Hay días en los que queremos salir a comer y otros en los que queremos hacer de esa salida una ocasión especial. Quizás nos ponemos algo que teníamos guardado, elegimos un restaurante que veníamos esperando hace tiempo y nos damos el gusto de pedir con mucha tranquilidad.
El ambiente importa, claro. Nos gustan los lugares lindos, las barras que invitan a pedir una segunda copa y esos salones en los que dan ganas de quedarse un rato más. Pero también somos bastante exigentes con lo que llega a la mesa. Porque una buena decoración puede convencernos de entrar una vez; para volver, necesitamos que se coma bien.
Probamos estos cinco restaurantes de Buenos Aires que tienen las dos cosas de excelencia y te contamos cuáles son y por qué.
CruzGodoy: el fuego también sabe vestirse de gala

En Palermo, CruzGodoy juega con el contraste entre una fachada discreta y un interior sofisticado, de iluminación tenue, música cuidadosamente elegida y mesas lo suficientemente espaciadas como para disfrutar de cierta intimidad. La cocina está a cargo de Tute Gutiérrez, quien lleva las brasas a un terreno contemporáneo, combinando productos argentinos con influencias de Asia, Medio Oriente y Latinoamérica.

Entre los platos que vale la pena tener en el radar aparecen el puerro con panceta y café, el ojo de bife madurado en koji y el pacú, además de postres tan curiosos como la crème brûlée de mate cocido quemado y el helado de fernet. El vino tiene un protagonismo especial: la selección de Valentina Litman está organizada por perfiles de sabor y permite descubrir etiquetas poco habituales, incluso grandes vinos y champagnes por copa gracias al sistema Coravin.
Dirección: Godoy Cruz 1725, Palermo.
Instagram: @cruzgodoy.ba
Horta: una mesa escondida entre el verde de Villa Crespo

Desde la calle, Horta apenas se anuncia con una fachada color marfil y un pequeño cartel. Pero al atravesar la entrada, el restaurante de Lucas Díaz y Clara Chavarría revela una arquitectura que merece su propia visita: ladrillos expuestos, madera, una cocina completamente vidriada y un patio repleto de plantas nativas, con una particular mesa circular para catorce personas. El proyecto, distinguido entre los recomendados de la Guía Michelin en 2025 y 2026, propone una cocina de estación donde prácticamente todo se elabora en el lugar.
La carta es breve, cambia según la disponibilidad de los productos y tiene algunos favoritos que llegaron para quedarse, como los tortellini de parmesano y salvia, los dados de tapioca y provolone con tartar de pesca y los langostinos trufados con socarrat. También vale la pena explorar la selección de vinos de Clara, especialmente enfocada en productores orgánicos, biodinámicos y de baja intervención.
Dirección: Aguirre 1080, Villa Crespo.
Instagram: @horta_ba
La Dolfina Polo Café: elegancia con acento argentino

El universo del polo encontró una nueva dirección en Buenos Aires, esta vez a pasos del MALBA y con una carta que cambia de ritmo según la hora del día. Ubicado en Palacio Alcorta, La Dolfina Polo Café traslada la identidad de la reconocida marca a un espacio donde conviven maderas, cueros, textiles naturales y una terraza sobre Figueroa Alcorta.

La propuesta gastronómica fue diseñada por Julieta Caruso y está ejecutada por Ramiro Schechtel, con una mirada contemporánea sobre los sabores argentinos. Hay empanadas fritas de carne desmechada, pastel de papa, un lomito de la casa y ojo de bife cocido durante cinco horas en fondo de carne. Para el postre, clásicos que nunca pasan de moda, como los duraznos en almíbar con helado y salsa de dulce de leche o el arroz con leche.
Dirección: Av. Pres. Figueroa Alcorta 3301, Palermo.
Instagram: @ladolfinapolo.cafe
Nuestro Secreto: un asado de campo con sello cinco estrellas

El quincho de una casona de campo puede tener una versión bastante más sofisticada, y Nuestro Secreto, la parrilla de Four Seasons Buenos Aires, es una buena prueba de ello. Bajo la dirección de Patricia Ramos, el restaurante propone todos los fines de semana al mediodía un asado que respeta la tradición argentina, pero suma el servicio y los detalles propios de un hotel de lujo.
La experiencia se presenta en formato family style, con todos los platos al centro de la mesa para compartir. El recorrido comienza con charcutería, provoleta de búfala, mollejas y croquetas de morcilla, antes de dar paso al asado al asador, el corte especial del día y distintas guarniciones. Los postres, el café y las bebidas sin alcohol también están incluidos en el menú, que tiene un precio fijo de $142.000 por adulto. Para quienes prefieran otra cosa, la carta habitual ofrece alternativas de pescados y platos vegetarianos.
Dirección: Posadas 1086, Retiro.
Instagram: @nuestrosecretorestaurante
Casa Cavia: el arte de recibir en una casona de 1927

Instalado en una casona de 1927 restaurada con una sensibilidad exquisita, en el restaurante abundan la arquitectura, flores, diseño y una propuesta gastronómica que le valió tres reconocimientos consecutivos en la Guía Michelin. En la cocina, Félix Babini trabaja con productos de estación y una carta contemporánea que juega con sabores conocidos y combinaciones inesperadas, mientras que Fabio Mandia se ocupa de la pastelería y los postres.
La experiencia también puede comenzar en la barra, donde Flavia Arroyo, distinguida por Michelin por su coctelería, propone creaciones de autor y versiones sin alcohol. La cava, curada por Delvis Huck, reúne más de 400 etiquetas nacionales e internacionales. Además del almuerzo y la cena, hay brunch los fines de semana, un servicio de té especialmente tentador y una propuesta de aperitivos durante la semana.
Dirección: Cavia 2985, Palermo.
Instagram: @casacavia
Sabrina Palmieri Sabrina Palmieri, periodista gastronómica y viajera, recorre Buenos Aires y el mundo en busca de sabores y culturas que la sorprendan.



