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Qué es la Agamia, la nueva tendencia en las relaciones

No es situación nueva, la diferencia es que ahora tiene nombre y entidad: Agamia. Se trata de un grupo de personas que decide cuestionar los vínculos románticos como sinónimo de felicidad. Te contamos de qué se trata.


Las personas que practican la agamia priorizan los vínculos de amistad y los familiares

Las personas que practican la agamia priorizan los vínculos de amistad y los familiares



Hasta hace poco tiempo, creíamos que los únicos destinos posibles y válidos era quedarte en pareja o, en el peor de los casos, soltera por no haber encontrado a esa supuesta completud con la que nos vienen formateando desde hace siglos.

El feminismo ha permitido, entre otros avances, darle nombre a situaciones que ya ocurrían y con eso validarlas como realidades objetivas. Nombrar las cosas que pasan es darles entidad. En este contexto, surgió un nuevo concepto que viene a darle valor a otras relaciones afectivas, sin considerar la romántica como la más importante. De hecho, ni siquiera les interesan.

Hablamos de la agamia. “La agamia es un término que significa sin matrimonio, es decir, sin pareja”, explica la licenciada en psicología Lorena Zumárraga (matrícula 77825), especialista en parejas (Instagram: @psico.mlz). “Si estás convencida de que querés vivir una vida agámica quiere decir que no estás tras la búsqueda de una relación sexo afectiva”, agrega la experta.

Un nuevo concepto

El fenómeno parece nuevo pero ya existieron muchas personas que hubieran preferido optar por priozarse a sí mismas pero no lo lograron por los mandatos sociales de otras épocas. Hoy, contamos con la libertad de asumir esta realidad. La agamia existe y es tendencia. “Esto sucede ahora porque las personas estamos intentando todo el tiempo poner en palabras lo que nos pasa. El boom de la tecnología propició la aparición de este término. Cuando esto se empieza a abrir podemos nombrar un fenómeno, simbólicamente con una palabra podemos definir un estado”, asegura Zumárraga.

El término parte del colectivo feminista que propone priorizar otros vínculos no románticos, por ejemplo, los amigos, la familia, los compañeros de trabajo. Hasta ahora se sobrevaloraron los vínculos de pareja y familia. Antes si eras una mujer y no te casabas ni tenías hijos, estabas incompleta. Había que cumplir los mandatos heteronormativos, el movimiento feminista viene a darle una vuelta de tuerca a esto y a pensarlo desde otros aspectos. Ahora somos seres completos más allá de que no tengamos pareja o hijos”, señala la licenciada en psicología Gabriela Ortiz (matrícula 65150), especialista en vínculos, (Instagram: @mindset.center.arg) para explicar la razón actual del fenómeno.

A diferencia de los solteros, los agámicos no están a la espera de una relación romántica

A diferencia de los solteros, los agámicos no están a la espera de una relación romántica

¿Solteros?

Ahora bien, ¿qué diferencia hay con las personas solteras? “La diferencia es que el soltero busca tener pareja, tiene la expectativa. El agámico elige no tener vínculos románticos, lo que busca es fortalecerse a sí mismo”, indica Ortiz.

La agamia puede ser una realidad propia de diferentes edades, pero según las expertas las razones son diferentes en cada caso. “A los veinte la agamia puede relacionarse con el hecho de que no ves modelos de pareja que una diga quiero tener una relación así. Ya entendés la vida desde otro lugar. Diferente es si viviste situaciones traumáticas: no invierto más acá. Esto sucede más en las personas de cuarenta años”, explica Zumárraga para afirmar que la edad evolutiva se relaciona de diferentes maneras con la decisión de practicar la agamia.

De la misma manera, aunque con algunas sutiles diferencias, Ortiz también manifiesta su propia perspectiva del asunto: “Es un modo de evitar volver a pasar por las mismas experiencias malas del pasado. Muchas de las personas que eligen este estilo de vida lo hacen por esto. Pero también encontramos un grupo que, sin haber pasado por experiencias negativas, eligen el camino del encuentro personal, tiempo para sí mismos o autovaloración. En el caso de las nuevas generaciones, es una cuestión de cuestionar la completud en torno a la pareja y a los hijos. Se busca reivindicar la imagen de la soledad, el autoconocimiento como elección de vida”.

El deseo de intimar

A su vez, las personas que practican la agamia no tienen necesidad de intimar: “Estrictamente el agámico es célibe porque elige no tener una relación sexo afectiva. No siente el deseo de tener sexo con otras personas. Son los menos los que se exponen a tener sexo, porque dicen, ‘¿si me expongo y me enamoro, qué hago?’”, asegura Ortiz.

El compromiso que practica la agamia es consigo mismo, no le interesa estar en pareja y cuestiona ese vínculo como el ideal

El compromiso que practica la agamia es consigo mismo, no le interesa estar en pareja y cuestiona ese vínculo como el ideal

Sin embargo, para Zumárraga la situación puede ser diferente con el conocimiento apropiado. “La agamia también es un concepto que nos indica que las relaciones vinculares que vamos a tener van a ser no tradicionales en uniones sexo afectivas como las solemos conocer. Querés sólo lo bueno de la interacción con alguien y nada más. Vemos cuándo nos vemos. Es un compromiso con uno mismo y no con el otro siempre consentido, por supuesto”.

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