
Val Erlich: “Cocinar es mi forma de dar amor"
En una charla con OHLALÁ!, Val Erlich habla sobre cocina casera, amor propio, su proyecto en pareja y por qué cocinar en casa puede convertirse en el gesto más genuino para celebrar San Valentín.
14 de febrero de 2026

Val Erlich: “Cocinar es mi forma de dar amor" - Créditos: Julia Gutiérrez
“Cocinar es mi forma de dar amor”, dice su perfil de Instagram, y no podría definir mejor el espíritu de esta edición especial de San Valentín.
Val Erlich es cocinera, pastelera, emprendedora y la cara visible de un proyecto de pareja en el que detrás de cámara se encuentra Alan, y en donde el amor fue siempre el motor. Desde sus años en el catering y restaurante Punto Letra hasta la construcción de una comunidad fiel en redes, transformó la cocina en un espacio cercano, posible y lleno de disfrute. Hoy, sus recetas invitan a animarse, probar y celebrar el amor —también— a través de los sabores.
Mirando hacia atrás, desde tus años de estudio, el catering y el restó hasta hoy, ¿qué sentís que es lo que más cambió en vos como cocinera?
Cambió la relación con la cocina. Antes cocinaba mucho desde la exigencia y desde el deber ser. Con los años fui soltando esa idea de que todo tiene que salir perfecto o responder a una expectativa externa. Hoy la cocina es un espacio de expresión y disfrute. Aprendí a confiar más en mi mirada, a relajar y a entender que cocinar también es acompañar momentos, no solo ejecutar recetas. Mi cocina se volvió más flexible, más personal y más mía.
Hoy sos una referente para los que se animan a cocinar por primera vez. ¿Qué te interesa transmitir?
Me interesa correr la cocina de ese lugar solemne y devolverla a algo cotidiano y posible. Quiero transmitir que no hace falta ser experta ni tener ingredientes raros para comer rico: cocinar es práctica, curiosidad y ganas. Si logro que alguien que no cocina agarre una receta mía y se anime a intentarlo, para mí ya está pasando algo lindo.
Decís que cocinar es tu forma de dar amor. ¿En qué momentos sentís que esa idea se vuelve más tangible?
En el momento de pensar qué hacer ya hay amor: pensar en el otro, en qué le gusta, qué necesita, en qué clima va a haber en esa mesa. Cocinar es el gesto concreto, el hacer con las manos. Pero donde todo cobra sentido de verdad es al compartir la mesa. Ahí pasa algo que no se puede fingir: el encuentro, la charla, el silencio cómodo.
¿Por qué la cocina casera conecta con lo afectivo?
La cocina casera tiene algo muy poderoso: no exige perfección. Es un espacio donde cualquiera puede probar, equivocarse y volver a intentar. Cocinar no es un talento reservado para unos pocos, es una habilidad cotidiana que se aprende haciendo. Cuando cocinamos en casa, nos apropiamos de lo que comemos, ganamos confianza y descubrimos que, con el mismo esfuerzo, podemos comer más rico y distinto. Una comida hecha en casa siempre dice “pensé en vos”, incluso cuando es simple.
Val Erlich es también un proyecto de pareja. ¿Cómo se cruza el vínculo con Alan en tu manera de crear?
Alan es mi socio, pero sobre todo, mi compañero, y eso hace que el proyecto sea muy real. Creamos, pensamos y decidimos juntos, y también aprendemos a separar cuándo hablamos de trabajo y cuándo de familia, que no es fácil y no siempre nos sale. Su mirada me ordena y me baja a tierra. Alan es el 50% de todo.
Si alguien quiere cocinar en casa este San Valentín, ¿qué consejo simple pero clave le darías?
Si vas a cocinar para otra persona, pensar en qué le gusta, pero también en algo que puedas dejar preparado de antes para después solo calentar y poder disfrutar el momento juntos. Incluso pueden cocinar a la par y pasar el rato con una copa de vino y charla; en la cocina siempre surgen conversaciones lindas. Cuidar los detalles: una mesa linda, una música que acompañe. Cuando quien cocina está relajado, eso se nota en el plato. Cocinar para alguien es un gesto de cariño, no una prueba a superar.
Dónde probar sus platos: Val Erlich comparte su cocina a través de Instagram, donde publica recetas accesibles y pensadas para disfrutar en casa. Además, realiza asesorías de cartas para restaurantes, dicta talleres de cocina y es cofundadora de Baby Foodie, una comunidad que celebra la comida real y el disfrute cotidiano. Más info: @valerlich y @somosbfoodie.
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