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"Soy mujer y salí con una chica por primera vez y esto aprendí de mi sexualidad"

¿Te tienta matchear con otra mujer? Algunas claves e ideas prácticas para pensar y explorar tus ganas, además de algunos aprendizajes en primera persona.


"Salí con una chica por primera vez": ¿qué aprendizajes puede traerte esta experiencia?

"Salí con una chica por primera vez": ¿qué aprendizajes puede traerte esta experiencia? - Créditos: Getty



Seguro que alguna vez lo dijiste, un poco en chiste, un poco en serio: “No aguanto más a los tipos, me voy a hacer lesbiana”. Seguro te reíste y después te olvidaste del asunto. O no tanto. Y es que en el terreno de las relaciones solo hay una regla: todo el mundo cree que el pasto es más verde del otro lado, que la felicidad está en ese lugar en el que nunca buscamos. ¿Es esta idea de salir con una chica un chiste, una fantasía o una nueva puerta que se abre? Hora de explorar...

Sos hétero, pero... ¿tan hétero?

Científicamente no se ha logrado mensurar las variables que hacen que nos atraiga un tipo de persona, género o relación. Los seres humanos somos seres simbólicos, inabarcables, esto significa que no existe algo cien por cien natural, sin intervención de la cultura. Asegurar que las personas heterosexuales ya están determinadas para serlo por siempre es bastante tramposo. De hecho, hay una parte del universo académico que asegura que si las convenciones sociales no fueran tan rígidas, probablemente muchas más personas nos daríamos el permiso de explorar con gente de nuestro mismo género. Si te acordás de haber sentido una atracción particular por una amiga, de haberte puesto terriblemente celosa por otra, o si alguna vez tuviste un touch and go con una chica culpando a “aquella noche y el alcohol”, tal vez quieras recordar esta teoría e ir más a fondo.

Darse un permiso para explorar

Hace un tiempo te hablamos de un libro súper famoso en París: Cómo devenir lesbiana en 10 pasos, escrito por Louise Morel y con prólogo de la siempre desafiante Virgine Despentes. Ambas tienen en común haber sido “hétero” alguna vez. Hasta que decidieron lo contrario. Sí, lo decidieron. Despentes cuenta mucho sobre esa decisión en sus libros de teoría feminista, y es tan elocuente que podría convencerte racionalmente, sin embargo, nunca hizo nada tan concreto como este plan que escribió Morel para guiar a otras mujeres con pasos y reflexiones.

Siguiendo sus lecciones, algunas mujeres aseguran que lograron detectar el momento en que “se dejaron llevar” para ser heterosexuales, porque era menos riesgo social que elegir otra cosa. Vale aclarar que, para Morel, convertirse en lesbiana no es algo que surge de la nada sino como un permiso que una debe darse para retomar una posibilidad que dejó pasar: una atracción, una simpatía especial que quedó inexplorada. Digamos que es cuestión de detectar chispazos y animarse a alimentarlos.

I kissed a girl...

Para comenzar, Morel dice que es un error proponerse ser lesbiana: que la puerta se abre más fácil si empezás considerándote “heteroflexible”, “curiosa”, “desprejuiciada”. No asustarnos de nosotras mismas es fundamental para bancar una exploración profunda en un territorio que no conocemos. Y esto es algo que advierten quienes dieron el paso: realmente no sabés a dónde te estás metiendo cuando decidís comenzar a salir con chicas, porque ser lesbiana, o incluso una bi que prefiere a las mujeres, es mucho más que tener sexo con ellas. Hay toda una subcultura, un nuevo mundo de códigos que se revelará ante tus ojos y también algunos clichés que por ahí te interesa explorar. Al parecer, las cosas sí pueden ser realmente distintas entre chicas.

El truco del “Uy, ¡qué distraída!”

Si vivís descartando perfiles masculinos en Tinder, es probable que la app ya te haya sugerido alguna que otra chica. No es oficial que el algoritmo de vez en cuando pifie, pero todas hemos visto que lo hace. “Tal vez ella lo configuró mal”, decimos. Bueno, tal vez sea hora de que –uy, ¡qué distraída!– lo configures “mal” vos y al menos te atrevas a chatear un poco con chicas que ya han transitado por el camino que deseás explorar. “¿Chatear sobre emociones y procesos en redes de levante? ¿Es eso posible?”, esto es lo que seguro va a preguntar tu vapuleada parte heterosexual. Al parecer, en Lesbos nadie va a decirte que vas muy rápido o que sos muy intensa. No está mal visto y no sería errado empezar así. “No hay tanto miedo a las emociones”, asegura Morel, aunque aclara que nada te previene de tenerles miedo a las tuyas. Si avanzás, lo que sigue, según ella, es cuidar tu proceso interno.

