El uso de la faja porstparto (para después de dar a luz) es una de las tantas cuestiones que nos generan dudas a las mujeres que estamos cursando un embarazo. Amigas, tías, madres y abuelas, cada una tiene una vivencia y opinión al respecto de esta. Existen tantos mitos como realidades que nos pueden confundir.
Te contamos cuáles son los beneficios de usar esta faja, en quiénes está recomendada y desterramos algunas creencias incorrectas.
Mito: La faja se indica siempre a todas las mujeres después de haber dado a luz.
Falso. Los casos en los que la faja tiene más sentido es en los casos de cesárea, porque permite mejor movilidad y alivio del dolor de la mujer.
Mito: La faja se puede utilizar inmediatamente después de dar a luz.
Verdadero. Luego de la cesárea y, sobre todo, las primeras dos semanas, la faja brinda contención en la zona de la herida, lo que permite mayor movilidad y confort.
Mito: La faja postparto se debe utilizar durante meses.
Falso. Luego de la cesárea se recomienda usarla de una a dos semanas.
Mito: La faja es imprescindible para la mujer que tuvo parto natural también.
Falso. No es imprescindible en los postpartos naturales.
Mito: La faja ayuda también a devolver la silueta original de la mujer anterior al embarazo.
Falso. No devuelven tu figura al 100% si no se ponen en práctica otro tipo de actividades indicadas por tu médico; tampoco impactará en la flacidez.
Recomendaciones básicas para su uso
- Elegí una faja ajustable para que no lastime tu piel.
- Las que tienen velcro se pueden abrir de forma cómoda: evitar el contacto con la operación.
- Asegurate que el material sea antialérgico.
- Si das a luz en el verano, evitá que la faja provoque calor excesivo y sudoración porque afectaría a la cicatrización. Para ello, usarla en períodos limitados
Especialista consultada: Dra. María Fernanda Lage, Médica Obstetra del Hospital Italiano.












