
¿Por qué es fundamental aceptar la frustración en la infancia?
Aprender a tolerar la frustración en la infancia perfila fututos adultos capaces de enfrentar las adversidades. En los casos graves de baja tolerancia a la frustración pueden surgir problemas como el consumo de sustancias o el juego patológico.
23 de octubre de 2024

Para aprender a tolerar la frustración es fundamental enseñar a las infancias a esperar y aceptar que no van a poder obtener todo lo que quieren de inmediato. - Créditos: Getty Images
Desde los primeros llantos, los bebes se quejan de que tienen hambre, de que quieren estar en los brazos de un ser amado o de que están molestos porque se caen cada vez que intentan dar el primer paso. Se frustran. Cuando llega la etapa del jardín de infantes las frustraciones se multiplican y se espejan en sus pares: Ya no están solos ni son protagonistas (aunque existan hermanos), en cambio toca esperar, perder, aceptar cuando algo no llega o no se pudo concretar a la altura de las expectativas.
Florencia Alfie, psicóloga experta en adolescentes, lo explica a OHLALÁ! así: “Los niños evolucionan desde un estado de egocentrismo, donde creen que el mundo gira a su alrededor (y se merecen todo), donde solo interesa la satisfacción de las propias necesidades (y de inmediato), a un estado donde pueden reconocer la existencia de un otro, con sus propios tiempos, deseos y necesidades.”
“Si los padres dan a los niños TODO lo que piden, jamás aprenderán a tolerar el malestar que genera la frustración ni la importancia de poder enfrentarse a las situaciones adversas”, analiza y asegura que si los intentamos complacerlos siempre y evitar que se sientan frustrados no favorecemos a su desarrollo personal, ya que en la vida adulta deberán enfrentarse tanto al éxito como al fracaso.

La importancia de incorporar las herramientas para gestionar lo que nos frustra. - Créditos: Getty Images
¿Qué es la frustración?
De acuerdo a Florencia, la frustración responde a “un conjunto de emociones que nos invade cuando nuestras metas, sueños, deseos, proyectos, necesidades y expectativas no se cumplen o no se satisfacen. Es una emoción desagradable que surge cuando no podemos conseguir algo importante para nosotros. Aparece la tristeza, el enojo y la ansiedad frente a eso no logrado”.
Desde que el ser humano nace experimenta situaciones frustrantes. Por eso, la experta considera que la clave está en ser sinceros y sinceras con las emociones que van apareciendo, transparentarlas y no maquillarlas (tanto las propias como con las de nuestros hijos). Y recordar que el ejemplo de los adultos cuidadores (en especial madres y padres) es vital.
¿Cómo se aprende a tolerar la frustración?
Partiendo de la base de que, según Florencia, las infancias van adquiriendo herramientas para afrontar aquello que sienten -en especial, aquellos sentimientos más difíciles de asimilar como puede ser la ira o la ansiedad, entre otros- ,justamente cuando no alcanzan eso que quieren.
Cuando este proceso de aprendizaje no sucede de forma correcta, corren el riesgo de convertirse en adultos con baja tolerancia a la frustración ante las adversidades, es decir, adultos incapaces de enfrentar los distintos obstáculos que se van presentando a lo largo del camino de la vida y que se sienten mal ante cualquier límite. “En los casos más graves, la baja tolerancia a la frustración puede dar lugar a problemas como el consumo de sustancias o el juego patológico, ya sea en la adolescencia o en la vida adulta”, precisa.

La frustración es parte de la vida desde que nacemos. - Créditos: Getty Images
La frustración forma parte de la vida: No la podremos evitarla, pero sí aprender a gestionarla y a aumentar la tolerancia frente a ella.
“No se trata de suprimir ni de anular las emociones, sino de tener la capacidad de enfocarse en buscar soluciones y continuar a pesar de los contratiempos y las adversidades. Sabemos que habrá miles de cosas que los chicos desean en la vida que no podrán tener, y otras tantas que no serán como ellos piensan ni serán siempre los mejores en todo”, enfatiza.
Algunas pautas para enseñar a tolerar la frustración en la infancia:

Es importante para gestionar las emociones ayudarlos a diferenciar un deseo de una necesidad. - Créditos: Getty Images
Enseñarles a reconocer la frustración cuando reciben un NO como respuesta ante lo que deseaban, y a admitir también los sentimientos que se suscita: ira, angustia, ansiedad o tristeza.
No decirles SI a todo lo que pida ni resolver todos sus problemas. Como adultos, es importante no sobreproteger ni tampoco ser demasiado permisivos.
Enseñarles a esperar y ser pacientes con las cosas que quieren
Enseñarles a hacerse responsables de sus actos y a no culpar a los demás del malestar que sienten ante la frustración
Resaltar la importancia de ser paciente, perseverante y constante a la hora de enfrentar sus problemas y buscar soluciones
Ser un modelo donde los chicos (sean tus hijos, sobrinos, ahijados) puedan observar cómo afrontás los problemas en la vida cotidiana. Compartir alguna experiencia personal de decepción y frustración incluyendo el relato de cómo la superamos es muy valioso.
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