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Arnold Schwarzenegger: amores, traiciones y un hijo secreto

El actor tuvo un ajetreado pasado sentimental. Las mujeres que pasaron por su vida, la razón de su escandaloso divorcio con Maria Schriver y el hijo extramatrimonial que sigue sus pasos.


En 2006, el entonces gobernador de California Arnold Schwarzenegger llegaba a la Ciudad de México con la primera dama Maria Shriver. (AP Foto/Marcio José Sánchez, archivo)

En 2006, el entonces gobernador de California Arnold Schwarzenegger llegaba a la Ciudad de México con la primera dama Maria Shriver. (AP Foto/Marcio José Sánchez, archivo)



Arnold Schwarzenegger está de regreso. Tras varios años alejado de los medios, el actor, fisicoculturista y expolítico vuelve a la pantalla por partida doble: a su nueva serie de acción llamada FUBAR (que se estrenó el pasado 25 de mayo en Netflix), el próximo 7 de junio se suma Arnold, un documental de tres capítulos que podrá verse por la misma plataforma y donde el artista repasará su intensa vida, su extensa carrera y algunos de los escándalos que lo llevaron a protagonizar los principales titulares de la prensa amarilla.

“La gente recordará mis éxitos, pero también recordará esos fracasos”, dice Schwarzenegger en el tráiler de presentación de su serie en referencia a su escandalosa separación de Maria Shriver, la madre de sus hijos con quien se casó en 1986 y de quien se divorció tras serle infiel con una empleada doméstica a la que dejó embarazada.

Los amores de Terminator

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Así como en la pantalla grande siempre se mostró como un hombre fuerte y rudo, fuera de los sets Arnold Schwarzenegger supo construirse una fuerte fama de Don Juan y adicto al sexo, algo que a lo largo de los años le trajo algunos problemas. Mientras que para los niños era el héroe invencible del cine de acción, las mujeres lo veían como el galán de torso musculoso irresistible, algo que el actor se encargó de aprovechar al máximo.

Su primera relación conocida fue con Barbara Outland, una profesora de inglés a quien conoció al poco tiempo de llegar de Austria. Tener al lado a una mujer con la que practicar el idioma fue la excusa perfecta para conquistarla. Sin embargo, ese romance terminó cuando Arnold comenzó a tener un affaire con Sue Moray, una peluquera con quien llegó a convivir. Con ella tampoco la cosa duró demasiado y, al tiempo, entró en escena Brigitte Nielsen, una nórdica que también estuvo vinculada sentimentalmente con otro de sus colegas, Sylvester Stallone. Pero, al parecer, ella tampoco era la indicada.

Cansado de hacer de malo en la pantalla, el actor se empezó a interesar por la política y una nueva etapa comenzó en su vida: ganó las elecciones como gobernador de California y conoció al gran amor de su vida: Maria Shriver, sobrina de John y Robert Kennedy.

Si bien al principio el clan Kennedy se opuso a esta relación, la pareja estaba tan enamorada que hizo oídos sordos y pasó por el altar en 1986. Luego, llegaron sus tres hijos: Katherine, Christine y Christopher y formaron la familia de sus sueños, a la que se unió Patrick, un sobrino del que se hicieron cargo cuando el hermano de Arnold perdió la vida en accidente automovilístico.

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Un divorcio escandaloso

Eran una de las parejas más exitosas de Hollywood. Sin embargo, en 2011 -más precisamente cuando estaban cumpliendo las bodas de plata- el matrimonio llegó a su fin. ¿Fin del amor? ¿Desgaste por la rutina? ¿Celos profesionales? Nada de eso. El protagonista de Terminator había engañado a su mujer con la empleada doméstica.

Pero eso no fue lo peor. Además de su infidelidad (que no fue la única), Arnold había embarazado a la mujer llamada Mildred Baena y tuvo un hijo extramatrimonial, que casualmente nació casi al mismo tiempo que su tercer hijo con Shriver, algo que ella nunca le perdonó. "Me equivoqué… Si fuera Terminator tendría posibilidad de volver al pasado y no incurrir en mis errores. Pero, claro, es fácil llegar a ese grado de inteligencia a posteriori…", dijo el actor haciendo un mea culpa.

“Fue muy duro para mi matrimonio y la relación con mis hijos. Le causé demasiado dolor a mi familia. Voy a tener que vivir con eso por el resto de mi vida, es un dolor que estará siempre”, agregó, arrepentido.

Arnold Schwarzenegger y su pareja, Heather Milligan, en enero pasado.

Arnold Schwarzenegger y su pareja, Heather Milligan, en enero pasado. - Créditos: Archivo LN

A pesar de su arrepentimiento, el divorcio fue inminente, aunque tardó casi una década en concretarse debido a la cantidad de bienes que la pareja poseía en común. “No habían firmado un acuerdo prematrimonial y tenían tantos fideicomisos de sus propiedades que necesitaron contratar a un juez privado y pelear durante diez años para conseguir un acuerdo beneficioso para ambos”, contó un allegado al matrimonio.

Tras definir su separación como el “mayor fracaso de su vida”, Arnold admitió que la ruptura fue culpa suya. “Ese fue, sin ninguna duda, el mayor revés y el mayor fracaso de mi vida. No se puede señalar con el dedo a nadie más”, dijo mientras aseguraba que la decisión de divorciarse fue tomada después de “pensar, reflexionar, discutir y rezar mucho”.

A pesar de tantas idas y vueltas, actualmente Shriver y Schwarzenegger mantienen una cordial relación por sus hijos y suelen encontrarse en celebraciones familiares como cumpleaños, Acción de Gracias o Navidad.

“Ella y yo somos muy buenos amigos y estamos muy unidos. Estamos muy orgullosos de la forma en que criamos a nuestros hijos. Aunque tuvimos drama, celebramos juntos la Pascua, el Día de la Madre, las Navidades y todos los cumpleaños todos juntos”, dijo el actor en una entrevista con The Hollywood Reporter. Mientras, él volvió a apostar al amor de la mano de Heather Milligan, una fisioterapeuta 28 años menor.

El hijo secreto de Arnold

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De su relación clandestina con la empleada doméstica nació Joseph Baena, un niño que comenzó a sospechar sobre su verdadera identidad recién de adolescente al ver el parecido que tenía con el actor. Según informó la revista Hola!, Baena no supo que Schwarzenegger era su padre hasta los catorce años.

“Es una situación muy difícil para Joseph. Es una situación muy difícil para mis hijos. Fue duro para todos. Pero ha sucedido y ahora tenemos que resolverlo, ¿verdad?”, expresó el expolítico en 2015.

A pesar de que ahora mantienen un vínculo cercano y comparten muchas actividades juntos, este joven de 24 años -que acaba de graduarse en drama y sueña con ser actor- prefiere llevar el apellido de su madre, ya que no quiere colgarse de la fama de su padre.

“Yo estoy enfocado en construirme a mí mismo. Me gusta pensar en él y lo admiro mucho. Ha influido en muchas cosas: el camino que he tomado con la actuación, con la forma física y con muchas otras cosas que estoy haciendo gracias a él, pero no quiero ser ‘el hijo de...’”, explicó, quien también comparte con su padre su pasión por el fisicoculturismo.

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