Un nuevo estudio de Mayo Clinic muestra que el uso de terapia hormonal continúa cayendo. El verdadero desafío quizás no sea que más mujeres la utilicen, sino que puedan conocer sus opciones y decidir con información.
El estudio de Mayo Clinic vuelve a poner el tema sobre la mesa. Al analizar el uso de terapia hormonal en mujeres de 40 años o más en Estados Unidos, los investigadores encontraron que pasó del 4,4% en 2007 al 1,7% en 2023.
Incluso entre las mujeres de 50 a 59 años, uno de los grupos en los que puede existir mayor beneficio cuando está indicada, el uso fue de apenas alrededor del 3,5% en 2023.
La cifra llama la atención porque, mientras la conversación sobre menopausia creció enormemente en los últimos años, el uso de una de las herramientas disponibles para tratar determinados síntomas continúa siendo bajo.
¿Qué pasó con las hormonas?
Para entenderlo hay que volver unos años atrás.
En 2002, los primeros resultados del Women’s Health Initiative generaron una enorme preocupación alrededor de la terapia hormonal. La información fue rápidamente interpretada como una advertencia general sobre sus riesgos y muchas mujeres abandonaron el tratamiento.
Con el paso del tiempo, nuevas investigaciones permitieron comprender que la historia era bastante más compleja.
Hoy sabemos que no existe una única terapia hormonal ni una única mujer en su menopausia. Importan la edad, el momento en que se inicia, los síntomas, los antecedentes personales y familiares, el tipo de hormona, la vía de administración y la situación particular de cada paciente.
Por eso, las recomendaciones actuales no plantean “hormonas para todas”, pero tampoco consideran que las hormonas sean peligrosas para todas.
El beneficio y el riesgo deben evaluarse de manera individual.
Ni hormonas para todas, ni hormonas para ninguna

Durante años, la conversación quedó atrapada entre dos extremos: “las hormonas son peligrosas” y, más recientemente, “las hormonas son necesarias”.
La ciencia es bastante más compleja. Hay mujeres que no necesitan terapia hormonal. Hay mujeres para quienes puede ser una excelente opción. Hay mujeres que tienen contraindicaciones y otras que prefieren alternativas no hormonales.
La decisión debe ser individual y acompañada.
Además, hablar de salud en la menopausia es hablar de mucho más que hormonas.
Es una etapa especialmente importante para prestar atención al músculo, los huesos, la Microbiota, la salud cardiovascular y metabólica, el sueño, la alimentación, el movimiento y el bienestar emocional.
La terapia hormonal puede ser una herramienta. No es todo el tratamiento.
Mi mirada
Creo que el dato de Mayo Clinic debería llevarnos a una conversación más profunda. No necesitamos que todas las mujeres usen terapia hormonal.
Necesitamos que todas las mujeres conozcan que existe, sepan cuándo puede estar indicada y puedan conversar sobre sus beneficios y riesgos con un profesional formado.
La pregunta ya no debería ser simplemente:
“¿Hormonas sí o no?” Sino: “¿Qué necesita esta mujer, en este momento de su vida, para sentirse bien y cuidar su salud a largo plazo?”
Quizás ahí esté el verdadero cambio que todavía nos falta hacer con la menopausia: dejar de hablar de ella como una enfermedad que hay que soportar o corregir y empezar a abordarla como una etapa biológica que merece conocimiento, prevención y atención personalizada.
Ceci Belgoff Microbióloga y embrióloga. Realiza acciones para potenciar el bienestar de mujeres y diversidades.











