una experiencia vinculada al mundo del vino.
Creemos que, a medida que eso ocurra, cada vez más personas la incorporarán de manera natural a distintas ocasiones de consumo.
- Si tuvieras que convencer a una persona escéptica de probar un vino 0%, ¿qué le dirías?
Le diría que lo pruebe sin prejuicios. No buscamos que dejen el vino tradicional, queremos mostrar que existe una nueva alternativa para quienes, en determinados momentos, buscan no consumir alcohol sin resignar el ritual, la calidad ni el disfrute.
Coctelería sin alcohol

La tendencia de la coctelería sin alcohol también tiene un exponente local que viene marcando el camino desde hace años. En Casa Cavia, la bartender Flavia Arroyo desarrolló Prototipo Cero, una carta pensada desde el inicio para ofrecer cócteles sin alcohol con la misma complejidad, profundidad y experiencia sensorial que una receta tradicional. Lejos de ser una adaptación de tragos clásicos o simples jugos, el proyecto implicó casi tres meses de investigación para crear bebidas base capaces de sostener una propuesta gastronómica de alto nivel. Están tan logrados que es casi imposible distinguir una versión de un cóctel sin alcohol de una que sí lo tenga.
Por algo ocurre que, según cuenta Arroyo, hoy los cócteles de Prototipo Cero se venden en la misma proporción que los de autor con alcohol, una señal de que cada vez más personas buscan opciones que prioricen el sabor y la experiencia por sobre el contenido alcohólico. "La gente tiene miedo de que sea un jugo, pero cuando lo prueba descubre que es una experiencia distinta", dice.
En un contexto en el que también crecen los vinos y las cervezas 0%, la coctelería sin alcohol deja de ser una excepción para convertirse en una categoría con identidad propia.
Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.
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