Por qué en primavera muchas mujeres sienten más ansiedad y qué dice la psicología sobre los cambios de estación

La primavera puede intensificar ciertas presiones sociales y corporales. Qué explica la psicología sobre la ansiedad, las expectativas y los cambios de estación.

Por Cecilia Puppo

9 de octubre de 2026, 11:07

mujer en primavera
La primavera llega con una especie de mandato de estar bien: ¿qué dice la psicología de esto? - Getty

La primavera suele presentarse como la estación del bienestar: más luz, más energía, más encuentros, más ganas. Sin embargo, para muchas personas, el cambio de estación puede venir acompañado de mayor inquietud, cambios en el sueño o la sensación de no sentirse tan bien como deberían.

Hay una dimensión biológica. Los cambios en la cantidad de luz pueden influir en nuestros ritmos circadianos, el sueño, la energía y el estado de ánimo. El organismo necesita adaptarse y podemos sentirnos más activados, pero la activación no es necesariamente ansiedad. Lo interesante es cómo esos cambios se encuentran con nuestra historia y con las expectativas propias de esta estación.

La primavera no modifica solamente la luz y la temperatura: también cambia las rutinas y las expectativas. La naturaleza cambia de estación sin preguntarse cómo debería sentirse. Nosotros, en cambio, hemos llenado las estaciones de mandatos.

Con la primavera aparece casi una exigencia de vitalidad: hay que salir, encontrarse, aprovechar el día, tener proyectos, sentirse mejor. Pero ¿qué sucede cuando afuera todo parece florecer y nosotros no?

Puede aparecer una distancia entre lo que sentimos y lo que creemos que deberíamos sentir. Podemos estar atravesando cansancio, estrés, ansiedad, una pérdida o, simplemente, un momento de mayor introspección, mientras el entorno parece decirnos: “Es primavera, tendrías que estar bien”.

A veces, también sufrimos porque creemos que deberíamos sentirnos de otra manera.

En muchas mujeres se suma otro fenómeno: el cuerpo comienza a quedar más expuesto. Cambia la ropa, aumenta la temperatura y se acerca el verano. Aunque, desde una perspectiva psicológica y cultural, podríamos decir que el verano empieza mucho antes de diciembre: comienza cuando aparece la pregunta acerca de cómo deberíamos “llegar” a él.

Las dietas, los gimnasios, los tratamientos, las redes sociales y los mensajes sobre cómo debería verse un cuerpo se intensifican. El problema no está en querer entrenar, cuidarnos o cambiar algo que deseamos. Aparece cuando el cuidado se transforma en una urgencia por corregir el cuerpo antes de mostrarlo.

Fotos de amigas mujeres después de los 30 años.
En primavera hay más reuniones sociales: ¿cómo impactan en nuestro bienestar? - Getty.

Podemos invertir la pregunta: ¿la primavera produce ansiedad o vuelve más visibles ciertas presiones que durante el invierno permanecían más silenciosas?

También aumenta la vida social. Más encuentros y actividades pueden producir bienestar, pero también mayor exposición, comparación o sensación de tener que estar disponibles. Incluso aquello que disfrutamos puede demandarnos energía.

Y hay algo más: toda transición requiere adaptación. Cambian los horarios, el sueño, la temperatura, las actividades, la ropa y nuestra relación con el afuera. Los cambios deseados también pueden movilizarnos.

Por eso, me interesa pensar la primavera como un posible amplificador: puede hacer más visibles nuestra relación con el cuerpo, las expectativas, la comparación y la distancia entre nuestro ritmo interno y el que parece exigir el mundo.

Quizás el desafío no sea “aprovechar la primavera” a cualquier precio, sino preguntarnos: ¿qué necesito yo en esta primavera? ¿Más movimiento o más descanso? ¿Encontrarme con otros o estar un poco sola? ¿Volver al cuerpo desde el disfrute y no desde la exigencia?

La primavera puede invitarnos a salir, movernos y encontrarnos. Pero no debería convertirse en una nueva exigencia de felicidad, sociabilidad o transformación corporal.

Nuestros procesos psicológicos no obedecen al calendario. Y quizás necesitemos recordarlo: no tenemos por qué florecer al mismo tiempo que la estación.

Cecilia Puppo

Cecilia Puppo Psicóloga. Salud integrativa. Acompaña en los momentos más humanos de tu vida. Es creadora de Mundos vinculantes Habitándonos.