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Uso de pantallas en la infancia: cómo acompañar a los hijos en un entorno digital seguro

En un contexto de uso cada vez más temprano de dispositivos, especialistas analizan cómo impactan las pantallas en la infancia y qué pueden hacer las familias para acompañar el desarrollo, poner límites y construir hábitos digitales más saludables.


bebé mirando pantallas

Uso de pantallas en la infancia: cómo acompañar a los hijos en un entorno digital seguro - Créditos: Getty



Mientras la configuración familiar está pensada para hacerse en tribu, el mundo actual nos ofrece cada vez más herramientas en las que pareciera que todo lo podemos hacer solos y que no necesitamos del otro.

Y es así como las nuevas familias deben enfrentarse a un mundo que va en contra de las formas más naturales de ma-paternar.

Cabe hacerse la pregunta: si los adultos tenemos problemas para gestionar el uso de la tecnología en nuestra propia vida, ¿cómo planeamos hacerlo con nuestros hijos? ¿Cómo se cría sin aislar, pero acercando la tecnología en su justa medida?

Los “nativos digitales”

El término fue acuñado por Marc Prensky en 2001, por lo que ya contamos con 25 años de niños que han nacido con acceso a dispositivos digitales. Pero nacer con acceso no garantiza contar con las habilidades y competencias necesarias para su correcto uso.

Desde hace algunos años contamos con estudios que evidencian el impacto del uso de dispositivos en niños y adolescentes. Por eso, tener una mirada más crítica sobre el acceso a la tecnología de nuestros hijos y entender sus riesgos puede ayudarnos a tomar decisiones con mayor conciencia.

Los medios digitales en el desarrollo de las infancias

Un recién nacido tiene más neuronas que en cualquier otro momento de la vida, y por eso los primeros años constituyen el período de máxima plasticidad neuronal.

Las experiencias vividas en esta etapa son fundamentales para conectar las neuronas entre sí, es decir, para generar relaciones entre las distintas partes del cerebro. Esto determinará de manera muy significativa su funcionamiento en la vida adulta.

Los primeros dos años representan una ventana crítica para la psicomotricidad gruesa, la fina y el lenguaje: el ritmo de desarrollo es único e irrepetible, aunque la maduración continúa durante toda la infancia. Para los niños es fundamental tener la posibilidad de observar, copiar y experimentar con sus iguales y con sus figuras de apego. Es una etapa clave para el juego no estructurado, la manipulación y los espacios abiertos.

El desarrollo neuronal no está determinado solo por la genética: el ambiente en el que crece un niño es tan decisivo como su biología. El alcance y desarrollo de distintas capacidades dependen, en gran medida, del entorno, los estímulos y las oportunidades que se le brinden a cada niño y niña.

Cero pantallas

La Sociedad Española de Pediatría recomienda cero pantallas hasta los 6 años, limitándose a videollamadas con familiares o amigos.

Pero ¿por qué? Porque permiten interacción social real. No es una pantalla pasiva: hay caras conocidas, voces y turnos de interacción. El niño participa en un vínculo.

Pero incluso en estos casos, la clave está en cómo hacerlo:

  • En tiempos cortos, acordes a la capacidad de atención del niño.
  • Con una finalidad concreta: cantar una canción con los abuelos, escuchar un cuento corto, saludar.
  • Evitando momentos del día como las comidas o el tiempo previo al sueño.

Un tip: dejar el dispositivo apoyado en un lugar fijo (por ejemplo, una llamada desde la computadora), sin sostenerlo en la mano. Pronto van a querer manipularlo ellos, y ese es un hábito que conviene no instalar.

La evidencia científica indica que la exposición temprana a las pantallas puede afectar negativamente el desarrollo cognitivo y socioemocional. En este sentido, no solo influye el tiempo de exposición, sino también la edad a la que un niño o niña comienza a interactuar con estos dispositivos.

Aquí se comparten las recomendaciones de la Sociedad Española de Pediatría para reducir el impacto del uso digital:

Sociedad Española de Pediatría

Sociedad Española de Pediatría  - Créditos: Gentileza

Sociedad Española de Pediatría

Sociedad Española de Pediatría  - Créditos: Gentileza

Conclusiones

La regulación en materia de entornos digitales seguros es necesaria para garantizar el bienestar de las personas.

Existe evidencia científica sobre los daños asociados al uso indebido o excesivo de dispositivos tecnológicos, y mientras los organismos de regulación se ponen de acuerdo sobre la mejor manera de gestionarlo, nosotros como adultos podemos (y debemos) anticiparnos y marcar ciertos límites.

Sabemos que es difícil llevarlo a la práctica, incluso en nuestras propias casas, donde, como mencionamos al principio, muchas veces faltan manos y tiempo para criar sin pantallas. No se trata de juzgar, pero sí de recordar algo importante: en los primeros años de nuestros hijos, el exceso de pantallas puede interferir en procesos clave como la atención, el lenguaje y la regulación emocional.

Por eso, más que prohibir o demonizar, el desafío es acompañar, poner límites y priorizar siempre el vínculo real. Porque nada reemplaza los beneficios de la interacción humana que, paradójicamente, cada vez es más difícil de sostener.

De esto se habló en el encuentro del círculo HAND organizado por @handprimerosdias, de la mano de Ana Fischer (@anafischer_ok), especialista en crianza cibersegura.

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