Qué es el ROMO, el concepto que se opone al FOMO y propone algo inesperado

Del miedo a quedar afuera al alivio de no participar: qué significa ROMO y por qué empieza a ganar lugar frente a la hiperconexión. Un concepto que destacamos del libro "Contra la tiranía del like", de Jordi Nomen.

Por Verónica Dema

14 de septiembre de 2026, 16:02

adolescentes con redes sociales
Qué es el ROMO, el concepto que se opone al FOMO y propone algo inesperado - Getty

Hay palabras que aparecen para ponerle nombre a algo que ya veníamos sintiendo. Pasó con el FOMO, ese "fear of missing out" o miedo a perdernos algo que nos llevaba a mirar qué estaban haciendo los demás, a revisar las redes una y otra vez y a sentir que siempre había algo sucediendo en otro lado del que nos estábamos quedando afuera.

En OHLALÁ! ya hablamos de FOMO y también de FOBO, dos conceptos que ayudan a poner en palabras algunos de los malestares asociados a la hiperconectividad y a las nuevas formas de relacionarnos con el trabajo y con nuestra propia vida.

Ahora aparece otro término que propone una mirada diferente: ROMO, "relief of missing out", algo así como el alivio de perdernos algo.

Nos interesó este concepto que aparece desarrollado en un apartado de Contra la tiranía del like: filosofía práctica para padres y educadores de adolescentes hiperconectados, el libro de Jordi Nomen, editado por Arpa. Allí, el autor plantea el ROMO como una posible transformación del FOMO: pasar del miedo a quedar afuera al alivio de descubrir que no necesitamos estar en todo.

Libro para pensar el uso de la tecnología
Contra la tiranía del like: filosofía práctica para padres y educadores de adolescentes hiperconectados, el libro de Jordi Nomen, editado por Arpa. - Prensa

Del FOMO al ROMO: ¿qué cambió?

El FOMO nace de una sensación bastante conocida: mientras nosotros estamos haciendo una cosa, en algún otro lugar está ocurriendo algo que podríamos estar perdiéndonos. En las redes sociales esa sensación se vuelve permanente porque tenemos acceso casi inmediato a las vidas, actividades, opiniones y experiencias de los demás.

El problema no es solamente qué hacemos con el teléfono, sino la comparación constante que puede instalarse detrás de cada scroll. ¿Qué estarán haciendo los demás? ¿A qué evento fueron? ¿Qué oportunidad encontraron? ¿Qué conversación me estoy perdiendo? ¿Por qué todos parecen estar viviendo algo interesante mientras yo estoy acá?

el impacto del uso del celular y las redes sociales en los adolescentes
Las redes exacerban la idea de que los demás están viviendo algo interesante miesntras nosotros nos lo estamos perdiendo.  - Getty

En el libro, Nomen vincula esta dinámica con una necesidad especialmente fuerte durante la adolescencia: la búsqueda de pertenencia y reconocimiento. Las redes trasladan esa búsqueda al terreno digital, donde los likes, los comentarios, los seguidores y las reacciones pueden convertirse en una especie de medida de aceptación.

Pero el autor propone mirar el fenómeno desde otro lugar. El ROMO aparece justamente como el alivio de descubrir que no todo lo que sucede merece nuestra atención y que no necesitamos participar de todo para sentir que pertenecemos.

ROMO: el alivio de no estar en todo

La idea puede parecer sencilla, pero va bastante a contramano de la lógica de las redes. Durante años, la hiperconectividad pareció vendernos la posibilidad de estar siempre informados y siempre presentes. El problema es que esa disponibilidad permanente también puede transformarse en exigencia: responder rápido, enterarnos de todo, participar de todas las conversaciones, aceptar todas las invitaciones y mirar qué hacen los demás.

El ROMO propone una pequeña revolución frente a esa lógica: no estar también puede ser una elección. También puede disfrutarse.

No saber qué pasó en una fiesta a la que no fuimos. No leer todos los mensajes. No participar de cada tendencia. No tener una opinión inmediata sobre cada tema. No responder en el momento. No convertir cada experiencia ajena en una vara para medir nuestra propia vida.

En el libro, Nomen lo plantea como un tránsito: pasar de la "F" del miedo a la "R" del alivio (las palabras vienen del inglés). El objetivo no es demonizar la tecnología ni abandonar las redes, sino construir una relación más saludable con ellas y recuperar autonomía frente a la necesidad de aprobación.

¿ROMO es lo contrario del FOMO?

Sí, aunque conviene pensarlo como algo más que dos conceptos enfrentados.

  • FOMO: miedo a perderse algo.
  • ROMO: alivio por habérselo perdido.

En el primer caso, la ausencia se vive como una pérdida. En el segundo, como una posibilidad de elegir.

La diferencia está en la interpretación. Puede haber una reunión a la que no fuimos o una tendencia que no seguimos. Lo que cambia es cómo vivimos esa ausencia.

El ROMO propone poder decir: "Me lo perdí y está bien".

La tiranía de los likes también tiene que ver con esto

Aunque el concepto ROMO aparece ligado a la experiencia de los adolescentes, la reflexión puede trasladarse fácilmente al mundo adulto. Porque la necesidad de pertenecer, ser reconocidos y sentir que estamos incluidos no desaparece cuando cumplimos 18 años.

En las redes, además, la popularidad puede confundirse con valor. Tener muchos seguidores, recibir muchos likes o formar parte de una conversación masiva puede generar la ilusión de que aquello que es más visto también es necesariamente más importante o verdadero.

Nomen advierte justamente sobre esta confusión y señala la importancia de desarrollar pensamiento crítico frente a una cultura en la que la cantidad de seguidores o reacciones puede funcionar como una supuesta medida de legitimidad.

El ROMO, leído desde ahí, refiere a recuperar la capacidad de elegir dónde ponemos nuestra atención.

Del FOMO al FOBO y ahora al ROMO

Los acrónimos que describen nuestros malestares contemporáneos se multiplicaron a medida que nuestras vidas se volvieron más digitales.

El FOMO puso nombre al miedo a perdernos algo. El FOBO, por su parte, se utilizó para describir el "fear of better options": el miedo a tomar una decisión cuando siempre existe la posibilidad de que haya una alternativa mejor. Y ahora el ROMO introduce una respuesta diferente: quizás no se trate de encontrar la opción perfecta ni de estar presentes en todas las opciones posibles.

Verónica Dema

Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.