
“Disfrutá cada momento”: el mandato más injusto del postparto
Una frase repetida con buena intención puede convertirse en una carga invisible. Por qué el “disfrutá cada momento” en el postparto muchas veces no acompaña y qué palabras pueden sostener mejor a quienes acaban de maternar.
15 de enero de 2026 • 11:53

“Disfrutá cada momento”: el mandato más injusto del postparto - Créditos: Getty
La semana pasada hablaba con una amiga que fue mamá hace apenas unas semanas y, en medio de la conversación, me dijo algo que me quedó resonando: “Odio que me digan que tengo que disfrutar cada momento. Apenas puedo con mi vida”.
Y entendí por qué. Porque tenemos —sí, todos— esa tendencia a querer señalar “lo bueno” cuando alguien está atravesando un momento difícil. Como si ponerle luz a la fuerza pudiera aliviar el peso. Como si bastara con recordarle a alguien que, “a pesar de”, debería estar disfrutando.
“Disfrutá cada momento”. La frase aparece como un consejo amoroso, casi inocente. La dicen familiares, amigas, incluso personas que apenas conocen la situación. Se escribe en mensajes, se repite como mantra, se pronuncia con la mejor intención. Pero en el postparto, muchas veces, esa frase pesa más de lo que acompaña.
Porque el postparto no es una postal. Es una etapa intensa, física y emocionalmente demandante. El cuerpo está en plena recuperación, las hormonas se reacomodan, el descanso es casi inexistente y la vida (tal como se conocía) acaba de cambiar para siempre. Pedir disfrute constante en ese contexto no solo es irreal: es injusto.
Cuando el disfrute se vuelve una obligación
El problema no es disfrutar. El problema es tener que hacerlo.
Cuando el disfrute se transforma en mandato, deja de ser algo que aparece naturalmente y pasa a ser una vara con la que muchas mujeres se miden… y sienten que no alcanzan. Entonces llega la culpa.
Culpa por estar cansada.
Culpa por extrañar la vida anterior.
Culpa por no sentir felicidad todo el tiempo.
Culpa por no ser agradecida, por el no disfrute.
Como si algo estuviera fallando.
Se puede amar profundamente a un bebé y, al mismo tiempo, sentirse desbordada.
Se puede agradecer y estar agotada.
Se puede haber deseado ese momento y aun así necesitar que pase rápido.
El postparto está lleno de emociones que conviven, se pisan y se contradicen. Y todas son válidas. Pretender que sea una experiencia uniforme, luminosa y disfrutable en cada instante es desconocer la complejidad real de maternar.
Muchas mujeres no necesitan que les digan que disfruten más.
- Necesitan descanso.
- Sostén.
- Tiempo.
- Menos exigencia.
- Más comprensión.
Cuando el entorno acompaña, cuando el cuerpo es cuidado, cuando hay red, el disfrute aparece, no como una exigencia, sino como una consecuencia.
Cambiemos la frase
Tal vez sea momento de reemplazar el “disfrutá cada momento” por palabras más honestas y, a la vez, más amorosas. Frases que no exijan, sino que sostengan. Que no apuren, sino que acompañen.
Algo como: “Es intenso, y lo que sentís tiene sentido”.
O “No tenés que poder con todo hoy”.
O “Esto también pasa, y mientras tanto no estás sola”.
O simplemente: “Estoy acá para vos”.
Porque el postparto no necesita nuevas reglas ni expectativas imposibles.
Necesita una mirada más amable.
Más confianza en los tiempos propios.
Más presencia real.
Y desde ese lugar, el postparto puede ser otra cosa.
No una etapa que haya que “aprovechar”, sino una que merece ser acompañada.
No un tiempo para rendir, sino para rearmarse.
No un recuerdo perfecto, sino una experiencia posible.
SEGUIR LEYENDO


Vacaciones creativas: una guía para jugar en familia, con y sin pantallas
por Redacción OHLALÁ!

Verano sin culpa: cómo bajar expectativas y disfrutar más en familia
por Redacción OHLALÁ!

Verano seguro: guía completa para cuidar a los chicos en colonias y piletas
por Redacción OHLALÁ!

Crianza digital en vacaciones: cómo acompañar sin demonizar la tecnología
por Redacción OHLALÁ!





