S i abrís Instagram o TikTok, seguro te cruzaste con alguien hablando maravillas de la ashwagandha. Está en las farmacias, en las dietéticas, en las stories de las influencers. Pareciera que se convirtió en la solución para casi todo. Pero ¿es tan así? La realidad es que su fama tiene sentido. Estamos estresadas, dormimos mal, andamos aceleradas y cansadas a la vez. Entonces, cuando aparece algo que promete bajar las revoluciones y que presenta una narrativa atractiva, obvio que queremos probarlo. Además, la palabra “adaptógeno” suena bien: científica y ancestral, como algo que realmente funciona.
El secreto de los adaptógenos
La ashwagandha (Withania somnifera) tiene una larga historia en la medicina ayurvédica de India, donde se utiliza desde hace milenios. Tradicionalmente, se emplea la raíz de la planta, aunque algunos preparados también incorporan las hojas.
Su clasificación como adaptógeno es significativa. Los adaptógenos son sustancias que ayudan al organismo a adaptarse mejor al estrés físico y mental, favoreciendo el retorno al equilibrio. A diferencia de estimulantes o sedantes, no impulsan el cuerpo en una dirección específica, sino que modulan su respuesta ante las demandas externas.

Ashwagandha: qué es, para qué sirve y cuáles son sus beneficios para el estrés y el sueño - Archivo LN
¿Qué beneficios tiene?
Los estudios clínicos muestran resultados prometedores en varias áreas. La evidencia más sólida aparece en tres campos principales:
Mejora tanto la calidad como la cantidad del sueño.
Las investigaciones indican que puede regular el cortisol y así reducir el estrés.
Se comprobó que reduce la percepción de la ansiedad y que promueve el bienestar general.
Pero quizá lo más valioso no sea solo la disminución de un síntoma puntual, sino la sensación de funcionalidad que reportan las personas: duermen mejor, reaccionan menos, toleran mejor la demanda mental cotidiana.
Función cognitiva y control de peso
Diversos estudios han evaluado el efecto de la ashwagandha en personas con dificultades de concentración, niebla mental y problemas de memoria. Los resultados también muestran mejoras en la atención, la memoria y el rendimiento mental general.
En cuanto al peso corporal, el mecanismo de acción es indirecto. Cuando una persona experimenta estrés crónico y duerme mal, suelen aparecer el hambre emocional y los antojos. Si la ashwagandha contribuye a mejorar el sueño y reducir el estrés, puede ayudar a que el organismo recupere su equilibrio, lo que eventualmente podría repercutir en el peso, pero no debe considerarse un suplemento para adelgazar.
¿Cómo se toma?
La ashwagandha está disponible en varias presentaciones: extracto estandarizado en cápsulas, polvo de raíz, gomitas y mezclas para infusiones. La forma más recomendable es el extracto estandarizado, ya que permite un control preciso de la dosis. Los estudios utilizan dosis que oscilan entre 200 y 1000 miligramos diarios, durante períodos de 30 a 90 días. Un esquema habitual comienza con 300 miligramos dos veces al día. El momento de administración depende del objetivo: si se busca mejorar el sueño, se recomienda tomarla por la tarde o noche; si el propósito es reducir el estrés diurno, es preferible la mañana.
Los primeros cambios suelen ser sutiles y pueden manifestarse en las primeras semanas, aunque la mayoría de los estudios observa resultados consistentes después de 6 a 8 semanas de uso continuo.

Ashwagandha: qué es, para qué sirve y cuáles son sus beneficios para el estrés y el sueño - Archivo LN
¿Cuándo no conviene usarla?
Es importante recordar que “natural” no equivale a “inocuo”. La ashwagandha está contraindicada durante el embarazo y la lactancia, en población pediátrica, en personas con enfermedad hepática o hipertiroidismo y previo a intervenciones quirúrgicas. Asimismo, los efectos adversos más frecuentes son leves: molestias gastrointestinales, somnolencia y náuseas. Recientemente se han reportado casos de lesión hepática asociada al consumo de suplementos de ashwagandha, particularmente en personas que tomaban medicamentos hepatotóxicos.
Una mirada crítica
La promoción en redes sociales suele presentar la ashwagandha como una solución universal, y precisamente ahí radica el principal problema. Esta planta puede ser efectiva para el manejo del estrés, la mejora del sueño y la estabilidad emocional en determinados perfiles, pero no constituye una panacea. El uso responsable implica comprender sus indicaciones específicas.
Ashwagandha y menopausia: una aliada para los síntomas
Antes que nada, conviene dejar en claro algo: la ashwagandha no es una hormona vegetal ni reemplaza la terapia hormonal. Su verdadero valor está en otra parte: ayuda con los síntomas que rodean la transición hormonal.
Esta planta adaptógena puede mejorar el sueño irregular, la irritabilidad, la ansiedad y el cansancio que caracterizan esta etapa. Muchas mujeres atraviesan la perimenopausia con el sistema nervioso en modo alerta permanente, y ahí es donde la ashwagandha marca una diferencia real.
Los ensayos clínicos en mujeres menopáusicas muestran mejoras en los síntomas climatéricos: mejor calidad de sueño, menor irritabilidad y mayor estabilidad emocional. La planta no corrige las hormonas femeninas, pero mejora el terreno donde las hormonas impactan: el descanso, la reactividad y la resiliencia al estrés.
Además, ayuda con la claridad mental y el enfoque. La niebla mental, la dificultad para concentrarse y las fallas de memoria son quejas frecuentes durante la menopausia. Los estudios muestran mejoras en la función ejecutiva y la cognición.
Sin embargo, es importante aclarar que si la niebla mental tiene su origen en hipotiroidismo, anemia o depresión, la ashwagandha puede acompañar, pero nunca sustituye un diagnóstico médico adecuado.
5 formatos para consumirla
Si querés empezar a tomar esta planta, hoy podés elegir también el formato que más te resuene.
1- Adaptogénica
Viene en presentación de tintura madre, en polvo y en cápsulas. Las dos primeras son para disolver en agua.
Más info: adaptogenica.ar.
2- MushEat
Son cápsulas de 300 mg de extracto puro de la raíz y podés comprarlas en su tienda online.
Más info: musheat.com.ar.
3- Fungi melena
Esta marca también ofrece la ashwaganda en cápsulas. Vienen en paquetes de 60 comprimidos.
Más info: se puede comprar en el sitio www.fungimelena.com.
4- Bloom Life
Además de su presentación en cápsulas, esta marca desarrolló ashwagandha en formato gummies, una propuesta innovadora dentro de la categoría de adaptógenos en Argentina. Este formato se destaca por ser fácil de consumir y especialmente valorado por quienes no disfrutan de las cápsulas.
Más info: www.bloomlife.co.
5-Unifungi
Viene en cápsulas de doble extracto concentrado y en paquetes de 60 comprimidos. También tienen la opción en gotero.
Más información: unifungi.ar.
Cecilia Acuña Cecilia Acuña es redactora de temas de vínculos, salud, bienestar y deco en OHLALÁ!
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