Ojos secos, irritados y cansados: por qué el frío puede afectar tu salud visual y qué hacer para prevenirlo

La calefacción, los ambientes cerrados y el aumento del tiempo frente a pantallas pueden provocar ojo seco, irritación y cansancio visual. Un oftalmólogo explica cuáles son los síntomas más frecuentes y qué hábitos ayudan a proteger la salud ocular.

Por Redacción OHLALÁ!

18 de junio de 2026, 14:19

Ojos secos en invierno

Ojos secos, irritados y cansados: por qué el frío puede afectar tu salud visual y qué hacer para prevenirlo - Getty

Con la llegada del otoño y el invierno cambian muchos hábitos. Pasamos más tiempo en ambientes cerrados, encendemos la calefacción y aumentan las horas frente a pantallas. En paralelo, aparecen molestias que suelen naturalizarse: ardor, picazón, sensación de arenilla, ojos rojos o cansancio visual al final del día.

Aunque muchas personas atribuyen estos síntomas al estrés o al exceso de trabajo, las bajas temperaturas generan condiciones que pueden afectar la salud ocular. El ojo seco, las alergias oculares y la blefaritis suelen intensificarse durante esta época del año.

"El otoño y el invierno crean un escenario ideal para que problemas como el ojo seco, las alergias oculares y la blefaritis se vuelvan más frecuentes o intensos", explica el Dr. Germán Bianchi, médico oftalmólogo y jefe de Trasplante de Córnea en Clínica Nano.

Qué les pasa a los ojos durante el invierno

Ojos secos en invierno

Durante los meses fríos, también disminuye la humedad ambiental y favorece la evaporación de la lágrima. - Getty

La superficie ocular está protegida por una delicada película lagrimal que lubrica, hidrata y mantiene una buena calidad visual. Cuando esa película pierde estabilidad, comienzan a aparecer molestias que pueden interferir con actividades cotidianas como leer, trabajar frente a una computadora, mirar televisión o conducir.

Según explica Bianchi, uno de los principales factores es la calefacción. Aunque aporta confort durante los meses fríos, también disminuye la humedad ambiental y favorece la evaporación de la lágrima.

Como consecuencia, aumentan las consultas por ardor, picazón, visión borrosa fluctuante, sensación de cuerpo extraño y lagrimeo.

"Muchas personas creen que si sus ojos lloran no pueden estar secos. Sin embargo, el lagrimeo puede ser una respuesta defensiva frente a una superficie ocular irritada", señala el especialista.

Pantallas: el hábito que empeora los síntomas

Las jornadas laborales híbridas, las plataformas de streaming, las redes sociales y los videojuegos hacen que durante el invierno aumente el tiempo frente a dispositivos electrónicos.

El problema es que al usar pantallas parpadeamos menos. Aunque parece un detalle menor, el parpadeo cumple una función fundamental: distribuir correctamente la lágrima sobre la superficie ocular.

Bianchi advierte que la reducción en la frecuencia del parpadeo favorece la evaporación lagrimal y puede provocar molestias que muchas veces se confunden con cansancio o agotamiento visual.

Alergias oculares: no son exclusivas de la primavera

Si bien suelen asociarse a los meses cálidos, las alergias oculares también pueden manifestarse durante el otoño y el invierno.

La razón es sencilla: las ventanas permanecen cerradas por más tiempo y los ambientes acumulan polvo, ácaros, pelo de mascotas y otros agentes irritantes.

La picazón suele ser el síntoma más característico, aunque también pueden aparecer enrojecimiento, lagrimeo y sensación de irritación.

El especialista destaca que, en muchos casos, estas manifestaciones se superponen con el ojo seco, lo que dificulta identificar la causa real del problema sin una evaluación profesional.

Blefaritis: una afección frecuente que suele pasar desapercibida

Otra condición que puede agravarse durante los meses fríos es la blefaritis, una inflamación crónica de los párpados que afecta a millones de personas.

Los síntomas más frecuentes incluyen picazón en el borde de los párpados, costras en las pestañas, ojos rojos, sensación de arenilla y molestias al despertar.

Según explica Bianchi, muchas veces la blefaritis está relacionada con una alteración de las glándulas de Meibomio, encargadas de producir la capa grasa de la lágrima.

"Cuando estas glándulas funcionan de manera deficiente, la evaporación lagrimal aumenta y el ojo seco empeora. La salud de los párpados y la calidad de la lágrima están mucho más relacionadas de lo que la mayoría imagina", afirma.

Lentes de contacto y conducción nocturna

Las personas que utilizan lentes de contacto suelen notar una menor tolerancia durante el invierno. La reducción de la lubricación ocular puede generar incomodidad, sequedad y visión fluctuante, especialmente hacia el final del día.

Además, las noches más largas hacen que muchas personas conduzcan con mayor frecuencia en condiciones de baja iluminación.

Cuando la superficie ocular está alterada, pueden aumentar los reflejos, el encandilamiento y la aparición de halos alrededor de las luces, afectando la calidad visual nocturna.

Cómo cuidar los ojos durante el otoño y el invierno

La buena noticia es que muchas de estas molestias pueden prevenirse con medidas simples.

1. Ventilar los ambientes todos los días

Renovar el aire ayuda a disminuir la acumulación de polvo, ácaros y otros irritantes que pueden afectar la superficie ocular.

2. Evitar que la calefacción apunte al rostro

Las corrientes directas de aire caliente favorecen la evaporación de la lágrima y aumentan la sensación de sequedad.

3. Parpadear más cuando se usan pantallas

Hacer pausas frecuentes y aumentar el parpadeo consciente contribuye a mantener una adecuada lubricación ocular.

4. Mantener una buena hidratación

Tomar suficiente agua ayuda a preservar el equilibrio general del organismo y también beneficia la producción lagrimal.

5. Realizar higiene palpebral cuando está indicada

En personas con blefaritis o alteraciones de las glándulas de Meibomio, la limpieza regular de los párpados puede mejorar significativamente los síntomas.

Cuándo consultar al oftalmólogo

Es recomendable realizar una consulta cuando las molestias persisten en el tiempo, aparecen episodios repetidos de enrojecimiento, existe visión borrosa frecuente, intolerancia a lentes de contacto o síntomas que afectan las actividades cotidianas.

"Así como protegemos la piel del frío o reforzamos hábitos para prevenir enfermedades respiratorias, también es importante prestar atención a la salud visual. Los ojos forman parte de nuestra calidad de vida y pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia durante los meses más fríos", concluye Bianchi.

Redacción OHLALÁ!

Redacción OHLALÁ! El equipo de redacción de Somos OHLALÁ! está conformado por un grupo de periodistas especializado en diferentes temáticas. Buscamos compartir las noticias más relevantes de la agenda pública y aquellos temas que nos impactan a todos, también queremos construir herramientas que ayuden a navegar la actualidad.