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Mes de la fertilidad: los grupos de apoyo mejoran la calidad de vida de las familias gestantes

En el Mes de la fertilidad nos centramos en la importancia de formar parta de grupos de apoyo que acompañen el proceso de gestación y que se extienden, en algunos casos, durante años. Ese tipo de vínculos mejoran la calidad de vida de las familias gestantes.


Los grupos de apoyo son una contención importante para quienes quieren ser padres.

Los grupos de apoyo son una contención importante para quienes quieren ser padres. - Créditos: Getty



Hacer red entre mujeres, tejer un entramado de vivencias y ayuda mutua nos sostiene. En tiempos en los cuales los derechos adquiridos son cuestionados, puestos en jaque o suprimidos, es necesario sostenernos “fuerte” y velar por la continuidad de ellos.

Aquí es imprescindible mencionar que la información que se le da a una familia gestante tiene una intención clara: informar, pero también bajar las ansiedades y brindar herramientas tangibles para afrontar el proceso de un modo humanizado, sin descuidar que no existe un parto igual a otro, que la vivencia será singular y dependerá de múltiples factores, muchos de ellos se pueden “gestar” durante el embarazo. 

La identidad que se abre paso, se va transitando durante esos nueve meses y tendrá que ver con la historia personal, el deseo de hijo, las expectativas, la personalidad, el contexto y las vivencias; por lo tanto, se hace necesario identificar y visibilizar la complejidad de dicho proceso que “dará a luz” a las parentalidades y a las corresponsabilidad y co-participación afectiva.

 

Hemos hablado en este espacio de la importancia del acompañamiento terapéutico en medio de los tratamientos de fertilidad. Ahora avanzamos en la importancia de tramar una red de apoyo terapéutico, que está probado mejoran la calidad de vida de las familias gestantes. 

Esta vez, nos centramos en acompañarse en red. Ese encuentro es unión en la diversidad de sentires y pensamientos, es contribuir con la “otredad” entendiendo lo diverso como inherente a los seres humanos. Frente qa los cánones de maternidad y paternidad exigida si se abordan en soledad dejan huellas, lastiman y, lejos de contribuirles a las infancias, dejan como “restos” padres hipercríticos y exigidos, sin poder “ mirar” a esos hijas/os, sin poder pesquisar sus tiempos, sus necesidades y, en muchos casos, conllevando una dificultad para alojarlos y sostenerlos.  

La posibilidad, desde el inicio, de contar con un par, que de modo simétrico escuche atento, se intercambien saberes, dejando de lado las jerarquías, motoriza un modo más sano de educar y acompañar las infancias. Contar con una mano amiga en donde refugiarse, sentirse escuchado, alojado y no juzgado será el comienzo de un nuevo paradigma.

madres.jpg - Créditos: Getty

 

Imposible desconocer que estamos atravesando la era del materialismo, donde el foco está en el “tener” y no en el ser. Teniendo en consideración esto será doble el esfuerzo intentando cambiar ese sentido. Por eso pongo énfasis en el hacer red.

Una paciente a la que acompañé me comentaba que aún luego de 7 años de haber nacido su hija continúa juntándose con parejas del curso de Preparto. Me relataba con detalle lo importante que fueron durante todo este tiempo posterior al nacimiento: se sienten como familia por el hecho de que atraviesan los mismos tiempos, temores y desafíos. Coincidir en un curso de preparto que es una cuestión electiva, marcará el sentirse acompañados, colaborar y hasta realizar consultas recíprocas en torno los modos de crianza y cuidados .

Esas clases que, muchas veces tenían el estigma de ser aburridas, a las cuales no siempre se elige asistir porque “no hay tiempo”, serán en ocasiones un antes y un después. Transitar un parto posible, adquiriendo la información correspondiente, siendo los protagonistas de todo el proceso y además contar con una red de apoyo será sustancial.

 

En esta etapa trascendental de la vida de las personas (menciono la palabra trascendental y no “mágico” o “maravilloso”), en la que parir será un hito y una vivencia única e irrepetible, más allá de tener más de un hijo nunca será igual, un parto de otro. En una época la medicina hegemónica planteaba una parturienta dócil pasiva que obedeciera y en la actualidad el desafío es colocar el foco en la familia como protagonistas, haciendo valer sus derechos y deseos.

Sentir tranquilidad a la hora de tomar decisiones en torno a la familia será un modo de proteger la salud mental, teniendo en cuenta que ejercer los roles de madres y padres sea tal vez una de las funciones de mayor exigencia tanto intrafamiliar, individual como social, por lo tanto, siempre la mirada del otro impactará y generará consecuencias.

Lo que la grupalidad genera como plus es irremplazable en este proceso. En algunos casos se forjan amistades sólidas y duraderas en el tiempo, que sientan las bases en objetivos en común: el parto, el posparto, cuidados y preparación hacia la parentalidad. Por lo tanto, hacer red, sostenerse y apoyarse entre semejantes, con puntos que convergen y otros disímiles, pero siempre bajo el lema del respeto y validación, dejará huellas significativas.

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