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Hijos que migran: cómo acompañar la decisión y qué impacto tiene en las familias

Las crisis generan que muchos jóvenes quieran buscar una experiencia afuera del país. Esta migración genera un quiebre y se convierte en nuevas crisis personal y para la familia. ¿Cómo sobrellevar ese duelo? Herramientas de la psicología.


¿Cómo impacta en las familias cuando un joven decide partir del país?

¿Cómo impacta en las familias cuando un joven decide partir del país? - Créditos: Getty



Por la crisis del país y la falta de expectativas muchos jóvenes deciden irse de Argentina, buscar una experiencia afuera. Según el último estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA, el 68% de los argentinos de entre 18 y 29 años se iría del país en caso de contar con los recursos para hacerlo.

La salida de jóvenes genera, tal como lo estudia la psicología, un quiebre y se convierten en nuevas crisis: la distancia, el miedo a lo desconocido por parte de hijos y padres, la falta de contacto físico.

 

El doctor en psicología Flavio Calvo define: "La migración es una situación de crisis que deja en el emigrante la sensación de tener que empezar de cero, desde un nuevo punto de partida, lleno de ansiedades e incertidumbres". Esto porque existe en los seres humanos la necesidad de pertenencia y esta necesidad se pone en juego en esta búsqueda de nuevos horizontes y es vivida tanto por los migrantes como por sus familias que quedaron en el lugar de origen. 

"Cuando un hijo emigra se reacomoda todo el sistema familiar, se revisan los lugares que cada uno ocupa en la familia ante esta nueva realidad", explica Calvo y aclara que este movimiento va a ser diferente en cada familia.

 

"Muchas veces, la persona ausente ocupa mucho lugar en la mente de los padres y esto afecta a otros hijos que sí están ahí y que tenían la expectativa, ante la migración de un hermano, de ser más presentes para sus padres", señala el experto. "Otras veces, en este reacomodamiento familiar, el desamparo vivenciado ante la emigración del otro, hace que cada miembro de la familia se sienta más apegado a los otros miembros y busque de manera simbólica un espacio de seguridad, de permanencia en el otro".

Según analiza Calvo, en los padres se desarrolla también una dicotomía: se presenta la lucha entre la sensación de pérdida y el deseo de apoyarlos y acompañarlos, lo que se transforma en una mezcla de sensaciones, emociones y sentimientos. "Muchas veces, el ayudar en trámites, tener que motivar, y mostrarse fuertes se convierten en situaciones estresantes que movilizan, pero que al mismo tiempo distraen de las emociones que no se están queriendo expresar", dice.

Trae a la reflexión el síndrome del nido vacío, la sensación generalizada de duelo o de soledad que los padres suelen sentir cuando sus hijos se van de la casa a vivir solos. "Cuando un hijo es migrante este síndrome se presenta con más intensidad, ya que el hijo no solo se va de la casa, sino que se suma la distancia, que se convierte en un potenciador de las sensaciones de soledad", alerta Calvo. "Esto convierte el nido vacío en un duelo en el que se entremezclan muchos factores: se siente la pérdida de una relación de amor con los hijos y la posibilidad de ver de primera mano sus progresos, su crecimiento, sus relaciones, el posible nacimiento de nietos en lugares lejanos. Esto hace que, muchas veces, se ponga en juego cuál es el sentido de la vida para esos padres que quedan y haya un replanteo a este respecto".

 

El experto señala que, frente a estas crisis y desafíos que conlleva la migración, es importante que los padres de emigrantes puedan fortalecer sus redes de contención social, su familia y amigos cercanos, que son quienes van a poder acompañar y sostener frente a la realidad de la distancia con sus hijos. "Si no se cuenta con estas redes es bueno poder acudir a un terapeuta que acompañe el duelo", recomienda Calvo. "Estas crisis son la oportunidad de comenzar un nuevo período de reencuentro con los propios espacios y los proyectos personales".

Tal como expresa el psicólogo, para quienes se quedan puede ser una oportunidad para revisar el foco de los proyectos personales y familiares y detectar deseos sobre lo que aún queda por transitar. Es importante en esta nueva realidad poder expresar las emociones que atraviesan a cada uno: expectativas, miedos y tristezas. De este proceso pueden redescubrirse potencialidades y afirmar el sentido de vida.

Experto consultado: Flavio Calvo. Dr. en psicología, docente, tallerista y autor. En IG: @calvoflavio  

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