El asombro está en los ojos de quien mira. Y la vitalidad también se activa desde adentro.
En mi libro Donde vive el asombro (Grijalbo) propongo una posible hoja de ruta, que consta de nueve puertas al asombro, entre ellas, los sueños, la imaginación, otras personas. Te invito a que visitemos juntas tres de ellas y veamos algunas prácticas.
- Primera estación: el vergel
- Segunda estación: el jardín secreto del cuerpo
- Tercera estación: el océano, las aguas del encuentro con otras personas
“La mente crea el abismo, el corazón lo atraviesa”, dijo el sabio hindú Sri Nisargadatta. No podremos desterrar los abismos, reales o imaginarios. Pero podemos convertirnos en gozosas constructoras de puentes, un asombro a la vez.