 

Es un tema tuyo

“Salir del closet está sobrevalorado”, asegura Morel cuando indaga en los beneficios de compartir procesos relacionados con tu intimidad con tus amigos y tu familia. Tal vez sea muy pronto para hablar de un closet, pero, según ella, sirve pensarlo así: pensá en tu incipiente aventura como un brotecito y no dejes que le caiga una helada o lo fulmine un rayo de sol. En realidad, podés guardar cualquier cosa que pase para vos, todo el tiempo que sea necesario, incluso siempre: nadie está obligado a ventilar su vida privada. Es importante que recuerdes esto porque si las emociones empiezan a crecer y alguna relación se expande, notarás que una de las cosas que más complotan contra su avance será tener que dar explicaciones o imaginarte hablando con tu familia sobre cómo eras, cómo fuiste, cómo vas a ser y qué impacto tendrá en tus planes de vida algo que, en realidad, es por ahora un juego. Un plomo en el sentido literal: suma peso y quita vuelo.

¿Y ahora?

El universo lésbico está repleto de cosas que no conocés. Hay chistes, boliches, memes, canciones, literatura, pelis y sex symbols de los que, seguro, no estabas enterada. Todo esto puede ser estimulante, pero probablemente donde más te encuentres desafiada sea en el terreno sexual. Es probable que descubras que no tenés tanta claridad como suponías. Aunque partamos de la base de que ya conocemos nuestro cuerpo, los encuentros con otra mujer requieren pensar cosas nuevas porque no hay roles estandarizados de antemano como en las relaciones heteroconvencionales, porque lo que usás para estimular tu cuerpo no necesariamente funciona en otro y porque el mundo lésbico suele contemplar muchas técnicas sexuales, incluso partes erógenas distintas. Esta exploración puede ser más nutritiva de lo que pensabas.

Una nueva escena

La data sobre el placer sexual que se considera disruptiva y avanzada en el mundo hetero es simplemente natural en el mundo lésbico y hay mucho que aprender. Tal vez ya sepas todo sobre el poder del clítoris, pero ¿cuántas técnicas para tocarlo conocés? ¿Y de dar sexo oral, qué sabes? Por supuesto, en el mundo lésbico la penetración no es necesariamente un tema, pero la estimulación interna sigue estando presente: ¿tenés ideas de que existen técnicas de fingering? ¿Sabés localizar tu zona geográfica? ¿Creés que encontrarías una ajena? Y hay más: si bien no todas las parejas lésbicas comulgan con los juguetes, hay un mundo de dildos y strap ons (la famosa cinturonga) que difícilmente hayas experimentado con hombres hétero. Muchas mujeres que arrancan de grandes a explorar este universo aseguran sentirse adolescentes nuevamente. Es un total redescubrimiento sexual, con lo que eso conlleva: un reseteo de tu sensibilidad, mucha sorpresa, pero también nervios y desconcierto.

Experiencia en primera persona: "Es un mundo nuevo desde lo sensitivo"

Conocí a R hace unos años. Por ese entonces, yo tenía relaciones heterosexuales, pero ella estaba súper fuera del closet y resuelta. Después de pensarlo mucho, me animé y empezamos a salir. Nuestra relación es interesante, es un mundo nuevo no solo desde lo racional, sino desde lo sensitivo. Una cosa que me sorprendió desde el principio es la predisposición a hablar todo y a enseñarnos cosas mutuamente.

También para mí fue una gran experiencia ir a un sex shop con R: revisar juntas, elegir, compartir eso sin que ninguna se sintiera amenazada. Con el tiempo voy descubriendo que, en las relaciones lésbicas, los roles se hablan. Las emociones también: no hay tanto miedo a decir las cosas. Hablamos tanto que a mí me cuesta creerlo, hablo más que en cualquiera de mis otras relaciones que tuve en el pasado. Es todo intenso y es cierto que las peleas también son muy intensas, emocionales y dramáticas. 

Mi vida como hétero no fue una etapa reprimida ni una confusión, fue súper real, pero siento que en ese entonces corté cierto potencial en mis búsquedas, en mi placer y en mi forma de relacionarme; algo que ahora ya no quiero perderme más.

PARA INDAGAR UN POCO MÁS

¡Fiestas de chicas!

TJ: Una comunidad que funciona como punto de encuentro entre chicas que gustan de chicas.

IG: @tjfiestachicasconchicas.

Feliza

Un club social que tiene fiestas, talleres, juntadas, música y más. IG: @felizarcoiris.

Pódcast

“Si fueras chico, Paula” es un episodio del pódcast Lesboteca ideal para entrar en tema. Escuchalo en Spotify.

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