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Armó una huerta agroecológica y provee a los mejores chefs

Luciano Kunis, creador de Don Pacho, cosecha más de cien tipos de tomates en La Plata. Hoy es el elegido de los restaurantes más destacados. 


Luciano Kunis.

Luciano Kunis. - Créditos: Mica Bianchi



Cuando descubrí el tomate del País Vasco, me enamoré completamente. En ese momento supe que algo iba a pasar en mi vida con ese tomate”, cuenta Luciano Kunis, fundador de Don Pacho, un emprendimiento de huerta agroecológica que provee verduras a los mejores restaurantes de Buenos Aires y también cuenta con delivery de bolsones.

Durante muchos años, Luciano vivió entre Madrid y el País Vasco, donde disfrutó de la gastronomía española y descubrió que cuando un producto es noble, no necesita mucha preparación. Años después, volvió a Buenos Aires y comenzó a trabajar en el vivero de su padre, donde hacían los plantines para los grandes productores. Su especialidad eran los tomates, pero Luciano notó que casi no tenían sabor y quiso traer a Argentina la variedad que había descubierto en su estadía en España. 

“Le pedí a mi mejor amigo que me trajera las semillas del tomate que había probado en el País Vasco. Al principio, planté solo para mi familia y amigos y todo el mundo quedó fascinado con el sabor, pero me negaba a cosechar en cantidad porque requería mucha logística. Al final, me animé y empezamos a probar con cincuenta plantas para ver cómo era”, cuenta Luciano, que en 2019 realizó la primera cosecha de tomates vascos. Después de hacer pruebas de 1300 variedades de tomates (en total, existen unas diez mil), seleccionaron las que mejor se adaptan al suelo y las condiciones climáticas de La Plata, donde se encuentra actualmente la huerta.

Cuando los amigos chefs de Luciano probaron los tomates de su quinta, decidieron que querían utilizarlos en sus recetas y así fue como se convirtió en proveedor de restaurantes como Don Julio y El Preferido, entre otros. Actualmente, el 75% de las ventas de Don Pacho están destinadas a restaurantes, hoteles y catering y el otro 25% se completa con la venta de bolsones orgánicos a clientes particulares. de la huerta a tu casa.

Bolsón de verduras de Luciano Kunis.

Bolsón de verduras de Luciano Kunis. - Créditos: Mica Bianchi

 

“La venta de bolsones empezó medio de casualidad. Teníamos los invernaderos llenos de tomates, un montón de pedidos de restaurantes, y de repente cerraron todo por la pandemia. Tenía una producción de dos mil o tres mil kilos de tomates por semana y no sabía qué hacer, entonces surgió la idea del delivery a casas particulares”, explica Luciano sobre la entrega de bolsones, que incluye trece kilos de verduras frescas que se cosechan y envían en el día.

“Intentamos no utilizar productos químicos para las cosechas. Usamos técnicas alternativas que nos fueron enseñando y, aunque son más complicadas y más caras, al final lo ves en el resultado, en el sabor y en la salud”, cuenta, y explica que el mix de verduras que incluye el bolsón va cambiando según la cosecha. Los pedidos se realizan a través del Instagram de Don Pacho o por WhatsApp y el delivery incluye Capital Federal, Zona Norte, Sur, Oeste, Costa Atlántica, Córdoba y parte de Rosario. El proyecto para un futuro es expandirse y producir en Uruguay y Paraguay. 

donpancho.jpg - Créditos: Mica Bianchi

Otro modelo de negocio

A los quince días de la primera cosecha de tomates, los medios de comunicación se vieron atraídos por la variedad y calidad de las verduras de Don Pacho. De esta manera, se convirtieron en proveedores de programas de cocina como Master Chef, Cocineros argentinos y Almorzando con Juana. “Yo creo que el secreto está en que cuando probás uno de nuestros tomates, recordás momentos de la infancia, es como una caricia de nuestros abuelos.

Son productos que en las grandes plazas del mercado de acá se han dejado de producir. Nosotros vamos siempre en busca de recuperar esos sabores. Este tomate tiene su historia, pero lo bueno es también la historia que viene por delante”, concluye Luciano con la felicidad de saber que logró recuperar el sabor original del tomate. 

¿Cómo lo hizo?

Aprovechó las oportunidades: “Fue fundamental que mi padre tuviera el campo previamente, y que además ya estuviera relacionado con la agricultura. Ahí pude empezar a adquirir conocimientos que de otra manera no hubiese podido”.
Investigó y fue paciente: “El primer tomate que coseché fue el vasco, pero después me puse a averiguar y descubrí un montón de variedades. La cuestión es encontrar las que mejor se adaptan a las condiciones climáticas y de suelo que tenemos acá, y eso cuesta”.

Aprendió de manera autodidacta: “Aprendí mucho de un hombre mayor que está en España y hace videos de YouTube donde explica sobre cultivos. Implementé sus consejos. Fue prueba y error”.

Formó un buen equipo: “Tenemos un ingeniero que está especializado en técnicas agroecológicas y, además, el profesionalismo que tiene nuestro equipo de trabajo no lo tiene nadie”.

EL LADO B

“En este trabajo no tenés sábado, domingo ni feriados, hay que estar adentro de los invernaderos tanto en verano como en invierno, con lluvia o con sol. Tiene que ser una vocación porque, si no, el campo te come. También es muy difícil conseguir gente que quiera trabajar y que no se vaya una vez que aprende el oficio”.

En números

US$90.000 fue la inversión inicial.

Cocechan entre 85 y 120 variedades de tomate.

Venden 500 bolsones de verdura al mes.

$35.000 es el costo del bolsón de verduras.

$7000 es el precio del kg del tomate.

15 hectáreas es el tamaño de la huerta.

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