Si ponemos tanto empeño en cuidar nuestra apariencia y salud física, ¿por qué cuesta aceptar y compartir con otros que necesitamos ayuda con nuestra salud mental? Además, la medicación es aceptada socialmente cuando es recetada para dolencias físicas, pero si la indica un psiquiatra, ahí la mirada cambia.
Es crucial buscar ayuda de un profesional (sea psicólogo o psiquiatra) ante la detección de síntomas o padecimiento y malestar psíquico. Será el médico quien nos evaluará –a través de una entrevista y de nuestra sintomatología– y descartará cuestiones orgánicas que podrían ser las causantes de los trastornos psiquiátricos. Sin embargo, también es importante que, como sociedad, validemos hablar sobre estos temas y ayudar a eliminar prejuicios.
Psicofármacos: mitos y verdades
Hay mucha desinformación y confusión sobre lo que significa iniciar un tratamiento con medicación psiquiátrica. ¿Qué es cierto y qué no?
- Mitos:
- Verdades:
“La medicación me abrió una puerta llena de salud y estabilidad”, por Catalina Ledezma
A los 19 años tuve depresión. Iba a la facultad en pijama, no podía levantarme de la cama y otros síntomas. Mi mamá, preocupada, me llevó al psicólogo y al psiquiatra. Me diagnosticaron depresión crónica y me dieron medicación. Hago terapia desde los 14, nunca tuve miedo o negación a los psicólogos. Para mí siempre fue una forma de ir sanando lo que nos pasa.
Después de unos años, me dieron de alta. En ese momento, pensaba que la medicación era un empujón para sacarte de un lugar malo, mientras encontrabas las herramientas para aprender a salir solo. Así que apenas me dieron el alta, sentía que, al estar bien, no necesitaba tomar nada.
Pasaron años en los que fue así. Hasta que el 21 de noviembre de 2021, subí arriba del tanque de agua de mi edificio. Estaba a mucha altura, en mi horizonte se veía la cúpula del Congreso de la Nación. Ahí, me conecté con alienígenas y les expliqué que no tenían que ir a la velocidad de la luz porque cambiarían el eje terráqueo. Estuve horas. Me bajaron bomberos, policías y el SAME y me ingresaron en el Hospital Ramos Mejía. Después de varias entrevistas con el excelente y amoroso equipo médico que se me asignó, comencé a darme cuenta de que toda la vida que creía real no lo era. Me diagnosticaron bipolaridad e inicié el tratamiento: estabilizadores del ánimo, antidepresivos y antipsicóticos. Mi salud mental había estado deteriorándose por años.
Después de esta experiencia, mi visión sobre de qué se trata tomar medicación psiquiátrica cambió. Nunca voy a tener las herramientas para cambiar mi química neurológica, y no quiero, de ninguna manera, volver a tener alucinaciones. Estoy feliz porque tengo una vida y pude reinsertarme en la sociedad. La medicación me abrió una puerta llena de salud y estabilidad. Empecé a creer que se puede soñar y tener esperanza. Es un mundo totalmente diferente y me costó un montón lograr decir esto.
*Catalina Ledezma es estudiante de Farmacia.
Laura Cedeira Comunicadora Social egresada de la UBA. Desde 2012 es colaboradora de OHLALÁ! También escribió para las revistas Debate, Billiken, Gata Flora, Rumbos, La Agenda, Brando, Tercer Sector, Haciendo Cine y Vice Argentina.


